Crónica Sentimental del Coronavirus (7): El Arte

CRÓNICA

Por: José Luis Bimbela Pedrola

 

Que el arte está sobrevalorado económicamente lo tengo claro hace años (y he escrito sobre ello). Lo que he comprobado, más recientemente (pandemia mediante) es que estaba infravalorado emocional y espiritualmente. Hasta que llegó el confinamiento y empezamos a escuchar a escritoras y poetas. A filósofas y a psicólogos. Y en decenas de entrevistas se habla ya de ¡¡¡Recetar / prescribir libros!!! Por fin. Aleluya. Mi homenaje público y entusiasta a Ramón Bayés (¡viva el cine!) y a Salvador Casado (¡viva la poesía!), maestros y amigos, que llevaban años clamando, sobre ello, en desiertos varios: académicos, profesionales, ciudadanos. Y a Pepe Olmedo, psicólogo y músico, que con su proyecto “Música para despertar” ha pasado ya a la acción con personas que sufren Alzheimer y otras demencias.

Si mal de muchos es consuelo de todos (lo de tontos se lo inventó un tóxico malvado que quería amargarnos la vida), bien de muchos…. ¡¡Aún más consuelo y sanación de todos y todas!! El arte sana a quien lo produce, a quien lo crea (Chantal Maillard nos lo declamaba, hace unas crónicas, en su poema “Escribir”) y, a veces, sana también a quien lo disfruta, a quien lo recibe (cuántas veces habré usado, digo bien: usado, la canción “Penso positivo” de Jovanotti para sanarme). Es más, creo firmemente que si no cumple alguna de estas dos sanaciones (una de las dos, al menos) no es arte. Será una ocurrencia, un divertimento, un negocio, una tomadura de pelo o una forma de blanquear dinero. Pero ¿arte? Arte, no.

Lo dicen las artistas más jóvenes (Elvira Sastre: “Escribo para curarme”) y los más vividos (Joan Margarit: “La poesía, con la música, es la única herramienta seria de consuelo de la que podemos disponer. Yo fabrico consuelo”). Y para ampliar, con todo respeto, la perspectiva “margariteña”, añadamos el clásico y maravilloso “Todos somos artistas” de Pablo Picasso. Y recordemos, en estos momentos de subidón de las actitudes éticas por la pandemia, que esto implica un poco de inspiración y un mucho de transpiración (ese “sudar la camiseta” que tanto me gusta recordar cuando hablo de la ética práctica, de la felicidad práctica o de la gestión práctica de las emociones). José Antonio Marina lo tiene muy claro: “Los buenos sentimientos dejan de ser buenos si no pasan a la acción”. Y el gran reto, claro: Convertir nuestra propia vida en la mejor obra de arte… pasando a la acción.

 

 

Para ello, un par de sugerencias: El ensayo «El camino del artista. Un sendero espiritual hacia la creatividad», de Julia Cameron. Magnífica obra que constituye un excelente método para desarrollar la creatividad. Esa creatividad que, como muchos artistas confiesan, da sentido a su vida (de ahí esa «espiritualidad» que aparece en el subtítulo); y un artista Miquel Barceló. Un artista que siempre me gusta, siempre. Pinte lo que pinte, lo pinte donde lo pinte, y lo pinte con lo que lo pinte (pista: esas hormigas africanas. Ahí lo dejo). Y lo que está creando, a raíz del coronavirus, me encanta.

Y, como cierre de esta crónica, un homenaje para el/a artista anónimo/a que escribió en una calle de Granada:

“Al mal tiempo, buenas cumbias”

 

 

 

Fuente: Amaneciendo en sábado. En “El Blog de Bimbela”

Continuará…

5s comentarios

  1. Coincido con lo que dice, finalmente estamos poniendo mayor atención a todo lo que vienen haciendo los artistas, (músicos, poetas, cantantes, artistas de cine, teatro….), Y eso debido al confinamiento…. siempre hay que agradecer lo que en vida se nos da.

    1. Muchas gracias, Gladys
      Y es que el arte nos sana y nos «salva». Y, espero de corazón (con toda el alma) que aprovechemos el auge creativo de estos meses de pandemia, para incorporar definitivamente el arte a nuestras vidas.
      Los beneficios (físicos, emocionales, sociales, espirituales y éticos) están garantizados.
      Un abrazo agradecido.

  2. Felicidades por tu nota. Es un placer encontrarse con gente en el camino y saber que hay más gente en la misma ruta.
    Creo que quienes estamos en esto de la promoción de salud no hemos sabido construir un discurso y una práctica que fuera de utilidad a la población ante el coronavirus. O, al menos, no hemos sido capaces de transmitirlo. Basta ver las separatas especiales de los MM.CC., especialmente prensa escrita, para observar una visión del problema que se reparte entre los datos epidemiológicos y los abordajes clínicos, junto con recomendaciones preventivas centradas en lo que no hay que hacer o lo que hay que hacer ante el problema (la enfermedad).

    Si tienes ocasión entra en https://saludenabierto.wordpress.com y verás lo que, desde un enfoque de promoción de salud y promoción de la resiliencia, venimos realizando (el trabajo con títeres desde la residencia de Atarfe es espléndido)
    Un saludo

  3. Muchas gracias, Manuel
    Por tus amables comentarios y tus lúcidas reflexiones. Y por facilitarnos también esa información sobre acciones que ya se están realizando con ese nuevo y creativo enfoque. Ahora mismo pincho el enlace para disfrutarlo. Y aprender.
    Un cálido abrazo desde el Albaicín

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