¡Qué insensatez!

Todavía me pregunto por qué me ofrecí como mentor. Fue fruto de esa infrenable impulsividad que algunos sufrimos y que se agrava con las tecnologías emergentes. También me presenté para agradecer la magnífica labor que hizo mi mentora en un anterior MOOC. Justo me apunté me saltaron las dudas: no te acusarán de pretencioso. Pero cuando recibes la propuesta de escribir este apunte, es imposible negarte para compensar todo lo que te ha ofrecido el curso. Así que esta es mi modesta contribución.

Se hace difícil destacar los excelentes trabajos de los compañeros. Así que me dejé llevar, una vez más, por la intuición, indispensable en el aprendizaje informal.  Me gustó el debate que se generó sobre la identidad digital en la unidad 2. Así que escogí  resñar la tarea de la psicóloga Ana Hernández. Añado el artículo que recomendó Rosa M Díez sobre la cara oculta a la adicción a la innovación que como señaló la compañera invita a la reflexión.

Ana Hernández, como psicóloga clínica, apunta en su entrada Mi identidad digital, la parte social de las redes sociales  tres consejos para que nuestra identidad digital tenga reconocimiento por parte de nuestros seguidores en las redes sociales. A partir de la exposición de Linda Castañeda sobre las facetas de la identidad digital, recurre a la inteligencia emocional y analiza qué actitudes se debe tomar si se quiere aumentar la influencia social. Primero, hay que reconocer las emociones. En segundo lugar, hay que intervenir de una manera alegre y respetuosa. En tercer lugar, saber empatizar con el otro.  Concluye, por tanto, que ser una persona inteligente emocionalmente es la manera más adecuada de participar en las redes sociales. Por cierto, no os perdáis su original tarea de la unidad 3, Una extraña entrevista.

 

En cuanto a las últimas incorporaciones, se nota que ha finalizado otro curso, me gustaría apuntar el artículo, publicado en “El País”, divulgado en el grupo de Facebook por Rosa Díez Domènech, titulado El fetichismo de la innovación. En este artículo vincula las medidas económicas neo conservadoras con la dictadura de la innovación impuesta desde Sillicon Valley. El autor del artículo, Evgeny  Morozov, concluye que esa fascinación por las tecnologías emergentes atenúan nuestro pensamiento crítico.


Para finalizar, quisiera que excusáis al equipo de #EaspMOOC13 por permitir hacer pública mi insensata mentoría. Espero que este apunte no dé motivos a los enemigos de los contenidos abiertos para defender que en ocasiones hay que controlarlos.

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