COVID-19 y Salud Sexual y Reproductiva (I): ¿Mantener la salud sexual en época de pandemia?

RESEÑA

Por: Gracia Maroto Navarro y Mª del Mar García Calvente

La llegada de la pandemia por COVID-19 ha venido a parar el mundo. Ha agitado y dejado chocada, confusa, convaleciente, a la población global, con consecuencias dramáticas para la vida de muchas personas. A la par que hace estragos a nivel sanitario, social y económico, y que va dejando una estela de daños y perjuicios de costosa recuperación, también ha creado un escenario en el que poder analizar algunas dimensiones sustanciales de la naturaleza humana, como son la sexualidad y la reproducción. La sexualidad no sólo puede proporcionar bienestar, sino que nos define, nos acompaña indefectiblemente como nuestra sombra, y nos permite el auto-reconocimiento y el reconocimiento del otro. Y la capacidad reproductiva biológica y social, es una constante universal, indispensable para nuestra perpetuación como especie. Por tanto, cuidar adecuadamente este ámbito de la vida supone una obligación de primer orden. En tiempos en los que la adversidad que acompaña a la COVID-19 recuerda que procurar la supervivencia y seguridad física es una prioridad en la jerarquía de necesidades humanas, también es urgente no olvidar la importancia de atender adecuadamente la salud sexual y salud reproductiva de la población mundial, porque supone tanto como cuidar nuestra identidad y garantizar nuestra continuidad como seres humanos.

Múltiples factores interaccionan entre sí, determinando la dimensión física, psicológica y social de la salud sexual y salud reproductiva. Algunos factores operan a nivel individual (cuestiones biológicas, medioambientales, estilos de vida, o características psicológicas y estrategias personales), y otros intervienen a nivel grupal mediando la influencia de los factores individuales (educación, empleo, ingresos). Las relaciones culturales de género, estrechamente ligadas a otros condicionantes sociales, actúan contundentemente sobre la salud sexual y reproductiva. Toda la carga social y los roles esperados en uno u otro sexo, y las jerarquías de poder construidas en torno a ello, afectan de forma desigual e injusta a la vivencia saludable de la sexualidad y la reproducción, con especiales y negativas consecuencias para las mujeres y las niñas.

El SARS-CoV-2 ha venido a trastocar tales condiciones individuales y sociales de la población. En apenas algunas semanas, la enfermedad causada por este coronavirus, ha cambiado el estado biológico de numerosas personas y ha alterado su entorno inmediato. De manera globalizada, nuestros estilos de vida se han visto forzados a un cambio. Se han tenido que ajustar las particulares reacciones psicológicas de cada cual ante la perturbación súbita de la realidad cotidiana. También, la fuerza con que la pandemia está transformando nuestro contexto socioeconómico, sin apenas precedentes contemporáneos, está actuando de manera más o menos silenciosa y desigual sobre las necesidades de atención sexual y reproductiva de la diversa población mundial. Las reglas del juego han cambiado en el panorama internacional, mientras las necesidades de salud sexual y planificación reproductiva son constantes. Por tanto, cabe preguntarse ¿cómo está afectando la pandemia en el terreno de la sexualidad? ¿cómo está repercutiendo sobre el cuidado de enfermedades vinculadas? ¿perjudica la contracepción?

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (1) la situación de estrés y saturación sanitaria está llevando a los sistemas de salud a redirigir los recursos de los servicios de salud sexual y reproductiva y a limitar el acceso a la planificación familiar. Esto supone un riesgo fundamental para las mujeres, quienes siguen necesitando acceso a métodos contraceptivos. También un peor acceso al tratamiento de infecciones de transmisión sexual agrava la situación de salud de cualquier sexo. Desde Naciones Unidas se hace un llamamiento durante esta crisis sanitaria, a una atención precisa y de apoyo a las necesidades en este ámbito, protegiendo los derechos de salud sexual y reproductiva, con énfasis en la seguridad y dignidad, y, evitando perpetuar normas de género dañinas, discriminatorias y desiguales con las mujeres.

Ante las múltiples incertidumbres surgidas sobre atención a la salud sexual y reproductiva, las instituciones vigilantes del cumplimiento de los derechos humanos, hacen un llamamiento a redirigir las miradas sanitarias a este ámbito esencial de la vida. Como telón de fondo, se apela a una mayor consideración del aumento de desigualdades de género en relación con otros condicionantes sociales, como, por ejemplo, la discapacidad o la pobreza. Se reclaman intervenciones efectivas y equitativas, bajo una mirada no sólo clínica sino también social. Como han apuntado, Clare Wenham, Julia Smith y Rosemary Morgan, en su publicación en Lancet (2) “la experiencia de brotes pasados ​​muestra la importancia de incorporar un análisis de género a los esfuerzos de preparación y respuesta para mejorar la efectividad de las intervenciones de salud y promover objetivos de equidad de género”. Bajo estas premisas, y en respuesta a los interrogantes emergentes en la actualidad, diferentes organizaciones nacionales e internacionales han elaborado recomendaciones para atender la salud sexual y reproductiva de personas que viven la enfermedad en primera persona o como personas afectadas de manera secundaria o expectante. A continuación, se revisan algunas de éstas en el ámbito de la salud sexual, las infecciones de transmisión sexual y la contracepción. 

 

Sexualidad  

Una de las clav​es de una sexualidad saludable es su disfrute pleno, seguro, digno y responsable desde la toma de decisiones libres e informadas. En cuanto a información se refiere, la Federación de Planificación Familiar Estatal difunde la Guía sobre relaciones sexuales en tiempos de COVID-19 (3) elaborada desde la Federación Internacional de Planificación Familiar. Se señala en ésta que existen pocas evidencias que indiquen que el coronavirus se encuentre en fluidos como el semen o el flujo vaginal, aunque hay posibilidad de transmisión del virus a través del contacto físico y la saliva. En caso de vivir en pareja, se recuerda la evitación del contacto y el aislamiento si alguna de las personas presenta síntomas. En caso de no convivir en pareja, se ofrece información sobre el sexting y las condiciones necesarias para su práctica segura a través del enlace “Conéctate con cabeza” (4). En cualquier situación de convivencia se insiste en las normas generales de higiene y prevención del contagio del virus, antes y después de prácticas sexuales.

 

Infecciones de Transmisión Sexual

En cuanto a la prevención de infecciones de transmisión sexual o VIH, la Federación Internacional de Planificación Familiar (3) aconseja el uso de preservativos. Ante la presentación de síntomas, se recuerda que los centros de salud podrían atender casos urgentes previa llamada telefónica para valorar la asistencia. Y en el caso de personas con VIH, se recomienda hacer una previsión de tres meses o más al adquirir la medicación, para evitar salidas innecesarias.

 

Contracepción

Un informe publicado el 11 de marzo de 2020 por el Instituto Guttmacher (5) (organización internacional líder en investigación y políticas comprometidas con el avance de la salud y los derechos sexuales y reproductivos), señala algunos efectos negativos del COVID-19 en el ámbito contraceptivo y en el de las infecciones de transmisión sexual: 1) La escasez de anticonceptivos o antirretrovirales para tratar infecciones de transmisión sexual debido a la reducción de su producción, y a las dificultades actuales en la cadena de suministros; 2) La insuficiencia de personal dedicado a atender la salud sexual y reproductiva y el incremento de los tiempos de espera; y 3) La pérdida de fondos para atender la salud sexual y reproductiva o el incremento de barreras económicas y físicas. Ante la situación planteada, en materia de contracepción, también desde la Federación Internacional de Planificación Estatal (3) se recomienda: 1) Intentar contar con provisiones para más de 30 días en el caso de utilización de la píldora diaria, el parche o el anillo; o 2) Realizar consultas médicas por los medios disponibles o comenzar a utilizar el preservativo hasta que la situación vuelva a la normalidad, en caso de uso de anticonceptivos de larga duración como implante o DIU. También se recuerdan opciones de relación sexual no coito-céntricas, se señala que la anticoncepción de urgencia se dispensa en las farmacias sin necesidad de prescripción médica, y se ofrece información sobre las clínicas disponibles de interrupción voluntaria de embarazo para quienes necesiten una atención segura, de acuerdo a la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo (6). El itinerario de acceso a estos servicios se realiza a través de atención primaria de salud.

Los servicios de salud sexual y reproductiva son especialmente vulnerables a la desatención o postergación, considerando cómo actúan las desigualdades sociales y de género en este ámbito de gran repercusión para las mujeres. En la situación actual de pandemia supone un reto proteger los derechos de salud sexual y de planificación y gestión de la capacidad reproductiva, fomentando el acceso universal a una atención adecuada desde la igualdad de género, tal como se proclama en el Informe sobre COVID-19, enfoque de género y derechos sexuales y reproductivos (7) elaborado por el Fondo de Población de Naciones Unidas.

 


Referencias

  1. Fondo de Población de Naciones Unidas. Coronavirus Covid-19 y preguntas frecuentes (Consultado 14 abril 2020)
  2. Wenham, Clare; Smith, Julia; Morgan, Rosemary. COVID-19: the gendered impacts of the outbreak. The Lancet. March 14, 2020; 395 (10227): P846-48.
  3. Federación Internacional de Planificación Familiar. Relaciones sexuales en tiempos del COVID-19, ¿qué necesitas saber? (Consultado 14 abril 2020)
  4. Federación de Planificación Familiar Estatal. Conéctate con cabeza: disfruta sin riesgos con tu móvil (Consultado 14 abril 2020)
  5. Ahmed, Zara; Sonfield, The COVID-19 Outbreak: Potential Fallout for Sexual and Reproductive Health and Rights. Guttmacher Institute (Consultado 14 abril 2020)
  6. Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo
  7. Fondo de Población de Naciones Unidas. Informe técnico COVID-19: Un enfoque de género. Proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos y promover la igualdad de género. Marzo 2020 (Consultado 14 abril 2020)

3s comentarios

  1. Interesantísimo el documento, ya que hago parte de una organización de mujeres victimas del conflicto en Quibdó _choco y no tienen como recibir en estos momentos momentos un apoyo en capacitación de salud sexual y reproductiva no sabia como apoyarlas .Me gustaría seguir recibiendo información para replicar.

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