Habrá que volver a una nueva normalidad asistencial y hacerlo con los pacientes

RESEÑA

Por: Pepe Martínez Olmos, Mª Ángeles Prieto y Equipo de Escuela de Pacientes

 

Desde que el impacto de la Covid-19 condicionó una suspensión general de la actividad programada, incluso con el polémico cierre de algunos centros de atención primaria, los pacientes que por determinadas patologías estaban en espera de ser atendidos para pruebas diagnósticas, revisión en consulta o intervenciones quirúrgicas programadas, han visto afectado el seguimiento de su evolución clínica, la obtención de un diagnóstico o la posibilidad de una solución quirúrgica a su dolencia.

Los servicios sanitarios han vivido unas semanas de intensa actividad asistencial que ha desbordado las capacidades de respuesta poniendo en serio riesgo de colapso su funcionamiento, aunque la intensidad haya sido variable de un lugar a otro. En cualquier caso, la priorización de la asistencia hacia los pacientes afectados por la Covid-19, ha tenido consecuencias en la programación asistencial prevista anteriormente a la aparición de la epidemia. Entre estas consecuencias no deben olvidarse las que se refieren al intenso esfuerzo realizado por los profesionales con un potencial desgaste psicológico por el trabajo inacabable, el miedo a infectarse o la cercanía emocional con el resto de compañeras y compañeros que han sufrido la infección o que han fallecido tras contagiarse.

La vuelta a una nueva normalidad asistencial va a estar condicionada por la evolución epidemiológica que se produzca en base a la aplicación paulatina de las medidas incluidas en el plan de desescalada (1). Este impacto epidemiológico dependerá del comportamiento del conjunto de la ciudadanía en la aplicación de las medidas de precaución y prevención recomendadas y obligatorias, de una eventual mutación del coronavirus o de la forma en la que se tomen las decisiones para pasar de una fase a otra, entre otras variables.

Esto quiere decir que la planificación que los responsables de la gestión de los servicios sanitarios han de realizar en cada Comunidad Autónoma, tiene que considerar una estrecha vinculación con las necesidades asistenciales que en relación a la incidencia de la infección por Covid-19, se puedan presentar.

Se necesita por tanto una planificación contingente. Una planificación flexible y ágil. Es todo un reto.

Además de estas cuestiones, en el futuro inmediato para la paulatina vuelta a la normalidad tendrá que establecer procedimientos y procesos de reorganización de circuitos y de la oferta asistencial que deberán tener en cuenta también las características de las infraestructuras disponibles y de los recursos humanos de cada unidad asistencial para tener previsión de dotación de nuevos recursos profesionales e incluso, nuevos recursos tecnológicos.

El trabajo asistencial se podrá beneficiar de una mejor dotación y utilización de recursos tecnológicos digitales para generar mejores procedimientos de conexión entre servicios y entre ellos y los pacientes. Merecerá la pena explorar al máximo las posibilidades de mejorar la eficacia y la eficiencia de nuestros servicios sanitarios y hacerlo con capacidad de innovación.

Un reto especial para la paulatina vuelta a la nueva normalidad se refiere a la necesidad de afrontar este nuevo tiempo teniendo en cuenta el impacto emocional y sanitario en los pacientes crónicos con su nombre y apellido concretos. Merece la pena considerar elementos y sensaciones expresadas por los pacientes en el abordaje realizado desde la Escuela de Pacientes de la EASP en encuentros vinculados a explorar sus necesidades a causa del impacto por la Covid-19. Los pacientes se convierten en un recurso imprescindible para la conexión con sus necesidades reales.

© Escuela de Pacientes

Los/as pacientes consultados sienten miedo ante la posibilidad de tener que acudir a un centro sanitario. Entienden la medida de aplazar revisiones y suspender pruebas diagnósticas para evitar contagios. Critican que en algunos casos, se haya sometido al paciente y a la familia a decidir entre el riesgo al contagio o continuar con un tratamiento vital. Hemos recogido sentimientos de ansiedad y angustia en algunos pacientes ante la relajación de las medidas de confinamiento y la posibilidad de salir de casa. Parece necesario atender estos problemas emocionales, que llegarán a las consultas de atención primaria en el trasfondo de muchas dolencias (2), sin que esto signifique considerarlos patológicos ni que conlleven la necesidad de medicalización.

Merece la pena señalar el descenso importante de pacientes con ictus o infarto durante el confinamiento en nuestro país y la gravedad de los casos atendidos, debido a la demora en solicitar atención por el temor al contagio. La literatura científica indica la necesidad de mantener la atención sanitaria durante las crisis sanitarias a los pacientes de mayor riesgo (3, 4).

Durante esta crisis, muchos profesionales han seguido en contacto con sus pacientes a través del teléfono. Algunos incluso han podido desarrollar consultas telemáticas. Los pacientes valoran de forma muy positiva estas iniciativas. Incluso consideran que deberían mantenerse en el futuro.

Una de las críticas y preocupaciones de los pacientes cardiovasculares durante el confinamiento se refieren a los controles de anticoagulantes. Solicitan que se extienda la prescripción de aquellos que no precisan controles estrictos y/o que se forme a los pacientes para el autocontrol en casa.

Las personas con diabetes consideran que debe generalizarse el uso de los nuevos sensores ya que facilitan el autocontrol. Solicitan que se diseñen medidas que garanticen el seguimiento de los casos nuevos ante eventuales crisis futuras. En este sentido, las madres de niños/as debutantes se han sentido muy vulnerables y con pocos recursos.

Los/as pacientes crónicos entrevistados durante el confinamiento, trasmiten su preocupación por recuperar las consultas de seguimiento y control. Consideran que en muchos casos no pueden demorarse más. Y plantean la necesidad de que se buscan vías para mantener la atención a los pacientes más vulnerables ante eventuales brotes en los próximos meses. Insisten en que las nuevas tecnologías pueden ser una alternativa asistencial útil y eficaz a la atención presencial.

La Escuela de Pacientes ha iniciado en estas semana una nueva actividad, las “Ventanas Abiertas” para ofrecer información y consejos a pacientes crónicos. En estos espacios, profesionales multidisciplinares y pacientes expertos, establecen un coloquio con pacientes y familiares a través de una herramienta virtual. Esta iniciativa ha sido muy bien valorada y se propone para su utilización en el contexto asistencial.

Las asociaciones de pacientes se ofrecen a trabajar conjuntamente con los responsables sanitarios para articular circuitos que garanticen que los pacientes dispongan de la información necesaria para el autocuidado si no pueden acudir a un centro o profesional sanitario. Ofrecen los recursos existentes en sus organizaciones.

Por último, destacar el valor de la formación de los pacientes en el manejo de sus patologías a la hora de mantener unas rutinas saludables durante las semanas de confinamiento. Las personas entrevistadas así lo reconocen. Además, la literatura publicada sobre crisis sanitarias en el mundo y numerosos expertos internacionales, reconocen la contribución de los “pacientes expertos” y se destaca entre los aprendizajes que se deben extraer de la COVID-19 (3, 5).

En definitiva, es evidente que el camino a recorrer es complejo y difícil pero que abre un reto especialmente estimulante, que debería llevar a una nueva normalidad en la que la participación de los pacientes se hace especialmente necesaria.

 


REFERENCIAS

  1. Plan para la Transición hacia una nueva normalidad. 29 abril de 2020. Ministerio de Sanidad. Gobierno de España. [consultado 5/5/2020] Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/PlanTransicionNuevaNormalidad.pdf
  2. Samantha K Brooks, Rebecca K Webster, Louise E Smith, Lisa Woodland, Simon Wessely, Neil Greenberg, Gideon James Rubin. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet 2020; 395: 912–20 . DOI: https://doi.org/10.1016/ S0140-6736(20)30460-8
  3. Gorji H., Jafari J., Heidari M., Seifi B. Cancer Patients During and after Natural and Man-Made Disasters: A Systematic Review Asian Pac J Cancer Prev, 19 (10), 2695-2700 Disponible: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6291047/pdf/APJCP-19-2695.pdf
  4. Jamie Hartmann-Boyce, Kamal R. Mahtani. Supporting people with long-term conditions (LTCs) during national emergencies. The Oxford COVID-19 Evidence Service Team. Centre for Evidence-Based Medicine, Nuffield Department of Primary Care Health Sciences. March 25, 2020. University of Oxford. Disponible en: https://www.cebm.net/covid-19/supporting-people-with-long-term-conditions-ltcs-during-national-emergencies/
  5. Allweiss, P. Diabetes and Disasters: Recent Studies and Resources for Preparedness. Curr Diab Rep 19, 131 (2019). DOI: https://doi.org/10.1007/s11892-019-1258-7

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *