AMANECIENDO EN SÁBADO 6

Hoy, sábado 16 de mayo, escribo sobre EL SILENCIO

En 2014 y en Barcelona, dije públicamente (alto y claro; y con toda sinceridad) que quería empezar a callar. Llevaba muchos años impartiendo cursos y dando conferencias. Y allí estaba, presentando mi último libro “yo decido. La tecnología con alma” en la sede de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, anunciando mi próxima retirada (de los foros públicos). No lo he cumplido ¡Disfruto tanto en mis clases presenciales y en mis ponencias! ¡Y hasta en las sesiones virtuales que estoy grabando estos días de pandemia! Eso sí, hablo menos. Y escribo más. Escritos cortos y sintéticos. Esfuerzos intensos, en pequeñas dosis. Momentos de inspiración (tras horas de transpiración, claro). Destellos. Y silencios.

Sí, he aprendido a disfrutar más de los silencios. Y noto que cada vez utilizo menos esos “ruidos domésticos” (radio, música, televisión) que me ayudaban (y, a veces, lo siguen haciendo) a huir de mis “borrascas internas” (esos pensamientos insistentes que aún me rondan, y que aún me inquietan). Me apunto pues a esa propuesta, un tanto radical, que nos llega de Oriente: “El silencio es maravilloso. Si no lo vas a mejorar, cállate”. Y, desde luego, veo muy bien ese ayuno semanal de palabras que propuso en su momento Gandhi. En ello estoy. Y los tiempos de pandemia me lo están facilitando, la verdad. Hasta Alejandro Sanz lo ha dicho, clarito, estos días de encierro: ”Quien no aporte algo que calle”. Gracias, Alejandro. Políticos, periodistas y tertulianos varios dense por aludidos, por favor. Y adictos a las redes sociales, también.

Necesito el silencio para pensar y para reflexionar a fondo (repito: a fondo). Para concentrarme más y focalizar mejor mi atención. Lo necesito para escribir (estas entradas al blog, por ejemplo). Para descubrir y descubrirme. Para crear. Para descansar y relajarme. Para meditar. También para sosegar mi ego y mitigar mis dolores (de todo tipo). Para escuchar más y mejor, y para escucharme más y mejor. Para aprender. Silencio para sentir. Para acercarme un poco más, y más suavemente, a mi ser. Y “hablo” también del silencio “no verbal”; ese silencio que, lo confieso, aún me cuesta tanto gestionar, en algunas circunstancias y en algunos contextos. Hágase el silencio (verbal y no verbal). Y el silencio… se hizo.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Silencio y… espiritualidad.

MIS ENCUENTROS CON MARIOLA BERNAL

  1. Este sábado, en lugar de un poema, me gustaría regalar una reflexión del gran poeta granadino Luis García Montero, que utilizo con frecuencia en cursos y conferencias: “La vida te enseña que detrás de toda verborrea hay un cobarde”.
  1. Canción: “Silencio” de Jorge Drexler

Una canción lúcida, lúdica y hermosa de un autor asombroso, sutil y elegante. Y sabio.

https://www.youtube.com/watch?v=HyBu2KEe2pI

Y ahora, callo. Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para los libreros y las libreras de este país…

 

 

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