Crisis por COVID-19 y abordaje integral de la salud

RESEÑA

 

Por: Patricia García Roldán* , Almudena Millán Carrasco**

 

La crisis provocada por el COVID-19 tiene consecuencias sanitarias evidentes pero también consecuencias económicas de un calado que aún no alcanzamos a calcular bien (1). Varios autores e instituciones internacionales señalan que además del reto de la emergencia sanitaria, la COVID-19 conlleva, por ella misma y por las medidas de contención que la acompañan, un impacto social y económico inmediato, y a medio y largo plazo (2, 3, 4).

 

Phases of social and economic impact

Phases of social and economic impact
Fuente: Chrisholm, D. Psychosocial risk and protective factors in the context of COVID-19 outbreak and response. OMS; 2020.

 

Desde el enfoque teórico de desigualdades en salud es esperable que las consecuencias que la crisis por COVID-19, sean peores en personas con determinantes sociales negativos, es decir en los colectivos más vulnerables (5). Veamos algunos hechos que confirman, una vez más, esa teoría.

La posición socioeconómica previa será uno de los principales determinantes. En España, la crisis por COVID-19, que limita el libre movimiento de personas, ha “bloqueado” sectores de actividad que son la fuente principal de riqueza de la economía española: el turismo y el comercio (6). Miles de negocios pequeños y medianos van a ver reducida o terminada su actividad, por lo que, tanto las personas propietarias como las trabajadoras están perdiendo o perderán su principal fuente de ingresos.

Las consecuencias económicas más importantes de la crisis generada por COVID-19 son ya la pérdida del empleo y de ingresos regulares. En España, el paro registrado ha aumentado 585.156 personas de febrero a abril. Los beneficiarios de prestaciones por desempleo superaron los 5,2 millones, al incluirse los afectados por expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), lo que se traduce en un incremento interanual del 136,56% (7).

La COVID-19 sobreviene en un momento de vulnerabilidad por la crisis económica previa, en el que, según estudio de la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada), en 2017, 6 millones de personas podían llegar a caer en la exclusión social de producirse un ligero empeoramiento de la economía. Son personas que estaban en el límite de la pobreza debido a empleos precarios con sueldos muy bajos, en la economía sumergida o con ingresos mínimos a través de prestaciones sociales (8).

La edad también va a ser un determinante importante a la hora de valorar el riesgo social potencial de determinados colectivos. Recientemente, el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil ha apuntado diferentes consecuencias que la crisis de la COVID-19 tendrá en la infancia, como el ensanchamiento de la brecha educativa por el difícil acceso de muchos hogares a medios telemáticos o las privaciones materiales más primarias, como una correcta alimentación, por la carencia de ingresos de las familias (9). España, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, se encuentra entre los países en los que la brecha en pobreza persistente entre población infantil y población adulta es mayor y tiene una de las tasas de riesgo pobreza infantil persistente más altas de Europa (10). En 2019, por ingresos, el 26,8% de las personas menores de 18 años (algo más de 1 de cada 4) estaban en situación de riesgo de pobreza y exclusión social (11).

En el caso de las personas mayores, su mayor necesidad de cuidados las sitúa como un colectivo de riesgo (12). El escenario extremo de la crisis del COVID-19, ha puesto de manifiesto la precariedad de la red de atención a personas mayores dependientes y han mostrado a las residencias como un recurso ineficaz e ineficiente para funciones, tan básicas, como prevenir el contagio entre sus usuarios. En esta situación, diversos colectivos que trabajan con personas mayores han firmado una declaración sobre la necesidad de revisar los servicios que se ofertan a este sector de la población (13).

Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchas de las personas que tienen empleos precarios (en muchos casos del ámbito de la economía sumergida sin opción a prestaciones por desempleo), en los sectores más afectados por la crisis (hostelería, limpieza, cuidado de personas dependientes) son mujeres. Incluso en los casos en que los puestos de trabajo de las mujeres no se vieran afectados por el bloqueo de actividad, el incremento de la demanda en los cuidados en el hogar, que recaen mayoritariamente sobre ellas, y la carencia de recursos de conciliación, les dificultarían sobremanera o les harían imposible trabajar. El problema es mayor para las mujeres cabeza de una familia monoparental (14).

 

Fuente: European Anti Poverty Network (14).

 

Es obvio que no sólo la propia COVID-19 afectará a la salud de la población. Las desigualdades generadas por la crisis socioeconómica asociada a la pandemia, lo harán incluso en mayor medida que la propia enfermedad. Encontraremos, sobre todo en la población más vulnerable, problemas como secuelas físicas y emocionales del virus, mayor predisposición a nuevos contagios por COVID-19 o por otros virus u otras enfermedades derivadas de estilos de vida poco saludables como mala alimentación, escaso ejercicio físico y mala salud mental.

El Sistema Sanitario debería prepararse para este escenario, fundamentalmente la Atención Primaria que recibirá el mayor peso de las demandas. El aumento de la tasa de pobreza y la brecha económica genera un mayor desnivel en el acceso a determinadas prestaciones de los servicios sanitarios (atención dental u ortoprotésica, tratamientos farmacológicos costosos, servicios especializados). Las personas de los colectivos más vulnerables acudirán, mayoritariamente, a Atención Primaria y de ella dependerá que estas personas reciban la atención que necesiten.

Incrementar el número de profesionales de medicina o enfermería es, por supuesto, fundamental, pero será insuficiente para atender la salud de la población. Debería reforzarse la parte social de los equipos de atención sanitaria a la comunidad, retomando el trabajo interdisciplinar y de equipo que lleva tiempo abandonado en nuestro Sistema Sanitario. Se debe contar con la figura del Trabajo Social como pieza clave para la atención a las desigualdades sociales, a todos aquellos determinantes sociales que están generando problemas de salud y enfermedad. Porque de nada sirve que se atiendan los síntomas clínicos si no se atiende la causa que provoca el malestar y que, en numerosas ocasiones, está y estará, en el entorno social y las condiciones de vida de las personas, sobre todo en momentos de crisis. Por eso es del todo indispensable repensar o reorientar la Atención Primaria y, como bien dice Margaret Chan, Directora General de la OMS, regresar a Alma-Ata (15), se trata recuperar la perspectiva de que la mejora de la salud depende de factores sociales y económicos y retomar objetivos como la equidad en el acceso a la atención, la eficacia en la prestación de los servicios y la participación de la comunidad. De esta manera dejaríamos de contar números de pacientes atendidos y volveríamos a medir el nivel de salud y bienestar de la comunidad.

Y, por supuesto, el Sistema Sanitario debe actuar de forma coordinada con otros sectores, pero sobre todo con los Servicios Sociales. Es impensable abordar esta situación social sin tener en cuenta la red de atención a los problemas sociales por excelencia. Unos Servicios Sociales que siempre han sido la Cenicienta del cuento pero que nunca logra acudir al baile, con presupuestos muy escasos, profesionales en situaciones de interinidad cuando no de precariedad y sometidos a presiones políticas constantes que impiden una adecuada planificación a largo plazo (16). Resulta necesario reclamar unos Servicios Sociales públicos y de calidad con urgencia.

 

Fuente: Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (18).

 

En el marco global, las políticas y medidas de lucha contra las desigualdades durante y después de la crisis del COVID-19 van a ser cruciales para modular sus consecuencias. Aplaudimos las medidas que se están lanzando desde distintas administraciones públicas y agentes sociales tanto económicas (mantenimiento del empleo, salario mínimo de inserción, bonos de compra, etc.), como sociales (medidas de conciliación, alojamiento, etc.)(17), y nos remitimos a algunos sondeos y propuestas de plataformas de entidades que trabajan con colectivos vulnerables (12, 13) o gestores de servicios sociales (18).

 

 


REFERENCIAS

  1. Nuguer, V y Powel, A . Políticas para combatir la pandemia. Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2020 Banco interamericano de desarrollo. Washington. 2020. En red: https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Informe_macroecon%C3%B3mico_ de_Am%C3%A9rica_Latina_y_el_Caribe_2020_Pol%C3%ADticas_para_combatir_la_pandemia.pdf
  2. Shared responsibility, Global solidarity: Responding to the socio-economic impacts of COVID-19. ONU. Marzo, 2020. En red: https://www.un.org/sites/un2.un.org/files/sg_report_socio-economic_impact_of_covid19.pdf
  3. Ayllón Domínguez, JA. En la crisis de la Covid-19 no solo mata el virus. El Diario. 13/04/2020. En red: https://www.eldiario.es/tribunaabierta/crisis-Covid-19-solo-mata-virus_6_1016358372.html
  4. Chrisholm, D. Psychosocial risk and protective factors in the context of COVID-19 outbreak and response. On Webinar Key challenges and opportunities for the prevention of mental ill-health. Mental Health Europe. 30 Abril. 2020. En red: https://www.youtube.com/watch?v=8GeBEV6hS4o
  5. Borrell, C; Artazcoz, L. Las políticas para disminuir las desigualdades en salud. Gac Sanit vol.22 no.5 Barcelona sep./oct. 2008 http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-91112008000500012
  6. Aspachs, C; Ruiz, A. Crisis COVID-19: un shock sin precedentes. Informe mensual: Caixabank Research. 31 de Marzo. 2020. https://www.caixabankresearch.com/sites/default/files/documents/im04_20_07_economia_mundial_es_0.pdf
  7. Amigot, B. Casi 5,2 millones de personas cobran la prestación por paro en abril, cifra récord por el Covid-19. Expansión. 5 de Mayo 2020. En red: https://www.expansion.com/economia/2020/05/05/5eb1102a468aeb5e508b45dd.html
  8. Fernández Maíllo, G. Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. Fundación FOESSA. Madrid. 2019. En red: https://caritas-web.s3.amazonaws.com/main-files/uploads/sites/16/2019/05/Informe-FOESSA-2019-completo.pdf
  9. Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil. El Alto Comisionado reúne a su Consejo Asesor para evaluar las consecuencias de la crisis de la COVID-19 en la infancia vulnerable. Gobierno de España. 16 de Abril 2020.En red: https://www.comisionadopobrezainfantil.gob.es/es/el-alto-comisionado-re%C3%BAne-su-consejo-asesor-para-evaluar-las-consecuencias-de-la-crisis-de-la-covid
  10. INE Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2018 Resultados definitivos. INE. 27 de Junio de 2019. En red: https://www.ine.es/prensa/ecv_2018.pdf
  11. Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil. El impacto de las condiciones de la vivienda de alquiler en la infancia vulnerable. Gobierno de España. Abril 2020. En red: https://www.comisionadopobrezainfantil.gob.es/sites/default/files/POBREZA%20INFANTIL%20Y%20VIVIENDA.pdf
  12. Pérez Díaz, Julio; Abellán García, Antonio; Aceituno Nieto, Pilar; Ramiro Fariñas, Diego. Un perfil de las personas mayores en España, 2020. Indicadores estadísticos básicos. Informes Envejecimiento en red nº 25.CSIC. Madrid. 2020 En red: http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/enred-indicadoresbasicos2020.pdf
  13. Atención centrada en la persona. Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de nuestro país Ante la crisis del COVID19: una oportunidad de un mundo mejor. Envejecimiento en Red. CSIC. 1 de Abril 2020. En red: http://envejecimientoenred.es/ante-la-crisis-del-covid-19-una-oportunidad-para-un-mundo-mejor/
  14. European Anti Poverty Network. Nuevas necesidades observadas por las entidades sociales ante el coronavirus. EAPN. Marzo 2020. En red: https://www.eapn.es/covid19/ARCHIVO/documentos/noticias/1585573249_200330_necesidades_entidades_covid19_eapn.pdf
  15. Chan, Margaret. Regreso a Alma-Ata. OMS. 15 de septiembre de 2008. En red: https://www.who.int/dg/20080915/es/
  16. Manchado, Miguel Ángel, Los Servicios Sociales son la Cenicienta del Estado de Bienestar: argumentos en contra y a favor de los Servicios Sociales. Blog colaborativo de Intervención Social. Octubre, 2017. En red: https://rompiendotechosdecristal.com/2017/10/03/los-servicios-sociales-son-la-cenicienta-del-estado-de-bienestar-argumentos-en-contra-y-a-favor-de-los-servicios-sociales/
  17. Plataforma tercer sector. El Tercer Sector ante la crisis del COVID-19. Visitado 12 de mayo 2020. En red: http://www.plataformatercersector.es/es/tercer-sector-ante-crisis-covid-19
  18. Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. 10 medidas en Servicios sociales para paliar las consecuencias del coronavirus en personas mayores, con discapacidad y colectivos vulnerables. Marzo, 2020. En red: https://www.directoressociales.com/prensa/454-10-medidas-en-servicios-sociales-para-paliar-las-consecuencias-del-coronavirus-en-personas-mayores,-con-discapacidad-y-colectivos-vulnerables.html

 

(*) Técnico de la Subdirección de Gestión Sanitaria. Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud. Servicio Andaluz de Salud.

(**) Profesora. Área de Gestión de servicios y profesionales. Escuela Andaluza de Salud.

3s comentarios

  1. Enhorabuena. Necesaria actualización, el impacto diferencial de género en la pandemia, el esqueleto de las desigualdades y los determinantes sociales de la salud, se evidencia que el escenario de afrontamiento de la nueva situación va a ponérselo mucho más difícil a los más vulnerables (que siempre son los mismos), el necesario refuerzo de la Primaria y el imprescindible enfoque en el EQUIPO de AP. Yo diría que las Instituciones y la política tendrían que poner oídos.

  2. Muchas gracias, Ildefonso por tu comentario. Mucho se habla de reformar la Atención Primaria… Pero trabajes dónde trabajes en Sanidad o Salud Pública, todos echamos en falta unos centros de salud y de servicios sociales comunitarios dotados para ser fuertes agentes de salud y bienestar grupal y comunitario.

  3. Muy necesaria esta reflexión, la muy anunciada crisis social y sanitaria debe dar paso a reorientar los servicios reforzando la atención social y la atención de las poblaciones más vulnerables.

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