La soledad de la Atención Primaria ante la pandemia

RESEÑA

Por: Segio Minué Lorenzo

“Los médicos de familia son el primer contacto de los pacientes frente a la epidemia; como miembros respetados y dignos de confianza de la comunidad pueden facilitar el conocimiento de la enfermedad y pueden a través de sus consultas y a través de su compromiso con las autoridades, comunicar los riesgos y las posibilidades para mitigarlos de forma segura y fiable. Su papel es el de ser los primeros en llegar y los últimos en salir, siempre situados en la primera línea. La epidemia tendrás consecuencias a largo plazo, en las personas afectadas y sus descendientes, tanto a nivel físico como mental; porque los problemas de salud mental, que aparecerán tras la ola epidémica , tendrán efectos tan devastadores como los físicos”. 

Donald Li. Médico de familia. Presidente de WONCA

 

En las comparecencias ministeriales par informar del estado de situación ante la pandemia covid-19 la única mención a la Atención Primaria hasta la fecha fue la relativa a que los dos primeros médicos muertos eran médicos de familia. La Atención Primaria como simple “anécdota”, elemento suprefluo en la que nadie parece haber reparado: ni expertos ministeriales, ni políticos de uno u otro signo, ni por supuesto periodistas o comunicadores que llenan sus platós de supuestos sabios, auténticos especialistas en lugares comunes y predicción del futuro; gente que no se diferencia nada de los adivinos que pueblan la noche de los canales de televisión no digitalizados.

La única preocupación e interés de todos ellos son los hospitales, urgencias y unidades de cuidados intensivos. Sin duda importantes, vitales. Pero tan importantes y vitales a largo plazo como la  Atención Primaria que resulta, una vez más, invisible. Aunque esté conteniendo el progreso de la infección en buena parte de las comunidades autónomas, desde Euskadi a Andalucía, de Galicia a Menorca.

En Reino Unido el primer elemento de contención ante la pandemia es una vez más la medicina general. El objetivo prioritario ahora mismo es capacitar a cada médico, a cada práctica para realizar consultas a través de video. Como comentábamos esta semana Trisha Greenhalgh publicó un artículo sumamente práctico con infografía en el BMJ sobre cómo, cuando y por qué realizar las consultas de esta forma. Es concreta, práctica, segura.La propuesta está siendo adoptada por los generalistas allí de forma generalizada, cuyo objetivo último es evitar el contagio y la diseminación de la enfermedad sin dejar de proteger a los pacientes: en definitiva, evitar nuevos contagios sin privar a los ciudadanos de  su “GP” ( su médico general).

Justo lo contrario de buena parte de los servicios de salud españoles que cierran centros de AP y desplazan a sus profesionales a grandes cadenas de producción de enfermos en donde “optimizar” la atención; aunque supongan un alto riesgo de transmisión de enfermedad, y adolezcan de un nivel de desorganización impresionante como reiteradamente informan en Twitter los profesionales que allí trabajan.

En España los profesionales de AP están desarrollado sus propios sistemas de atención a distancia  con el mismo objetivo, reducir al mínimo imprescindible las consultas presenciales, ya sea en domicilio o en centro. Emplean el medio que tienen a su alcance, el teléfono. Las consultas a través de video son difícilmente aplicables de forma generalizada, entre otras razones porque los autoridades sanitarias de cada comunidad autónoma se encargaron sistemáticamente en las últimas décadas de evitar que éste pudiera ser un modo de comunicación habitual entre pacientes y profesionales , como ocurre en cualquier otro país desarrollado: ya sea por supuesta falta de recursos, o mediante la excusa de los aspectos normativos y legales de la iniciativa, no existe en muchos centros de salud ni videocámaras, ni ancho de banda suficiente, ni compatibilidad con el registro clínico.

En Reino Unido uno de los debates más importantes hace referencia a si la iniciativa de diferenciar centros “fríos” o “calientes “ ( cold and hot hubs) respecto al tipo de pacientes a atender es una medida adecuada para enfrentarse a la pandemia. Debates semejantes no entran en los planes del gobierno, de Fernando Simón, de los servicios de salud. En España los  profesionales de Atención Primaria se organizan también en centros «sucios» y «limpios», o centros con «pasillos» o consultas respiratorias o generales; innovan como buenamente pueden en cada centro sobre cual es la mejor forma de seguir atendiendo a su población, sin privarles de ningún cuidado ni someterles a exposición innecesaria. Las autoridades, sin embargo, contemplan mayoritariamente a los profesionales de Atención Primaria como carne de cañón para reforzar sus macrocentros hospitalarios.

El desmantelamiento de la Atención Primaria realizado durante las dos última décadas en todos los servicios de salud, no sólo se manifestó en reducción de plantillas y profesionales, precarización e inestabilidad laboral, sobrecarga hasta niveles absurdos…Afecta también de forma importante a recursos, instrumentos y tecnologías imprescindibles para el trabajo en Atención Primaria en el siglo XXI. Mucho habrá que reconstruir en ella cuando todo esto se normalice un poco.

La Atención Primaria está sola en esto; no preocupa ni interesa a ningún gobierno más allá de su utilidad como carne de cañón. Pero a pesar de ese maltrato atávico se mantiene ahí, prolongando sus horarios, doblando turnos, acumulando cupos, buscando soluciones ante la falta de medios y referencias. No se aprecia en todo su valor hasta que deja de estar. Su compromiso debe ser con ellos ,con sus pacientes, su comunidad, su población. No con políticos  ni expertos tan ignorantes como frívolos.

Nota: El post fue publicado en el blog del autor: https://gerentedemediado.blogspot.com/

7s comentarios

  1. La Atención Primaria (con mayúsculas) está herida de muerte en España. La desaparición de los servicios que brindamos en muchas comunidades autónomas (independientemente del partido que gobierne) a manos de los gerentes (muchos de ellos médicos de familia) en la epidemia, es reflejo del papel que juegan en su imaginario. Meros auxiliares. Desde el primer dia de la crisis en mi centro de salud (Casa del Mar en Palma de Mallorca) desaparecieron los cupos. Todos nos dedicamos a atender las demandas, que son escasas, a traves de cita previa, fundamentalmente por teléfono. Hemos dejado de trabajar. Me dan verguenza los aplausos de las 8. Otros se dedican a crear multiples dispositivos para hacer nuestro trabajo. Compartimos la desgracia con Salud Publica. Ucis, respiradores, 061… ¿tendrá que ser así?
    Es un buen momento para repensar la atencion primaria con minusculas

    1. Muchas gracias por tu comentario Jose Manuel.
      Estoy de acuerdo contigo. Llevamos tantos años presumiendo de que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo, la mejor Atención primaria que nos hemos creido que era cierto. Esta situación viene de muy atrás, de varias décadas de dejadez, maltrato y desidia por parte de todos. La pandemia no ha hecho más que poner en evidencia lo vulnerables que éramos. El recorte económico de la última década, aplicado en todos los servicios de salud, de todos los signos políticos, minó la capacidad de la AP de poder ejercer realmente el papel que el sistema le tiene (teóricamente) encomendado.
      Nada será igual cuando salgamos de este túnel. Y no podremos seguir metiendo la cabeza en el agujero dicéndonos que somos los mejores del mundo
      Un saludo

  2. Me parece muy interesante el enfoque y reafirma la importancia y responsabilidad que tienen los gobiernos o administradores de inyectar grandes recursos en la atención primaria y no solo por esta patología sino que las enfermedades en general que no fueron tratadas en su oportunidad y se transforma en una bola de nieve incontrolable en la atención de mayor complejidad. Ojala realmente esta situación, nos deje una enseñanza en replantear las políticas de salud de todos los gobiernos, gracias.

    1. Muchas gracias a ti René.
      Como comentaba a Jose Manuel la pandemia puso de manifiesto nuestra fragilidad. Ningún país ha sido capaz de responder con claridad, seguridad y prontitud al COVID-19. Los objetivos de la Comisión Europea de reducir progresivamente el gasto sanitario público conduce a un grado de vulnerabilidad enorme ante cualquier circunstancia imprevista.
      Si no aprendemos y corregimos eso ,.si no rediseñamos nuestros sistema seguiremos sin capacidad de responder a cualquier desafío…y los seguirá habiendo
      Un saludo

      1. Exactamente Sergio, somos frágiles a los avatares naturales, como ante eventualidades como la que la humanidad esta viviendo, como trabajador de la salud, muchos, daremos nuestro mejor esfuerzo para salvar esta dura tarea. A veces, desanima la indolencia de esta sociedad globalizada y la educación enfocada a una competencia brutal de tener cosas materiales y nos estamos olvidando de nosotros mismos como seres humanos y también la explotación irracional de recursos nos está llevando a un abismo sin retorno, aún estamos a tiempo para enmendar un gran abrazo y en cualquier lugar del mundo haremos el esfuerzo para dejar a nuestros hijos y nietos un mundo mejor.

  3. El distanciamiento social -comunitario- facilita y controla los contagios y -parece al menos- que inflexiona la famosa curva.
    Sin embargo la cuestión es ¿y ahora qué?, ¿como vamos a abordar el siguiente escenario de contagios: el intrafamiliar de portadores asintomáticos, etc…?
    En este escenario, solo veo un actor con la suficiente capilaridad -de todo tipo- para hacer algo: profesionales de APS. La cuestión es ¿se está pensando, valorando, planificando… en este sentido? ¿Seguirán siendo los hospitales lugar exclusivo de peregrinaje ante los problemas? ¿continuará la invisibilidad?

  4. Hoy estoy de consulta telefónica en mi centro de salud. Hacemos turnos de 12 horas y venimos un dia si y otro no (¿que razón hay?).
    Hasta las tres hemos estado 5 compañeros para atender 207 demandas, solamente una presencial por un problema no respiratorio. Me he hinchado a recetar a personas desconocidas benzodiazepinas, a dar bajas a pacientes de los que no se nada, a suponer banalidad en síntomas que pueden tener otro significado. Comentamos entre los compañeros que nunca habiamos trabajado peor en nuestra vida profesional. Nos solicitan informacion sobre dispositivos que algun iluminado a creado pero de los que no se nos da información.
    El equipo de gestion de primaria que nos ha llevado a tal desastre dice que es el momento de la re-evolucion de la primaria: conservar algo de lo que teniamos e introducir cosas nuevas. Contaran con nosotros.
    Yo me pregunto ¿que legitimidad tienen?¿que liderazgo puede asumir entre los compañeros?
    Afortunadamente me jubilo a final de año.

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