El cuerpo y la imagen corporal forman parte integrante del desarrollo psicológico desde la infancia y se convierte al llegar la adolescencia en un factor determinante. Es indudable la influencia de la imagen corporal, la representación del cuerpo en la mente y los sentimientos y actitudes hacia él, en este momento crítico del desarrollo en el que se vive el cuerpo como fuente de identidad, de autoconcepto y autoestima.