{"id":977,"date":"2018-12-03T02:41:39","date_gmt":"2018-12-03T02:41:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/?p=977"},"modified":"2019-01-13T15:03:01","modified_gmt":"2019-01-13T15:03:01","slug":"repensando-la-historia-del-concepto-de-la-salud-mas-alla-o-mas-aca-de-la-atencion-a-la-enfermedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/2018\/12\/03\/repensando-la-historia-del-concepto-de-la-salud-mas-alla-o-mas-aca-de-la-atencion-a-la-enfermedad\/","title":{"rendered":"Repensando la historia del concepto de la salud: M\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s ac\u00e1 de la atenci\u00f3n a la enfermedad."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-985\" src=\"https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2018\/12\/Sin-t\u00edtulo-1-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2018\/12\/Sin-t\u00edtulo-1-300x192.jpg 300w, https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2018\/12\/Sin-t\u00edtulo-1-640x410.jpg 640w, https:\/\/www.easp.es\/web\/blogps\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2018\/12\/Sin-t\u00edtulo-1.jpg 737w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os 50 se han ido dando varios hitos e intentos de conceptualizar la salud como algo m\u00e1s que la atenci\u00f3n y mejora de la enfermedad.<br \/>\nDesde las definiciones ut\u00f3picas de salud de la OMS (1948) como completo bienestar f\u00edsico y mental que derivaron en el frustrado lema de salud para todos, a las \u00faltimas propuestas de los servicios sanitarios integrados centrados en la persona de Astana 2018, han pasado 70 a\u00f1os.<br \/>\nPor medio se han definido propuestas como la salud p\u00fablica, la promoci\u00f3n de la salud, la educaci\u00f3n para la salud, los determinantes de la salud, la salutog\u00e9nesis, los activos de salud, la participaci\u00f3n en las pol\u00edticas de salud\u2026<br \/>\nTodo ello creo que ha contribuido enormemente a poder conceptualizar cada vez m\u00e1s y mejor el complejo concepto y significado de la salud, a amplificar su sentido y a diferenciarlo de la mera atenci\u00f3n a la enfermedad; y tambi\u00e9n a desmitificarlo del concepto de completo bienestar para incorporar el continuo salud-enfermedad, din\u00e1mico y necesariamente cambiante a lo largo del llamado rio de la vida.<br \/>\nTambi\u00e9n ha permitido trascender de nuevo el mero concepto individualista de la salud; lo que ya se intent\u00f3 en su momento con las propuestas de salud p\u00fablica y comunitaria, a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n de la participaci\u00f3n ciudadana y la necesidad de asociarlo a las decisiones pol\u00edticas.<br \/>\nTodos estos a\u00f1os han permitido tambi\u00e9n materializar experiencias, modelos de actuaci\u00f3n, de evaluaci\u00f3n, de eficacia en la intervenci\u00f3n. El desarrollo de grupos activos, de grupos \u201cexpertos\u201d, de formadores en los modelos de promoci\u00f3n de la salud.<br \/>\nLa filosof\u00eda de la salud ha impregnado la ideolog\u00eda de cualquier sistema de salud moderno que se precie. Inunda cada propuesta de planes de salud, de programas sanitarios, de desarrollo de nuevos dispositivos y servicios. Ese mismo discurso pol\u00edticamente correcto ha calado en la educaci\u00f3n, en los servicios sociales. Se plantean como principios ineludibles el trabajo en red, el trabajo multiprofesional y multi-institucional, se generan comisiones de participaci\u00f3n ciudadana\u2026<br \/>\nY lo que es m\u00e1s importante, se realizan programas educativos de promoci\u00f3n de la salud para la poblaci\u00f3n infanto-juvenil, con una perspectiva menos cortoplacista; y buscando la proyecci\u00f3n social al futuro de la construcci\u00f3n de una cultura m\u00e1s saludable.<br \/>\nCreo realmente que ese es el camino, o al menos una parte del camino. Creo que es un proceso, un proceso hist\u00f3rico que no va a ocurrir en unos niveles de temporalidad tan visibles como los que estamos acostumbrados cada vez m\u00e1s a demandar por el vertiginoso ritmo social y de cambios tecnol\u00f3gicos.<br \/>\nLas posibilidades actuales de entender y manejar comportamientos y pol\u00edticas saludables est\u00e1n a a\u00f1os luz de las que se ten\u00edan hace 70 a\u00f1os.<br \/>\nY sin embargo a uno no hay quien le quite ese sabor agridulce de que algo sigue fallando en lo m\u00e1s profundo de nuestro vivir actual para poder entenderlo como un vivir m\u00e1s saludable.<br \/>\nEn este continuo de salud-enfermedad que es nuestro vivir, hay algunas guerras que no se est\u00e1n ganando.<br \/>\nLa primera quiz\u00e1s sea redefinir el contexto general: se nos olvida a menudo, y m\u00e1s a menudo seg\u00fan vas subiendo en el estatus y la influencia social, que somos seres vivos; y que necesariamente al nivel m\u00e1s estrictamente biol\u00f3gico, la guerra con la enfermedad y la muerte est\u00e1 perdida de partida por el mero hecho de convertirnos al nacer en seres vivos.<br \/>\nNos falta incluir en el concepto de salud determinantes biol\u00f3gicos que deriven de las teor\u00edas evolutivas biol\u00f3gicas, que vayan m\u00e1s all\u00e1 de la mera met\u00e1fora del rio de la vida, que nos definen con unos l\u00edmites como especie, unos l\u00edmites que se han desarrollado en espacios temporales infinitamente mayores a los que estamos acostumbrados a medir. Unos cambios filogen\u00e9ticos condicionados evolutivamente por las necesidades de adaptaci\u00f3n activa a las condiciones ecosist\u00e9micas y variaciones del propio medio terrestre, y al desarrollo progresivo de los grupos humanos y civilizaciones.<br \/>\nSe nos olvida muy a menudo la necesidad ontogen\u00e9tica de desarrollo de los propios individuos; definiendo par\u00e1metros est\u00e1ticos y, a menudo, desde la posici\u00f3n de individuos adultos, dicotomizando influencias sociales y biol\u00f3gicas en procesos que son esencialmente constructivos y necesariamente interconectados en el propio proceso de crecimiento.<br \/>\nTambi\u00e9n se olvida la caracter\u00edstica sustancial de la vida: la capacidad\/necesidad de auto-organizaci\u00f3n de los seres vivos en su intercambio con el medio para no perder la propia organizaci\u00f3n interna que lo define como ser vivo.<br \/>\nEn el ser humano, ante lo limitado de su bagaje instintual, y la necesidad de aprendizaje, esta auto-organizaci\u00f3n est\u00e1 inherentemente unida al espacio \u201cpsicol\u00f3gico\u201d, a ese espacio central de la desgastada esencia integral bio-psico-social. Eso que algunos autores de la categor\u00eda de Antonovski denominan tambi\u00e9n como \u201cSentido de Coherencia\u201d.<br \/>\nEse espacio al que parece ten\u00e9rsele miedo de dar su valor institucional y profesional en el \u00e1mbito de la salud, en esta sociedad denominada \u201cl\u00edquida\u201d donde damos bandazos de lo biol\u00f3gico a lo social, sin los referentes s\u00f3lidos de la a\u00f1orada \u201cobjetividad\u201d que impon\u00edan los valores ideol\u00f3gicos, los valores religiosos, los valores materiales. Cuando es precisamente en esta sociedad relativista de la informaci\u00f3n donde m\u00e1s nos jugamos en la coherencia interna asociada al conocimiento de lo psicol\u00f3gico; tambi\u00e9n en la salud.<br \/>\nContinuamente vemos la presi\u00f3n por incrementar sin l\u00edmite la financiaci\u00f3n de unos servicios sanitarios cada vez m\u00e1s sofisticados y tecnificados constituidos desde una concepci\u00f3n puramente biom\u00e9dica de la lucha contra la enfermedad.<br \/>\nY a su vez en paralelo, y cuando los recursos p\u00fablicos no alcanzan, fomentamos la participaci\u00f3n ciudadana a trav\u00e9s del asociacionismo de grupos de presi\u00f3n, de ayuda mutua, de pacientes expertos, que reclamen m\u00e1s recursos sociales para problem\u00e1ticas de salud espec\u00edficas.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del valor innegable de paliar las abundantes carencias de atenci\u00f3n de los sistemas sanitarios, y de visibilizar la necesidad de mayor atenci\u00f3n para diversas problem\u00e1ticas concretas (las que m\u00e1s chillen y m\u00e1s se hagan oir ser\u00e1n las m\u00e1s atendidas). \u00bfNos hemos parado a pensar m\u00ednimamente hacia donde nos lleva este tenaz trabajo de algunos profesionales por la socializaci\u00f3n de la enfermedad? \u00bfQueremos cambiar los par\u00e1metros del asociacionismo social por la competencia en el acceso a los recursos desde el mero nivel de enfermedad? \u00bfSin el sentido de coherencia, la implicaci\u00f3n psicol\u00f3gica y responsabilizaci\u00f3n sobre la propia salud, cuantas m\u00e1s propuestas de apoyo social, construimos m\u00e1s salud, o m\u00e1s enfermedad?<br \/>\nPero la salud tambi\u00e9n est\u00e1 perdiendo la batalla social.<br \/>\nLas clases altas y con recursos propios claramente demandan servicios sanitarios tecnificados y de calidad basados en la enfermedad. De su estado de bienestar ya se encargan ellos y sus dineros. Lo que quieren son seguros de atenci\u00f3n r\u00e1pida y eficaz cuando tropiezan con alg\u00fan problema de enfermedad inesperado. Y a ser posible que no atiendan a mucha poblaci\u00f3n no vayan a tener que esperar y ponerse peor; pues lo suyo suele ser grave, y no como mal-utilizan los servicios m\u00e9dicos las clases bajas.<br \/>\nLos modelos basados en la salud, en la atenci\u00f3n primaria, en la promoci\u00f3n de la salud, son modelos paliativos para las clases bajas. De una manera muy expl\u00edcita lo defin\u00eda Pedro Brito, ex director de Servicios y Sistemas de Salud de la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, al decir que el desarrollo en Sudam\u00e9rica de los servicios de atenci\u00f3n primaria b\u00e1sicos segu\u00edan el patr\u00f3n de: \u201cpara los pobres, donde viven los pobres\u201d, o sease, en las zonas rurales y en las periferias de las ciudades.<br \/>\nLos par\u00e1metros neoliberales postindustriales, y la globalizaci\u00f3n de las leyes del mercado, est\u00e1n haciendo de la salud y de la atenci\u00f3n a la enfermedad un espacio m\u00e1s de intercambio de bienes y consumo; y un espacio privilegiado, pues comercia nada m\u00e1s y nada menos con el temor a la enfermedad y a la muerte. Prueba de ello es como est\u00e1n posicionadas las empresas de la farmaindustria en el volumen econ\u00f3mico que manejan, su papel fundamental y coaccionante en el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas sanitarias y de investigaci\u00f3n en salud.<br \/>\nEstas empresas se permiten lavar la imagen con campa\u00f1as de sanidad p\u00fablica verticales sobre enfermedades concretas, a cambio de que los estados tengan que comprar las vacunas o aparatos t\u00e9cnicos que ayudan a atender dicha problem\u00e1tica; que suele dar la casualidad que ellas han desarrollado dicha patente en sus laboratorios.<br \/>\nNo son los estados los que priorizan su gasto en una promoci\u00f3n y manejo responsable de la salud por su poblaci\u00f3n, los que definen un valor social de la salud como bien com\u00fan no comercializable.<br \/>\nHemos avanzado en socializar la preocupaci\u00f3n por la enfermedad, y eso tambi\u00e9n ha dado y sigue dando sus frutos en la atenci\u00f3n de algunas de ellas.<br \/>\nLa socializaci\u00f3n de la salud me temo que no tiene futuro si no se socializa el acceso a los recursos.<\/p>\n<p>Pedro Vega Vega<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde los a\u00f1os 50 se han ido dando varios hitos e intentos de conceptualizar la salud como algo m\u00e1s que la atenci\u00f3n y mejora de la enfermedad. 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