Cáncer en tiempos de COVID-19: implicaciones para este grupo de riesgo

RESEÑA

Por: Dafina Petrova y María José Sánchez

 

El cáncer es un problema importante de Salud Pública, con una alta morbimortalidad. Es la segunda causa de muerte, después de las enfermedades del aparato circulatorio, aunque en los hombres es, desde el año 2000, la primera causa de muerte. Según las últimas estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) (1), cada año se diagnostican 277.000 casos nuevos de cáncer en España.

Pero ¿Cuáles pueden ser las implicaciones de la actual pandemia de COVID-19 para las personas con cáncer?

Los pacientes con cáncer son considerados grupo de riesgo en la pandemia por COVID-19, ya que el cáncer y los tratamientos relacionados con él, con frecuencia causan inmunosupresión y, por tanto, las personas pueden ser más susceptibles a la infección (2). A esto hay que añadirle que la mayoría de las personas con cáncer son personas de edad avanzada (en España el 61% de los pacientes con cáncer tienen 65 o más años) y muchas de ellas tienen alguna enfermedad crónica asociada, y ambos factores (la edad y las comorbilidades) parecen ser factores de riesgo para sufrir complicaciones debido al COVID-19 (3). Todo esto ha hecho que los expertos crean que los pacientes con cáncer tendrán un mayor riesgo de COVID-19 y un peor pronóstico.

La sospecha de que los pacientes con cáncer podrían tener un riesgo mayor de infección por el virus SARS-CoV-2 y de desarrollar COVID-19 (la enfermedad asociada) se confirma en los primeros estudios procedentes de China (4,5). Los datos disponibles sobre el papel del cáncer en el COVID-19 son aún escasos. Una revisión sistemática concluye que alrededor del 2% de los pacientes con COVID-19 tienen cáncer (6). Además, parece que los pacientes con cáncer tienen más riesgo de eventos graves, como ingreso en UCI, ventilación mecánica o fallecimiento y tienen una progresión más rápida de la enfermedad (5). Además, el riesgo de estos desenlaces fatales es mayor si el paciente ha recibido quimioterapia y cirugía recientemente (5,7).

Hay que tener en cuenta que todos estos estudios incluyen un número de pacientes con cáncer muy pequeño (p.ej., entre 20-30 pacientes), con distintos tipos de cáncer y tratamientos muy heterogéneos, así que, es pronto para sacar conclusiones válidas y hay que manejar la información con prudencia (8). Sin embargo, la sospecha ha sido suficiente para que las Sociedades Científicas hayan tomado medidas para proteger a los pacientes con cáncer. Tanto la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés (9)), como la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM, (10)) han publicado recomendaciones sobre cómo modificar la asistencia sanitaria y/o protocolos de tratamiento para minimizar los riesgos en esta población más vulnerable.

Las medidas incluyen tanto procedimientos para reducir el riesgo de infección (p. ej., posponer las visitas no imprescindibles, telemedicina, educar a los pacientes sobre las medidas de higiene, etc.), como la posibilidad de retrasar los tratamientos o disminuir la dosis de algunos tratamientos inmunosupresores, siempre y cuando esta demora no suponga un riesgo para los pacientes, y siempre comunicándose con ellos para evaluar el balance de riesgo-beneficio, considerando la situación individual de cada paciente.

En el marco de la relación médico-paciente, la SEOM ha difundido también unas recomendaciones éticas para ayudar a los profesionales en la toma de decisiones con sus pacientes de cáncer, durante la epidemia de COVID-19 (11).

Por ejemplo, se aconseja considerar la estrategia de la “espera vigilante” (watchful waiting) en el caso de cánceres diagnosticados en estadio precoz, cuyo tratamiento podría aplazarse hasta 8 o 12 semanas, sin que esto afecte de manera significativa a los resultados de los pacientes (2,9). La decisión sobre posibles retrasos o modificaciones en el tratamiento será en muchos casos compleja, ya que se tendrá que tomar rápidamente y en unas circunstancias excepcionales de máxima incertidumbre. Sin embargo, para los tratamientos que se consideran de prioridad alta  – los  que conllevan un beneficio importante en términos de tiempo de supervivencia o calidad de vida – y cuya demora podría significar pérdidas de este beneficio, no se proponen modificaciones en los planes de tratamiento  (2,9).

La introducción de todas estas medidas tiene como objetivo final minimizar el riesgo de COVID-19 en pacientes con cáncer, con mínimos efectos sobre la calidad asistencial. Para lograrlo, los procedimientos asistenciales han cambiado de manera drástica en cuestión de días o semanas y se ha generado una intensa colaboración entre los oncólogos y otros profesionales que tratan a personas con cáncer, de los diferentes países afectados (2).

La pandemia también podría afectar a la salud mental de los pacientes con cáncer que son más susceptibles a la ansiedad y la depresión que las personas sin historia de cáncer (12,13). El estado de alarma y el confinamiento reducen el contacto social a niveles mínimos. Para los pacientes con cáncer se recomienda una reclusión completa: no salir de casa en absoluto y aislarse de los familiares que tengan contacto con el exterior (14). El aislamiento prolongado y la soledad pueden tener efectos nocivos sobre la salud (15), así que somos afortunados de vivir en tiempos en que, a pesar de estar físicamente aislados podemos estar más socialmente conectados que nunca. Los familiares, amigos y los profesionales sanitarios forman una red de apoyo social esencial para los pacientes con cáncer que les ayuda a sobrellevar la enfermedad (16,17).

El impacto de la pandemia sobre el cáncer en España podría ser multifactorial y lo entenderemos en su totalidad después de que haya pasado un tiempo y tengamos datos disponibles sobre la asistencia sanitaria y los resultados de los pacientes, en términos de supervivencia y calidad de vida.  Por ahora, nuestro Sistema Sanitario está intentando que el impacto de la pandemia en los pacientes con cáncer sea el mínimo. Desde la Escuela Andaluza de Salud Pública seguimos trabajando, aportando nuestro grano de arena, para hacer frente al cáncer en tiempos de COVID-19 y después.

 


Conflicto de interés: los autores declaran no tener conflicto de interés.

 

Referencias:

(1) Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). Estimaciones de la incidencia del cáncer en España. 2020:https://www.redecan.es/redecan.org/es/index.html.

(2) Schrag D, Hershman DL, Basch E. Oncology Practice During the COVID-19 Pandemic. JAMA 2020.

(3) Zhou F, Yu T, Du R, Fan G, Liu Y, Liu Z, et al. Clinical course and risk factors for mortality of adult inpatients with COVID-19 in Wuhan, China: a retrospective cohort study. The Lancet 2020.

(4) Yu J, Ouyang W, Chua ML, Xie C. SARS-CoV-2 transmission in patients with cancer at a tertiary care hospital in Wuhan, China. JAMA oncology 2020.

(5) Liang W, Guan W, Chen R, Wang W, Li J, Xu K, et al. Cancer patients in SARS-CoV-2 infection: a nationwide analysis in China. Lancet Oncol 2020 Mar;21(3):335-337.

(6) Desai A, Sachdeva S, Parekh T, Desai R. COVID-19 and Cancer: Lessons From a Pooled Meta-Analysis. JCO Glob Oncol 2020 Apr;6:557-559.

(7) Zhang L, Zhu F, Xie L, Wang C, Wang J, Chen R, et al. Clinical characteristics of COVID-19-infected cancer patients: A retrospective case study in three hospitals within Wuhan, China. Annals of Oncology 2020.

(8) D’Antiga L. Coronaviruses and immunosuppressed patients. The facts during the third epidemic. Liver Transplantation 2020.

(9) European Society for Medical Oncology. Cancer patient management during the COVID-19 pandemic. 2020:https://www.esmo.org/guidelines/cancer-patient-management-during-the-covid-19-pandemic.

(10) Sociedad Española de Oncología Médica. Recomendaciones sobre la infección por SARS-COV-2 para profesionales sanitarios implicados en el tratamiento de pacientes oncológicos. 2020:https://seom.org/images/Recomendaciones_SEOM_COVID19_1903.pdf.

(11) Sección de Bioética de SEOM. Recomendaciones éticas en la toma de decisiones con pacientes oncológicos durante la epidemia de COVID-19. 2020:https://seom.org/images/RECOMENDACIONES_ETICAS_SECCION_DE_BIOETICA_DE__SEOM_COVID_19.pdf.

(12) Mitchell AJ, Chan M, Bhatti H, Halton M, Grassi L, Johansen C, et al. Prevalence of depression, anxiety, and adjustment disorder in oncological, haematological, and palliative-care settings: a meta-analysis of 94 interview-based studies. The lancet oncology 2011;12(2):160-174.

(13) Abbey G, Thompson SB, Hickish T, Heathcote D. A meta‐analysis of prevalence rates and moderating factors for cancer‐related post‐traumatic stress disorder. Psycho‐Oncology 2015;24(4):371-381.

(14) European Society for Medical Oncology (ESMO). Cancer care during the covid-19 pandemic: an ESMO guide for patients. 2020:https://www.esmo.org/for-patients/patient-guides/cancer-care-during-the-covid-19-pandemic.

(15) Hawkley LC, Cacioppo JT. Loneliness matters: A theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Annals of behavioral medicine 2010;40(2):218-227.

(16) Rajandram RK, Jenewein J, McGrath C, Zwahlen RA. Coping processes relevant to posttraumatic growth: An evidence-based review. Supportive Care in Cancer 2011;19(5):583-589.

(17) Nausheen B, Gidron Y, Peveler R, Moss-Morris R. Social support and cancer progression: a systematic review. J Psychosom Res 2009;67(5):403-415.

 

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