Reflexión sobre la RRSS en lo profesional

Hola para todos los lectores de este blog; como aporte a este debate tan importante y al leer la diversidad de aportes de los participantes de este Mooc Innovación en la Formación Continua y herramientas 2.0, me parece relevante el uso de las RRSS en la actualidad pues es una manera de aprender significativamente desde el uso de las herramientas de la web 2.0 , ademas los aportes de los Expertos del debate a la unidad dos, nos dieron ideas claras sobre lo que implica usar las redes sociales en la actualidad, es importante destacar que la mayoría de las participantes hemos dado visiones claras de lo que corresponde al uso de entornos virtuales que nos ayuda a mejorar el conocimiento, con todos estoy de acuerdo, en mi caso uso en mis clases con mis estudiantes la red social de google+, en ella he encontrado una forma de inducir a un buen uso del aprendizaje despertando en los estudiantes el verdadero uso de una comunidad virtual y lograr en algunos casos como lo dice uno de los expertos del debate que  “la juventud usa las redes de una manera muy suelta, sin medir circunstancias,  son mas atrevidos que las empresas” .

Por lo tanto para cerrar este aporte les comparto algunos apartes de un documento que he recopilado hace varios años (2008)  sobre la redes sociales y que quiero compartirlo con ustedes ya que veo en el lo que hoy estamos tratando de debatir:

Comunidades Virtuales y Aprendizaje Digital

 Jesús Salinas

jesus.salinas@uib.es

Universidad de las Islas Baleares
España

Introducción

En 1995  Harasim, Hiltz, Teles y Turoff proponían como paradigma emergente para la educación de este siglo XXI las redes de aprendizaje. El término, acuñado por Linda Harasim en 1993 (Kearsley, 1993) para referirse al uso de redes de computadoras para la enseñanza y el aprendizaje, es concebido como un entorno de comunicación mediada por ordenador en el que independientemente del lugar, se produce interacción asíncrona entre grupos de personas conectados a una red electrónica. Las redes de aprendizaje permitirían, así, a cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento ser un alumno o un profesor, incrementando la relación entre la teoría y la práctica, entre la clase y el mundo real  (Kearsley, 1993). Como hemos señalado, Harasim y otros (1995) se refieren a este nuevo modelo como “redes de aprendizaje” (learning networks), comunidades de alumnos que trabajan juntos en un entorno on-line, que están geográficamente dispersos pero interconectados, que persiguen y construyen conocimiento en un mundo asíncrono. En el ámbito educativo, esto representa un  nuevo modelo de interacción entre profesores y alumnos al mismo tiempo que una nueva forma de comunicación educativa en la que se enfatiza el aprendizaje activo e interactivo, la investigación y la resolución de problemas.

No puede entenderse la existencia de comunidades virtuales que agrupan personas para compartir e intercambiar sin hacer referencia a los aspectos de sociabilidad e interacción social en la red. Debemos tener presente que la existencia de dichas comunidades radica en las grandes posibilidades de socialización y de intercambio personal que proporcionan las redes. Por ello el concepto de comunidad virtual está íntimamente ligado a la existencia de internet, entendida no como una autopista sino como una comunidad, no como un camino que va hacia cualquier sitio, sino como un “lugar”. En este contexto, hablar de Comunidades Virtuales de Aprendizaje, requiere hacer referencia a tres aspectos básicos previos:

1.- Cómo se aprende en comunidad (que, obviamente, siempre se ha estado haciendo y ahora vuelve a recobrar importancia) y donde tendremos que prestar una especial atención a. La implicación del alumno en actividades del grupo y en la interacción entre todos los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje.

-El incremento de la autonomía y la responsabilidad del alumno respecto al propio proceso de aprendizaje

 2.- Las oportunidades que para la creación y organización de comunidades de aprendizaje traen los avances en las TIC

– Nuevas formas de comunicación que surgen de las posibilidades de comunicación electrónica, nuevas formas de relación, etc…

– Aparición de entornos interactivos para la educación con enormes posibilidades comunicativas.

– Facilidades de la comunicación digital en cuanto a compartir espacios de intercambio, colaboración y comunicación.

Las comunidades virtuales como comunidades de intercambio /cooperación mediante sistemas de comunicación mediada por ordenador

– Las comunidades de aprendizaje que utilizan TIC utilizan muchos elementos de organización y funcionamiento de las comunidades virtuales que han ido naciendo en internet.

– Las comunidades virtuales suponen nuevos espacios para la comunicación entre iguales con  intereses comunes y objetivos de intercambio.

– Generan nuevas atmósferas de relaciones (desarrollan la socialización en la red, intercambio de ideas, experiencias, etc. entre las personas y grupos).

Una comunidad virtual, en definitiva, viene a ser la experiencia de compartir con otros que no vemos un espacio de comunicación.  En este sentido, internet constituye una amplísima red de ordenadores que proporciona a cada uno de los usuarios individuales una voz en igualdad, o al menos una igualdad en la oportunidad para hablar, es decir, para participar en la comunidad.  La atracción por la red y por la participación en este tipo de experiencias viene dada por la habilidad de la tecnología para legitimar públicamente la propia expresión y por la libertad que proporciona en relación a las barreras tradicionales del espacio y del tiempo.

– La existencia de comunidades virtuales entre profesionales para el intercambio de ideas y experiencias y el desarrollo profesional y personal de sus miembros, tiene su origen en las grandes posibilidades de socialización y de intercambio personal que proporcionan las redes. Constituyen un entorno privilegiado de aprendizaje sobre relaciones profesionales.

En definitiva, podemos considerar las ‘comunidades virtuales’ como entornos basados en Web que agrupan personas relacionadas con una temática específica que además de las listas de distribución (primer nodo de la comunidad virtual) comparten documentos, recursos…Es decir, explotan las posibilidades de las herramientas de comunicación en internet. Estas comunidades virtuales serán tanto más exitosas, cuanto más estén ligadas a tareas, objetivos o a perseguir intereses comunes juntos.

Desde la generalización de Internet se han configurado comunidades de este tipo, formando primero grupos de discusión en torno a News o Servicios de distribución y de discusión de temáticas diversas o IRC, MOO’s, etc…, cuyo objetivo siempre ha sido unir a las personas en torno a un tema de interés común. Ya en 1974 Murray Turoff lanza la EIES  (Electronic Information Exchange System)  una red diseñada para facilitar la toma de decisiones de grupo basada en la inteligencia colectiva, al mismo tiempo que   desarrolla EMISARY el primer sistema de conferencia electrónica mediante ordenadores. De esta experiencia surge en 1985  WELL (Whole Earht’Lectronic Link) y multitud de proyectos de colaboración mediante redes. Un paso más en la creación de espacios de comunicación y intercambio dentro de la red son las Comunidades Virtuales basados en web. Por otra parte, los avances en la distribución de multimedia y en la realidad virtual están facilitando la aparición de ciudades virtuales que experimentan la misma concentración humana que las ciudades reales, pero en este caso mediante comunicación digital. Así AlphaWorlds, WorldsAway, VirtualPolis, Cybertown, etc… constituyen ciudades virtuales que proporcionan distintos servicios a sus ‘ciudadanos virtuales’, comportándose éstos como una verdadera ‘comunidad virtual’.

Entre los aspectos claves a la hora de analizar las comunidades virtuales, el disponer de una red de intercambio de información (formal e informal) y el flujo de la información dentro de una comunidad virtual constituyen elementos fundamentales, y éstos dependen de las siguientes características (Pazos, Pérez i Garcías y Salinas, 2001):

  • Accesibilidad, que viene a definir las posibilidades de intercomunicación, y donde no es suficiente con la mera disponibilidad tecnológica.
  • Cultura de participación, colaboración, aceptación de la diversidad y voluntad de compartir, que condicionan la calidad de la vida de comunidad, ya que son elementos clave para en el flujo de información. Si la diversidad no es bien recibida y la noción de colaboración es vista más como una amenaza que como una oportunidad, las condiciones de la comunidad serán débiles.
  • Destrezas disponibles entre los miembros. El tipo de destrezas necesarias pueden ser destrezas comunicativas, gestión de la información y destrezas de procesamiento. En efecto, en la sociedad de la información una faceta clave será la capacidad de información de los ciudadanos (que viene a ser una combinación de disponibilidad de información, habilidad para acceder a la misma y destrezas para explotarla).
  • Contenido relevante. La relevancia del contenido, al depender fundamentalmente de las aportaciones de miembros de la comunidad, está muy relacionada con los aspectos que hemos indicado como factores de calidad de las comunidades.

Tipos de comunidades virtuales

Podemos encontrar distintos tipos de comunidades con sus características específicas, pero puede comprenderse que no constituyen tipologías estancas y que en algunos casos donde las comunidades virtuales profesionales desarrollar una dinámica de intercambio rica y relevante en su contenido, puede derivar en una comunidad virtual de aprendizaje en el sentido de lograr un contexto del aprendizaje colaborativo que enfatiza las interacciones inter e intragrupo  donde los miembros participan  autónomamente en un proceso de aprendizaje, mientras resuelven un problema como grupo. Y al contrario, desde comunidades virtuales surgidas de cursos y proyectos académicos cerrados pueden desarrollarse actividades de intercambio.

Entre las diversas tipologías de comunidades virtuales que podemos encontrar y atendiendo a los aspectos tratados en el presente trabajo, nos apoyaremos en Jonassen, Peck y Wilson (1999) para establecer 4 tipos de comunidades:

– De discurso. EL ser humano es una criatura social y puede hablar cara a cara sobre intereses comunes, pero también puede compartir estos intereses con otros semejantes más lejanos mediante los medios de comunicación. Las redes de ordenadores proporcionan numerosas y potentes herramientas para el desarrollo de este tipo de comunidades.

– De práctica. Cuando en la vida real alguien necesita aprender algo, normalmente no abandona su situación normal y dedica su esfuerzo en clases convencionales, sino que puede formar grupos de trabajo (comunidades de práctica), asigna roles, enseña y apoya a otros y desarrolla identidades que son definidas por los roles que desempeña en el apoyo al grupo. El aprendizaje resulta de forma natural al convertirse en un miembro participativo de una comunidad de práctica (“La vida me ha hecho”, “Se ha hecho a si mismo”)

– De construcción de conocimiento. El objetivo de este tipo de comunidades es apoyar a los estudiantes a perseguir estratégica y activamente  el aprendizaje como una meta (Esto es, aprendizaje intencional). Cuando los estudiantes poseen el conocimiento al mismo tiempo que el profesor o el libro, adquieren confianza para construir conocimiento, en lugar de recibirlo y reproducirlo solamente. La construcción del conocimiento se convierte en una actividad social, no una solitaria actividad de retención y regurcitación. La tecnología puede jugar  un importante papel en las comunidades de construcción de conocimiento al proporcionar medios de almacenamiento, organización y reformulación de ideas aportadas por cada miembro de la comunidad.

– De aprendizaje. Si una comunidad es una organización social de personas que comparten conocimiento, valores y metas, las clases como las conocemos no son comunidades ya que los estudiantes están desconectados o están compitiendo unos con otros. Las clases son comunidades sociales, pero su propósito no es aprender juntos o unos de otros, antes parece que estos grupos buscan reforzar socialmente sus propias identidades por exclusión de los otros.

Por otra parte, los procesos de enseñanza-aprendizaje desarrollados en entornos digitales, pueden plantearse desde perspectivas colaborativas y de construcción del conocimiento, dando lugar, entonces a comunidades virtuales de aprendizaje. Las comunidades virtuales de aprendizaje difieren, de esta forma, de la interpretación común de comunidades porque no están limitadas por la geografía, la industria, la  profesión, el sexo, la raza, religión o edad. Las comunidades virtuales de aprendizaje tienen el poder de transcender estas fronteras artificiales, interrelacionándonos junto con nuestra humanidad, curiosidad y creatividad compartida.

En este caso, las comunidades virtuales de aprendizaje constituirían una alternativa al modelo experto (Ryan, 1995):

– “Por ‘experto’ se refiere a personas que ‘conocen’ las respuestas ‘correctas’ a nuestras cuestiones. En este modelo se asume que los ‘alumnos’ son ignorantes, pasivos, recipientes vacíos que pueden ser llenados por expertos transmitiendo conocimiento.

– “Las comunidades de aprendizaje son esencialmente ‘comunidades de investigadores o indagadores’. Por lo tanto, los roles de ‘experto’ y ‘alumno’ se convierten en arbitrarios. Ambos son invitados al reino de la curiosidad conjunta.

Como una definición inicial, las comunidades de aprendizaje valoran el proceso colectivo de descubrimiento y las personas dentro de ellas mismas valoran vivir con sus propios interrogantes.

Desde esta perspectiva, los cursos y actividades académicas desarrolladas en los campus virtuales y otros entornos digitales, requieren de nuevos enfoques más centrados en el alumno y apoyados en la interacción, para poder ser considerados comunidades virtuales de aprendizaje. Existe mayor probabilidad de lograr comunidades virtuales de aprendizaje  cuando se dan una serie ingredientes críticos, como por ejemplo:

– Curiosidad, indagación…

– Compromiso

– Deseo de trabajar en colaboración

– Atención a la experimentación

– Superación de las fronteras

– Sentimiento de pertenencia

Independientemente de si se trata de comunidades de profesionales o de un curso diseñado y desarrollado dentro de un entorno digital, las comunidades virtuales de aprendizaje son lugares donde:

-Se construye una red invisible de relaciones que procura por la comunidad y cuidan de ella.

– Se valora la vulnerabilidad y la diversidad.

– Reina la curiosidad.

– La experimentación y la indagación son la norma.

– Las cuestiones pueden quedar sin resolver.

 

En otras palabras, las personas  que participan en comunidades virtuales de aprendizaje tal como las estamos definiendo en este trabajo, deben comunicar con cada uno de los otros honesta y abiertamente; ofrecer para ellos mismos y para los otros respeto; valorar y buscar feed-back de la comunidad;  verse  a ellos mismos y a los otros con nuevos ojos; animar  a los otros a sentir, ver, escuchar, y hablar de todo el sistema, y ser libres para ser completamente ellos mismos, sin mascaras.

Conclusión

La creación y gestión de comunidades virtuales de aprendizaje entendidas como espacios interactivos donde profesores y alumnos acceden a la información y desarrollan actividades basadas en la participación y la colaboración presentan distintas facetas de análisis y reflexión. A lo largo del trabajo hemos querido enmarcar las estrategias didácticas para el docente de los nuevos entornos de formación y las repercusiones que los procesos de aprendizaje tienen cuando se dan en una comunidad virtual.

Queda remarcar la importancia del sistema de intercomunicación: La interacción social, la participación, la colaboración y el intercambio mantienen la comunidad de aprendizaje. Las comunidades virtuales se mantienen por el compromiso continuado de compartir este viaje de exploración con otros.

Los procesos de aprendizaje en estos entornos ofrecen nuevas perspectivas sobre la comunicación educativa: Como señalan Palloff y Pratt (1999), es necesario reflexionar sobre aspectos tales como: contacto y conexión virtuales versus los “humanos”; responsabilidad compartida, roles, reglas, normas y participación; temas espirituales y psicológicos; y aspectos relacionados con la vulnerabilidad, privacidad y éticos ya señalados. Todos ellos presentan nuevas perspectivas en las comunidades virtuales adquiriendo más importancia que los procesos cara a cara.

El docente adquiere una nueva fisonomía, desarrollando estrategias de moderación y dinamización de grupos virtuales. Es decir, desarrolla un perfil de tutor que gestiona el proceso, diseñando espacios de comunicación, y facilita los aprendizajes de los alumnos. Aquí, el verdadero experto será experto en guiar, en la interacción, en la gestión del conocimiento más que experto  en contenido.

Los nuevos entornos virtuales de formación se enriquecerán de la trayectoria de los distintos tipos de comunidades virtuales que hemos tratado, desde el momento en que sean considerados desde una perspectiva flexible, donde los elementos comunicativos  toman un lugar centran y donde profesores y alumnos se comportan como miembros de una verdadera comunidad virtual.

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