Género, cuidados y coronavirus: antes, durante y después de la pandemia

RESEÑA

Por: María del Mar García Calvente, María del Río Lozano y Gracia Maroto Navarro

Nota: Algunas de las ideas aquí expresadas son fruto de la reflexión y debate compartido con el alumnado de la 12ª Edición del Diploma de Género, Salud y Servicios Sanitarios de la EASP/UGR

 

Por qué la covid-19 necesita del enfoque de género

A estas alturas nadie debería dudar de que esta pandemia y la crisis derivada necesitan ser abordadas teniendo en cuenta el enfoque de género. Organismos internacionales como Naciones Unidas y grupos científicos reputados, advierten de la manera diferente en que los brotes de enfermedades infecciosas y pandemias afectan a mujeres y hombres, exacerban las desigualdades existentes y se ceban con los grupos más vulnerables [1-4]. No hay más que analizar la información desagregada del Informe sobre la situación de COVID-19 en España [5]. Las mujeres superan ya a los hombres en número de casos diagnosticados de COVID-19 (55% y 45% respectivamente), son más jóvenes con predominio del grupo entre 45 y 65 años (hay más hombres a partir de los 60 años), y presentan diferencias significativas en sintomatología, factores de riesgo, tasa de hospitalización, admisión en UCIs y letalidad. Algunas de estas diferencias se podrían explicar mediante la hipótesis de la vulnerabilidad diferencial [6], por ejemplo, estilos de vida diferentes con mayor prevalencia de factores de riesgo en hombres, o diferencias por sexo en las respuestas inmunológicas a las infecciones. Aunque también hay que tener en cuenta la hipótesis de la exposición diferencial [6]: en la actual pandemia, predominan las mujeres que han tenido contacto estrecho con casos de COVID-19 (58% frente a 43% de los hombres), que se han relacionado con alguien con infección respiratoria aguda (55% frente a 43% de los hombres), que son profesionales sanitarias (29% frente a 12%) o que han visitado un centro sanitario (15% frente a 11%) [5]. Esta mayor exposición de las mujeres al contagio está mediatizada por uno de los principales determinantes de las desigualdades de género en salud: los cuidados.

 

Los cuidados en el centro de las desigualdades de género

El prestigioso sociólogo Alain Touraine afirmaba recientemente que “esta crisis va a empujar hacia arriba a los cuidadores” [7]. Sin embargo, mientras esta pandemia nos ha ayudado a reconocer el importantísimo papel de los servicios públicos de salud y de otros sectores profesionales de los cuidados, seguimos olvidando el trabajo que se desarrolla en los hogares por personas que prestan su ayuda sin recibir remuneración a cambio. Los cuidados informales constituyen la parte invisible del iceberg de la atención a la salud, una zona sumergida que puede suponer hasta el 80% de todos los cuidados requeridos, siendo el 20% restante el que se calcula que proveen los servicios de salud [8].

Y es un hecho conocido que el universo de los cuidados está poblado por mujeres. En nuestro país, más del 75% de las personas que prestan cuidados a personas dependientes son mujeres [8]. Según el informe Global Gender Gap 2020 [9], en todos los países de la OCDE las mujeres dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados. En España, las mujeres dedican cuatro horas diarias, mientras los hombres dedican dos [10]. Son mayoritariamente mujeres las encargadas del cuidado de mayores, menores y personas enfermas de la familia, especialmente entre los 40 y 60 años (“generación sándwich”). Las mujeres cuidan de manera más intensa que los hombres y realizan con mayor frecuencia los cuidados de atención personal, como alimentación, aseo o vestido, y que requieren un contacto más estrecho con las personas a las que cuidan [11].

© Carla Peña

 

Los cuidados durante la pandemia: más riesgo y nueva re-familiarización

Estas desigualdades de género en los cuidados se traducen en un mayor riesgo de las mujeres al contagio en la actual situación epidémica. Ellas están más cerca de las personas con la enfermedad, y asumen con mayor frecuencia tareas domésticas que entrañan mayor exposición al virus: lavado de utensilios, de ropa, limpieza de superficies… Con todo ello, la exposición a la infección vuelve a recaer especialmente en las mujeres. En otras epidemias, como la del Ébola, ya se puso de manifiesto el mayor impacto sobre las mujeres por su papel de principales cuidadoras [12].

Una de las medidas de protección de la salud cruciales para frenar la pandemia es el aislamiento domiciliario de gran parte de las personas afectadas, pasando a ser las cuidadoras del hogar quienes las atienden, les prestan los cuidados necesarios para su recuperación y toman las medidas higiénicas oportunas para evitar el contagio de los demás convivientes. Poniendo en riesgo su propia salud.

El confinamiento de la población, la supresión de la actividad de centros educativos y de cuidado de menores, el cierre de los centros de día y otros servicios de atención a personas dependientes, están concentrando la carga de cuidados en las familias, especialmente en las mujeres. Y si los servicios de apoyo al cuidado ya eran limitados, ahora son inexistentes. La valoración de personas dependientes y la concesión de prestaciones de la Ley de Dependencia están prácticamente paralizadas. El servicio de ayuda a domicilio se ha visto drásticamente reducido o en muchos hogares es rechazado por temor al contagio. No se están produciendo nuevos ingresos en residencias, e incluso se dan casos de familias que asumen el cuidado de parientes que se encontraban institucionalizados y han sido trasladados al domicilio por el miedo al contagio. Muchos hogares están asumiendo en su totalidad los cuidados de personas dependientes que antes acudían a centros de día. Personas mayores que son razonablemente autónomas, durante la pandemia necesitan ayuda para realizar compras de alimentos o medicamentos, y el cuidado y apoyo afectivo “a distancia” también lo están ofreciendo las familias. A quienes tienen criaturas a su cargo y además hacen teletrabajo, la conciliación de éste con el cuidado y educación infantil les supone un reto complicado. Las especiales condiciones de trabajo hacen necesario un sobreesfuerzo y una mayor dedicación para llegar a la producción habitual, sin que las empresas rebajen el umbral de exigencias, y sin que se prevean recursos a largo plazo para amortiguar las consecuencias en salud que esto pueda tener. La histórica inequidad de género en la mayor asunción de tareas de crianza por parte de las madres, hace pensar que difícilmente el reparto equitativo sea ahora una realidad en la mayoría de hogares, sobre todo en cuanto a la gestión y asimilación de responsabilidades y a la carga mental que conlleva.

Como resultado de todo esto, si ya partíamos en España de un modelo de cuidados “familista”, la actual crisis de salud pública generada por el coronavirus ha provocado una súbita y abrupta re-familiarización de los cuidados, protagonizada por las mujeres del hogar. La falta de inversión en los sistemas de salud y de cuidados sociosanitarios tiene un especial impacto de género, ya que resulta en la descarga de las responsabilidades de atención sobre las mujeres, situación que se agrava durante los brotes [13]. La economía feminizada y no remunerada del cuidado actúa como amortiguador en periodos de crisis, de tal manera que las mujeres asumen la carga del cuidado mediante la autoexplotación, cuando no es posible externalizar los roles de cuidado hacia mujeres más pobres [14].

 

Recomendaciones para avanzar hacia la corresponsabilidad en los cuidados: ahora y después de la pandemia

La magnitud del aumento de carga de cuidados no remunerados sobre las familias no está siendo evaluada, como tampoco sus consecuencias sobre la calidad de vida de las personas que los prestan ni sus impactos sobre la equidad de género. Es posible que en una proporción de hogares, esta situación inédita suponga un replanteamiento de la distribución de los roles y tareas, y un acicate para un reparto más equilibrado de la responsabilidad de cuidar. ¿Aprenderemos de experiencias anteriores para no repetir los mismos errores? Datos preliminares sobre la crisis actual muestran una variación en el reparto de tareas durante el confinamiento, de forma que los hombres aumentan su participación en el trabajo doméstico y de cuidados [15]. Sin embargo, el trabajo que hay que resolver dentro de las familias ha aumentado de manera considerable, mientras que su distribución se ha modificado muy poco.

La conclusión: las mujeres siguen siendo mayoritariamente las encargadas principales de esas tareas [16].Para evitar la agudización de las desigualdades de género a raíz de esta pandemia, ONU Mujeres insta a los gobiernos a adoptar cinco acciones sin demora [17], entre las que se encuentra prestar atención a lo que ocurre en los hogares y potenciar el reparto equitativo de la carga de cuidados y de tareas domésticas entre mujeres y hombres. Esta es una gran oportunidad para erradicar estereotipos y roles de género, tan arraigados en la mayoría de los hogares de todo el mundo. ONU Mujeres propone unirse a la campaña #HeForShe, que pide la participación de los hombres en los cuidados y las tareas del hogar, para que no recaigan de forma desproporcionada en las mujeres [18]. Esto debe ir acompañado de más medidas para la transformación social, siendo la más poderosa la educación en igualdad desde todos los niveles y a todas las edades. Se requiere además una implicación pública para proveer más servicios y recursos de apoyo, para alcanzar una organización social más justa de los cuidados. Una corresponsabilidad que tiene que abarcar también el cuidado de menores y legislar por una conciliación de la vida personal, familiar y laboral plena, ahora con nuevas opciones de teletrabajo, que no deben suponer un arma de doble filo para las mujeres. Para conseguirlo, debemos empezar por aumentar su participación en las políticas que les afectan. En palabras de la OMS [19], “las mujeres proporcionan salud global y los hombres la lideran”. Es necesario incluir a las mujeres en los espacios de toma de decisiones de las políticas nacionales y mundiales, considerando las situaciones de desigualdad que influyen en la vulnerabilidad diferencial frente a la infección y sus consecuencias por la sobrecarga de situaciones familiares que sufren las mujeres [20]. Como alientan los organismos internaciones, esta es una oportunidad única para construir una sociedad mejor, más fuerte, resiliente e igualitaria [21].

Aprovechémosla.

 


REFERENCIAS

  1. ONU Mujeres. COVID-19 en América Latina y El Caribe: Cómo incorporar a las mujeres y la igualdad de género en la gestión de la respuesta a la crisis. Disponible en https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2020/03/covid-como-incorporar-a-las-mujeres-y-la-igualdad-de-genero-en-la-gestion-de-respuesta
  2. Wenham C, Smith J, Morgan R. COVID-19: the gendered impacts of the outbreak. Lancet 2020; Lancet. 2020, 14-20 March; 395(10227): 846–848. Published online 2020 Mar 6. doi: 10.1016/S0140-6736(20)30526-2
  3. Hellen Lewis. The Coronavirus Is a Disaster for Feminism. The Atlantic. Disponible en https://www.theatlantic.com/international/archive/2020/03/feminism-womens-rights-coronavirus-covid19/608302/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=share&fbclid=IwAR1iHyyEdnnIsu9gICmqxek7YVy_GU3R8RkT7AE3O3M2isugzq6JXpicqDU
  4. María Solanas. La crisis del COVID-19 y sus impactos en la igualdad de género. ARI 33/2020 – 1/4/2020. Disponible en http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari33-2020-solanas-crisis-del-covid-19-y-sus-impactos-en-igualdad-de-genero
  5. Ministerio de Sanidad. Informe COVID-19 nº26, 27 de abril de 2020. Disponible en https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Actualizacion_88_COVID-19.pdf
  6. Denton M, Prus S, Walters V. Gender differences in health: A Canadian study of the psychosocial, structural and behavioral determinants of health. Social Science and Medicine 2004, 58: 2585-2600.
  7. Bassets, M. Entrevista pensadores ante la crisis. Alain Touraine. El País, 29/03/2020. Disponible en https://elpais.com/ideas/2020-03-28/alain-touraine-esta-crisis-va-a-empujar-hacia-arriba-a-los-cuidadores.html
  8. Del Río-Lozano M, García-Calvente MM, Martín-Barato A. Cuadernos para la Salud de las Mujeres (Nº 3). Los cuidados y la salud de las mujeres. Instituto Andaluz de la Mujer. Escuela Andaluza de Salud Pública, 2020.
  9. World Economic Forum. Global Gender Gap Report 2020. Disponible en http://www3.weforum.org/docs/WEF_GGGR_2020.pdf
  10. Instituto Nacional de Estadística. Mujeres y Hombres en España, 2020. Disponilbe en https://www.ine.es/ss/Satellite?L=0&c=INEPublicacion_C&cid=1259924822888&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout&param1=PYSDetalleGratuitas
  11. Del Río-Lozano M, García-Calvente MM, Calle-Romero J, Machón-Sobrado M, Larrañaga-Padilla I. Health-related quality of life in Spanish informal caregivers: gender differences and support received (CUIDAR-SE Study). Quality of Life Research 2017, 26 (12): 3227-3238.
  12. Davies S.E., Bennett B. A gendered human rights analysis of Ebola and Zika: locating gender in global health emergencies. International Affairs 2016, 92: 1041-1060. Disponible en https://www.chathamhouse.org/sites/default/files/publications/ia/inta92-5-01-daviesbennett.pdf
  13. Julia Smith. Overcoming the ‘tyranny of the urgent’: integrating gender into disease outbreak preparedness and response, Gender & Development 2019, 27:355-369, DOI:10.1080/13552074.2019.1615288.
  14. Harman, Sophie. Ebola, gender and conspicuously invisible women in global health governance’, Third World Quarterly 2016, 37(3): 524–41.
  15. Lídia Farré, Libertad González. ¿Quién se encarga de las tareas domésticas durante el confinamiento? Covid-19, mercado de trabajo y uso del tiempo en el hogar. Nada es gratis. 23/04/2020. https://nadaesgratis.es/admin/quien-se-encarga-de-las-tareas-domesticas
  16. Más hombres haciendo la compra pero más carga de cuidados sobre las mujeres: la pandemia refuerza la brecha de género. eldiario.es, 27/04/2020. Diponible en https://www.eldiario.es/economia/hombres-haciendo-cuidados-mujeres-pandemia_0_1020148885.html
  17. Anita Bhatia. ONU Mujeres. “Las mujeres y el COVID-19: Cinco acciones que los gobiernos pueden adoptar sin demoras”. 26/03/2020. Disponible en https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/3/news-women-and-covid-19-governments-actions-by-ded-bhatia
  18. Naciones Unidas. He for She. Disponible en https://www.heforshe.org/es
  19. Organización Mundial de la Salud. Delivered by women, led by men: a gender and equity analysis of the global health and social workforce. Human Resources for Health Observer Series, nº 24, 2019.
  20. Marta Bueno. Mujeres con Ciencia. ¿Les damos voz a ellas durante las epidemias? Mujeres con Ciencia. 25/03/2020. https://mujeresconciencia.com/2020/03/25/les-damos-voz-a-ellas-durante-las-epidemias/
  21. Phumzile Mlambo-Ngcuka. ONU Mujeres. COVID-19: un lugar protagónico para las mujeres. https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/3/statement-ed-phumzile-covid-19-women-front-and-centre

2s comentarios

  1. La violencia doméstica es silenciosa, sobretodo la emocional, y tiende a naturalizarse. En Chile, en los sectores socialmente vulnerables es probable que se incremente en frecuencia e intensidad, debido al hacinamiento, la escasez de recursos básicos y la desesperación. La desigualdad, construída por el modelo neoliberal, es el uno de los sustratos de la magnitud de la violencia ejercida contra las mujeres. Es una injusticia que nos ha deshumanizado.

    1. Muchas gracias, Estela por tu comentario. Totalmente de acuerdo, la desigualdad de género está a la base de la violencia contra las mujeres, y es también una forma de violencia estructural. Esta pandemis muy probablemente esté acentuando esta situación de desigualdad de base, y poniendo más en riesgo a las mujeres que viven en situación de violencia de sus hogares.

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