El agua residual, ¿clave para estudiar posibles rebrotes del nuevo coronavirus?

RESEÑA

Por: Silvia Bofill-Mas*

 

Año 2002, la revista JAMA (Journal of the American Medical Association) reseñaba un estudio realizado en Barcelona a partir del análisis de la presencia del virus SV40 en agua residual y lo titulaba: “Sewage yields the clue to SV40 transmission” [1]. Efectivamente, el agua residual se utilizó para estudiar si el virus de simio, potencialmente cancerígeno y contaminante accidental de las vacunas de la polio, se había transmitido a la población vacunada y ésta lo estaba excretando en heces y/o orina, ya que los datos sobre la presencia de SV40 en tejidos y/o tumores humanos no eran, ni todavía son, concluyentes.

Pero el origen de la virología ambiental remonta a los años 40 del pasado siglo, ligada al estudio de la presencia del virus de la polio en el agua residual de algunas ciudades estadounidenses [2]. Todavía hoy en día, la monitorización del virus de la polio en agua residual es un instrumento útil para alertar sobre la circulación de cepas salvajes o cepas vacunales neurovirulentas entre la población, contribuyendo así a la lucha para erradicar este virus del planeta. Somos numerosos los grupos de investigación que, a nivel mundial, estudiamos, desde hace décadas, la presencia, características y epidemiología de diferentes virus, algunos considerados emergentes, a partir de su detección en aguas residuales.

Para muchos, no obstante, el potencial del agua residual como instrumento para estudiar virus excretados en heces y/o orina es algo que habrán descubierto gracias a la pandemia de COVID19 causada por el nuevo coronavirus SARS CoV-2. Y es que, efectivamente, el virus puede infectar células intestinales y replicar en ellas [3] siendo excretado en las heces en concentraciones variables [4], probablemente incluso por parte de individuos asintomáticos. Consecuentemente, el agua residual reconducida hacia estaciones depuradoras de aguas residuales (EDARs), en países donde se practica un saneamiento de éstas, pueda utilizarse para estudiar la presencia del virus en el conjunto de una población a la que una determinada EDAR presta servicio. El potencial de estos estudios radica en que permiten estudiar los virus excretados por miles o cientos de miles de individuos en una sola o unas pocas muestras.

 

Modificada de Martínez-Puchol y col. 2020 [5].

En el contexto de esta pandemia, se ha desplegado ya un esfuerzo internacional para optimizar los métodos de detección del nuevo coronavirus en este tipo de muestras y estudiar su presencia en las aguas residuales de todo el planeta. Diferentes grupos, en el contexto español, están trabajando también en esta dirección y es que el análisis de aguas residuales jamás había suscitado tanto interés. En los próximos meses, será necesario acumular y contrastar suficientes datos sobre el grado de eliminación del SARS CoV-2 en las EDAR, pues cabe esperar que los efluentes resultantes de la depuración, que son vertidos a ríos y mares o reutilizados como aguas regeneradas, presenten concentraciones nulas o muy bajas del material genético del virus y probablemente ninguna partícula vírica en su versión infecciosa. Estos estudios, juntamente con datos que indiquen o contradigan que el nuevo coronavirus tiene algún potencial de transmisión por la ruta fecal-oral, abrirán o cerrarán la puerta a considerar si el uso o contacto con aguas superficiales o regeneradas, o los aerosoles formados a partir de estas, entraña algún riesgo significativo para la población.

De lo que no cabe duda es de que los estudios sobre la presencia del nuevo coronavirus en aguas residuales nos puede aportar datos sobre la incidencia del virus en una determinada población y, a la luz de lo que los muchos estudios que se están llevado a cabo aporten, podremos saber si la monitorización de la presencia del virus en aguas residuales tendrá un valor lo suficientemente predictivo, en relación a la aparición de casos clínicos, que pueda ser utilizado como alerta a la aparición de posibles rebrotes de la infección.

 

(*) Silvia Bofill-Mas es Profesora agregada. Laboratorio de Virus Contaminantes de Agua y Alimentos
Departamento de Genética, Estadística y Microbiología. Universidad de Barcelona

 


REFERENCIAS

  1. Sewage yields the clue to SV40 transmission. Bryan Vastag. Medical News and Perspectives. JAMA. 2002;288(11):1337-1338. DOI:10.1001/jama.288.11.1337.
  2. Metcalf TG, Melnick JL, Estes MK. Environmental virology: from detection of virus in sewage and water by isolation to identification by molecular biology–a trip of over 50 years. Annu Rev Microbiol. 1995;49:461-87.
  3. Lamers MM, Beumer J, van der Vaart J, Knoops K, Puschhof J, Breugem TI, Ravelli RBG, Paul van Schayck J, Mykytyn AZ, Duimel HQ, van Donselaar E, Riesebosch S, Kuijpers HJH, Schippers D, van de Wetering WJ, de Graaf M, Koopmans M, Cuppen E, Peters PJ, Haagmans BL, Clevers H. SARS-CoV-2 productively infects human gut enterocytes. Science. 2020 May 1. pii: eabc1669. DOI: 10.1126/science.abc1669.
  4. Wu Y, Guo C, Tang L, Hong Z, Zhou J, Dong X, Yin H, Xiao Q, Tang Y, Qu X, Kuang L, Fang X, Mishra N, Lu J, Shan H, Jiang G, Huang X. Prolonged presence of SARS-CoV-2 viral RNA in faecal samples. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2020 May;5(5):434-435. DOI: 10.1016/S2468-1253(20)30083-2. Epub 2020 Mar 20.
  5. Martínez-Puchol S, Rusiñol M, Fernández-Cassi X, Timoneda N, Itarte M, Andrés C, Antón A, Abril JF, Girones R, Bofill-Mas S. Characterisation of the sewage virome: comparison of NGS tools and occurrence of significant pathogens. Sci Total Environ. 2020 Apr 15;713:136604. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2020.136604. Epub 2020 Jan 8.

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