Un recorrido por lo aprendido

 

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Artefacto elegido: Storify

Valoración: 10 (sencillo, eficaz)

¿Por qué? Permite registrar el recorrido agregando los sitios, tweets, fotos, textos, infografías, etc

El criterio: Traté de dejar plasmado en mi artefacto los principales conceptos que vimos hasta ahora en el MOOC para que me sirva de consulta futura.

Aproveché el relato para incluir producciones hechas en otras herramientas (slideshare, picktochart, moovly). El más difícil de usar fue moovly pero representó un interesante desafio….

Como no logré insertar el código embed de mi Storify, tendrán que accederlo haciendo clic en la imagen abajo 🙁

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Del “HAY QUE” al “TIENES LA POSIBILIDAD DE”

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos,

ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre

diez pasos más allá. Entonces ¿para qué sirve la

utopía? Para eso, sirve para caminar.

Eduardo Galeano

 

Una reflexión sobre el concepto de ‘information overload’ o sobrecarga informativa

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En este mundo globalizado, tecnológico y pos-moderno, no es solo la información lo que abunda. Autores como Anderson (2009), Kelly (2008) y Reig (2009) destacan que además de la abundancia informativa, de diversidad de fuentes, de contenidos,   hay también una abundancia de contextos en los que ocurre el aprendizaje (necesidad de incorporar nuevos elementos del aprendizaje informal) y recursos para enseñar y aprender en la web. Hay muchísimas posibilidades de comunicación – conversación.

Toda esa información es fundamental. Es ella quien nos da los subsidios y orienta el proceso decisorio, disipa las incertezas, contribuye para actuaciones más creativas, aumenta la productividad, reduce riesgos y costos, apunta oportunidades, nos capacita para actuar mejor.

¿La buena noticia? Tenemos acceso a ella.

¿Lo que falta? Saber dónde encontrarla, cual es fiable y organizarla de manera que tengamos acceso a ella rápidamente cuando sea necesario.

Aprender a aprender de forma permanente.

Dolores Reig, en su libro Socionomía, defiende el concepto de la brecha de aprendizaje. El problema no es tanto de brecha digital o de apropiación (de conocimiento de para qué pueden servirnos las nuevas tecnologías, de descubrirles usos útiles para nosotros mismos), sino de una brecha de aprendizaje, que alcanza muchas otras esferas. A las generaciones no digitales nadie nos enseñó que deberíamos  estar aprendiendo siempre, durante toda la vida. Y eso, en un contexto como el actual, en el que herramientas, servicios e información fluyen de forma constante, convirtiéndose rápidamente en obsoletos, es fundamental.

Al dejar de pensar en tecnología y empezar a pensar en sociedad, aprender será mucho más fácil.

Sobrecarga informativa y mayor democratización al acceso

En un contexto de sobreabundancia de informaciones, de necesidad creciente y constante de filtrado, lo más importante es lo que mis contactos en redes de intereses diversas determinen como lo más importante. Como tenemos la posibilidad de agruparnos de forma voluntaria en comunidades de referencia para compartir, comentar, desmentir, confirmar, necesitamos sistemas de medición de la confianza independientes de todas esas instituciones.

Peter Senge también cree en la necesidad de aprender todo el tiempo. Defiende el concepto de organizaciones que aprenden. En un contexto que hace necesario el aprendizaje durante toda la vida, las comunidades de individuos que se agrupan, filtran la información y aprenden juntas son las que mejor se estarán adaptando al medio.

 

Aprender a conversar

Social media keyboard key. Blue

Aprender en sociedad exige un mejor desarrollo de habilidades de conversación. ¿Cómo hacerlo, qué tono y estilo adoptar para maximizar la creación de confianza en redes sociales en un entorno de sociabilidad aumentada?

Es importante escuchar, pero también es fundamental redifundir, puntuar y, en definitiva, participar de las conversaciones, ser productores de contenidos, construir la reputación digital.

Para que todo este potencial de aprendizaje y acceso a la información no se transforme en algo inútil o en una infoxicación y no corramos el riesgo de no encontrar lo que buscamos, hay que aprender también a gestionar el universo.

La respuesta a este problema está en la propia tecnología asociada a una buena estrategia. La tecnología contribuye con las herramientas, formas de filtrar lo que interesa.

Pero eso no basta.

Capacidad para gestionar en contextos de saturación de información

 “Hay que escoger muy bien las fuentes de información. Dedicar parte del mejor tiempo del día a la información de calidad. Cuanta más de esta manejas, más capaz eres de discriminar que lo que tienes delante es pura basura. La buena información, la relevante, desinfoxica”.

 Alfons Cornellá

 ¿Cómo conseguir eso? Una de las posibilidades es ser buenos curadores de contenidos, uno de las principales rasgos que caracteriza la figura profesional de los Community Managers. Tenemos que aprender, y como docentes ayudar a nuestros alumnos a descubrir, como buscar y seleccionar las fuentes de información que nos interesan, clasificar y almacenar dicha información de una manera cómoda para cada uno, digerirla o consumirla (y en sus casos editarla) en el momento que mejor nos convenga y finalmente compartirla en nuestras redes sociales.

También compartimos todo este aprendizaje con  nuestros alumnos al diseñar un material didáctico. Ese diseño implica, necesariamente, diseñar también un modo de acercamiento de los estudiantes a los contenidos, es decir que no se trata sólo de ofrecer explicaciones sobre los conceptos sino también controversias, interrogantes, datos para el análisis, etc. articulados en un diálogo donde el material didáctico se complete con la intervención de los alumnos. Es fundamental estructurar los recursos y planificar los procesos para que, al interactuar con el material, los estudiantes enriquezcan su experiencia de aprendizaje .

¿Curador o coleccionista?

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En el artículo sobre curaduría de contenidos, Valeria Odetti  hace una genial comparación entre el curador y el coleccionista.

El coleccionismo, en cualquiera de sus variantes, es la acción de recopilar contenido en función de un interés particular y, en algunos casos, establecer una categorización o forma de organización para cada colección. Este concepto es fácilmente asimilable a muchas de nuestras prácticas cotidianas: desde la organización del armario hasta nuestros archivos de trabajo trae aparejado un procedimiento de selección y organización de contenidos. Incluso es posible pensar mecanismos de coleccionismo colectivo, como por ejemplo los marcadores sociales.

Un curador, por el contrario, parte de una selección del material pero luego genera con ellos una estructura estética a través de la cual el público ve sus obras. Es más difícil pensar acciones cotidianas equiparables con esta definición.

Victoria Noorthoorn, curadora del MALBA#, definía así su rol: “hay dos concepciones del curador como generador de posibilidad (…). Uno es el trabajo de curador como mediador entre el artista y el público. Por otro, el curador en una situación de catalización y provocación en el trabajo (…). O sea un trabajo de intercambio de ideas y provocación de uno en uno, artista-curador, donde también se pierden un poco las nociones de artista-curador y se convierten en dos personas dialogando”.

Más que gestionar para no infoxicarse. El docente como productor, un autor-curador

Todos los docentes somos coleccionistas: seleccionamos actividades, libros de texto, aplicaciones, etcétera. ¿Cuáles son las posibilidades de un docente para convertirse en autor de sus propios materiales? y, en tal caso, ¿por qué sería valioso hacerlo?

La personalización del aprendizaje y la actualización de contenidos en función del contexto de un grupo determinado hacen que el rol de docente-autor tenga un valor primordial en medio de la sobreabundancia de información a la que están expuestos hoy los estudiantes. Esto le otorga relevancia al docente como autor-curador para ofrecer no sólo un recorte de la información adecuado a su grupo de alumnos, sino además una amplitud de modos semánticos que posibilite a cada uno acercarse a los contenidos a través de los formatos con los que se sienten más cómodos y, al mismo tiempo, valorar el aporte de cada lenguaje

La ruta

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Tratando de no perderme en este universo infinito y caótico de información, uso algunos recursos que me ayudan a organizarme.

Como como lector de RSS utilizo Paper.li donde organizo mis intereses por temas y recibo a diario las noticias más importantes según el criterio que he especificado. También acabo de empezar a usar a Feedly pero todavía no logré explorarla bien.

En lo que se refiere a los marcadores sociales, ya usaba a Scoop.it y estoy tratando de aprender a usar a Diigo. Por puro desconocimiento, todavía no lo veo útil y fácil de usar. Me encanta también Pinterest. Presenta muchísimo material multimedia y visualmente atractivo. Otra herramienta, la que más me gusta, es Pearltrees. Es la que, en mi manera de organizarme, más me ayuda a ordenar todas mis referen

 

Un estudio de caso

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EN BUSCA DE UN CONOCIMIENTO COMPARTIDO

img_banco_2828_blogHoy la información fluye descontrolada desde todas partes a todas partes. Aprender en ese contexto necesita evidentemente de nuevas herramientas, pero también de nuevos enfoques. Cada vez se hace más evidente que lo que faltan son conexiones que resignifiquen conceptos cuyas definiciones están disponibles hoy en todos lados.

“Cuando tu hijo juega, no te pregunta cómo llegó al mundo”

La imagen es provocadora. La intención es incitar a la reflexión.

¿Se te ocurrió alguna vez que también con un video juego se puede aprender? ¿Y que hay miles de otras fuentes, que no son las tradicionales en donde uno puede buscar conocimiento?

El eslogan de PlayStation 2013 parece plantear que este producto es capaz de suprimir el pensamiento crítico. Lo que se olvida es que el aprendizaje y el conocimiento reposan sobre una diversidad de opiniones y experiencias. Impedimos  el desarrollo de la reflexión, del cuestionamiento al restringir el acceso a la información a una sola fuente o persona o a una sola manera de aprender. El jugar también puede ser una forma de aprender.

¡No se preocupe! La provocación no tiene nada que ver con dejar a los chicos frente al video juego. Sí, la intención es incitar a la reflexión pero… ¿Sobre qué? Sobre un concepto que se va haciendo más conocido y va penetrando en el ámbito de la educación, el del Conectivismo.

Con seguridad les serán familiares palabras como conexión, conectividad, conectados, etc. Pero ¿qué es el conectivismo en la educación? ¿Qué cambios genera? ¿Qué habilidades son necesarias para entrar en el mundo del conectivismo?

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Doctor George Siemens y su teoría del conectivismo

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¿Cuántas veces uno duda si responder o no a alguna de las preguntas?¿Cuántas veces, aun sintiéndose mal por eso, dio menos información de la que tenía para evitar nuevas preguntas? Pero tranquilo, eso no sólo le pasa a usted. ¿Quién no vivió alguna vez una situación en la que el profesor elude preguntas que cree que pueden comprometer su conocimiento o más aún que desvíen el foco de atención?

Pero el mundo cambió. Antaño el suministro de información estaba concentrado en pocas manos. Hoy cualquiera puede crear y emitir información a través de las redes. La información fluye descontrolada desde todas partes a todas partes.

Lo importante ahora es buscar las relaciones que existan entre esas informaciones y otros datos. Es más, con cualquier otra cosa que pertenezca a su vida de todos los días (¡hasta incluso con un video juego!). La idea es que las personas le den significado a la información. Que ésta entre en su vida. Y no sólo esto, que esa información, ahora llena de nuevos significados, sea compartida con otras personas. Al facilitar ese nuevo conocimiento a otras personas, se crea… ¡conectivismo!

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Hoy, la tiza y el pizarrón quedaron atemporales pero la idea de la reformulación del conocimiento, el borrar y hacerlo de nuevo, con otro formato, es cada día más actual. Teniendo en cuenta el escenario de caos informacional, el conectivismo sería la mejor manera de aprender en un mundo donde la información y los datos no sólo abundan, sino que se sustituyen por nueva información y nuevos datos de un modo acelerado. Eso presupone un cambio de creencia: el aprendizaje basado en acumulación de contenidos informativos no funciona, porque muchos de esos contenidos caducarán pronto y serán sustituidos por otros. Otra realidad que tenemos que considerar es que se aprende más y mejor estando en relación con los demás porque el aprendizaje y el conocimiento, en este ya no tan nuevo contexto, requieren de diversidad de opiniones para permitir la selección del mejor enfoque.

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Si el conocimiento nos llega por más de una vía, quizás ya no tengan tanta importancia los significados sino el poder agruparlos y así crear nuestros propios recorridos de aprendizaje. Aunque de alguna forma ya pongamos en práctica esa idea de forma intuitiva, el conectivismo no es tan simple… esta nueva lógica presupone nuevas habilidades:

Saber dónde buscar y cómo transformar esa cantidad infinita de datos.

Establecer conexiones entre conceptos, con expertos, con otras personas.

Elegir qué aprender.

Filtrar la información.

Saber manejar la idea de que no hay certezas absolutas.

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Y nuevos roles:

El organizador/facilitador de escenarios de aprendizaje. Los profesores dejan de ser detentores del conocimiento para ayudar en la construcción del mismo.

El co-creador. Uno crea nuevo conocimiento en lugar de sólo consumirlo.

El aula del futuro

Quizás nada de esto le suene nuevo. Por supuesto. El tipo de aprendizaje informal que practicamos en contacto con nuestras redes sociales, en distintos campos de la vida es más o menos este. De lo que se trata entonces es de entender que las redes que establecemos y ese vivir conectados también tiene mucho para aportar en el ámbito del aprendizaje.