Crónica Sentimental del Coronavirus (9): El Heroísmo

CRÓNICA

Por: José Luis Bimbela Pedrola

 

Ayer, 2016

Cuando en 2016 celebramos los 25 años de la sede EASP tuve el honor de pronunciar una breve conferencia en su precioso y ahora añorado Salón de Actos. “25 palabras EASP” se titulaba. Y allí reivindiqué la valentía de Dylan, cuando con 27 años, cambió la historia del rock y del folk, realizando la versión eléctrica de su maravillosa “Like a Rolling Stone». Carlos Marcos nos lo recuerda en EL PAÍS: “Este fue el concierto donde pasó todo, en 1966 en Manchester. Los puristas del folk no querían ver a su ídolo rodeado de instrumentos eléctricos. ‘Judas’, le llama alguien del público. ‘No te creo. Eres un mentiroso’, responde Dylan. El músico se vuelve a la banda y les dice: ‘Tocad jodidamente alto’. Y lo hacen”. Olé.

También reivindiqué la valentía de Camarón, que cambió la historia del flamenco con su obra “La leyenda del tiempo”. Hoy legendario, ayer vilipendiado. Hoy mítico, ayer destrozado (simbólica e incluso físicamente). Olé.

Y, claro, reivindiqué la valentía (el heroísmo, a veces) de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Valentía en contenidos y formas. En qués y cómos. En docencia e investigación. En consultoría y en cooperación internacional. Escuela de Pacientes, Programa PEPSA, Gestión Emocional, Salud Mental, Liderazgo con H-alma, Salud Espiritual, Dolor, Prevención del Suicidio. Olé.

 

Hoy, 2020 (Declarado por la OMS, “Año de la enfermería”)

En estos días de pandemia estamos reivindicando a héroes y heroínas cotidianos/as. Y les aplaudimos a las 20 horas; y escribimos sobre ellos y ellas. La mayoría han estado demasiado tiempo en el olvido: investigadores/as, médicos/as, personal de ambulancia, enfermería, auxiliares, técnicos/as de laboratorio, técnicos/as de radiología, celadores/as, farmacéuticos/as, psicólogos/as, docentes, residentes, gerocultores/as, técnicos/as en cuidados auxiliares de enfermería, asistentes/as de mayores, cuidadores/as familiares, trabajadoras del hogar internas, limpiadoras, cocineros/as, pinches de cocina, gerentes, policías, guardias civiles, bomberos/as, militares, voluntarios/as, cajeros/as de supermercado, tenderos/as, carniceros/as, estanqueros/as, transportistas, conductores/as de medios de transporte, panaderos/as, reponedores/as, barrenderos/as, carteros/as, veterinarios/as, reparadores/as de averías, ganaderos/as, agricultores/as, temporeros/as recogedores/as de fruta, y más… Muchos y muchas más. Por ejemplo, los/as voluntarios/as que en estos momentos están probando las vacunas frente al coronavirus. Además, quiero recordar (y homenajear apasionadamente) a esa generación de abuelos y abuelas que nos salvaron en la crisis del 2008 (con sus pensiones, con sus comidas, y con sus abrazos) y que ahora se han ido por la puerta de atrás (y sin abrazos). Y es que esos “tesoros” (que diría mi admirado amigo Félix Martín) se lo merecen.

 

Mañana, 2021

España era, hasta el momento de la pandemia, un país mediocre y gregario. Comodón. En el que el talento se combatía (por activa y por pasiva) y la innovación y el cambio se criticaban “de entrada” (uno/a era culpable hasta que se demostraba lo contrario). Y donde el clásico “que inventen ellos” seguía pudriendo el imaginario colectivo. Un país, “turismo dependiente” y “de servicios”, en el que los agoreros ganaban por goleada a los optimistas y el “no” demoledor y corrosivo se imponía al “sí” constructor y proactivo. Con las conocidas excepciones deportivas por todos y todas “(sobre-) celebradas”. En esas circunstancias ¿Era imaginable que la ciudadanía española utilizase, sabia y valientemente, la pandemia del coronavirus para cambiarse (a mejor) y para cambiar el mundo (a óptimo)? En el ámbito personal, íntimo, familiar. Y en el ámbito público, social y comunitario.
– No me deje con la duda, por favor. Finalmente, ¿qué cambiaron los españoles? ¿Y las españolas?
– ¿De verdad quiere saberlo, amigo?

 

Y para cerrar esta novena crónica sentimental, dos regalos.

Uno. La novela: ”Nosotros en la noche” de Kent Haruf. Una novela que habla de la soledad y de la vejez. Y del amor. De héroes cotidianos y humildes. De héroes ancianos y honestos. Su lectura sana y vigoriza (vigorizar: “Infundir ánimo o valor a alguien”). Una verdadera gozada.

Y Dos. Una Canción: “Héroes”, en dos versiones.
No escojo. Me quedo con las 2. Son distintas. Y las dos me gustan.

 

Y así voy entrenando ese verbo “sumar” (puntos de vista, opciones, propuestas, recursos, acciones) que tan necesario nos va a resultar en esta fase de reconstrucción que se avecina.

 

Fuente: Amaneciendo en sábado. En “El Blog de Bimbela”.

Continuará…

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.