“Las pandemias sí saben de Género”. ¿Y las medidas para la recuperación?

RESEÑA

Por: María Ángeles Prieto Rodríguez

 

El pasado 6 de marzo, The Lancet publicó un artículo breve[1]  del grupo de trabajo sobre Género y Covid- 19 de la London School of Economics and Political Science y otras universidades, en el que se señalaba la necesidad de incorporar la perspectiva de género al análisis de la pandemia y a las intervenciones que se programen para paliar sus consecuencias, como requisito indispensable para que éstas sean efectivas y equitativas. Porque “Las pandemias, si saben de género”, como argumentaba Emanuela Zuccalà, periodista de El País, hace unas semanas[2].

En España, según datos publicados por el Ministerio de Sanidad[3], a fecha 23 de abril, el 54% de los casos notificados de contagios por COVID-19 son de mujeres frente al 46% de hombres. Sin embargo, en éstos la mortalidad es mayor (11% frente al 6,4%). En los hombres, el tabaquismo y la mayor prevalencia de enfermedades respiratorias graves pueden estar detrás de su mayor mortalidad. En las mujeres, los roles de género, explican su mayor riesgo de contagio.

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En todo el mundo, las profesiones sanitarias están altamente feminizadas[4], lo que supone que la primera línea en la lucha contra la pandemia está formada mayoritariamente por mujeres. En China, en la región más afectada por el COVID-19, las mujeres eran el 90% del personal sanitario. En la crisis del Ébola (2014-2016) en África, las mujeres sufrieron más contagios por su papel de cuidadoras familiares y por constituir el grueso del personal sanitario[5]. En la Unión Europea, el 76% de los trabajadores sanitarios son mujeres[6]. En España, contamos con un 68% de médicas y un 84% de enfermeras[7]. La población femenina es también mayoritaria en los colectivos de auxiliares, limpiadoras, pinches de cocina… En nuestro país (23/04/20), de los casos confirmados de COVID-19, el 20,4% son trabajadores sanitarios. De ellos, El 75% son mujeres.

Una mención especial merece el personal de las residencias de mayores, una población también de predominio femenino. A las precarias condiciones de trabajo, hay que sumar la desesperación de estas semanas, intentando contener los contagios y muertes de miles de residentes (70 % de las residentes son mujeres y el 78% tiene más de 78 años)[8], sin medios ni condiciones para conseguirlo.

Un porcentaje elevado de profesionales mostrará secuelas tras esta crisis y algunas se prolongarán en el tiempo, tal y como ha sucedido en otras epidemias y en otros contextos: ansiedad, depresión, estrés agudo, burnout o estrés-postraumático[9]. Esto requerirá intervenciones específicas que deberían ser sensibles a las características de la población mayoritariamente afectada.

El informe del Ministerio de Sanidad antes citado analiza las posibles fuentes de contagio por sexos. El 61% de las mujeres contagiadas tuvo “contacto estrecho con casos COVID-19 probable o confirmado” frente al 38,5% de los hombres. Es decir, las mujeres han estado más cerca de personas contagiadas o de riesgo que los hombres y de hecho han sido contagiadas en mayor proporción que ellos. El rol de cuidadoras explica en gran medida este hecho.

La primera línea en la lucha contra la COVID-19 es femenina, no solo en los centros asistenciales y sanitarios, sino en los hogares, donde están siendo cuidadas mayoritariamente por mujeres[10], tantas personas COVID-19 positivas con sintomatología leve y tantos mayores, personas con discapacidad y niños y niñas recluidos en casa por el cierre de los colegios.

Quisiera también mencionar la situación de las cuidadoras del servicio doméstico. En estos empleos, las mujeres suponen el 88% del total y más del 60% con empleos irregulares[11].  Durante el estado de Alarma, muchas han perdido sus empleos y en muchos casos no podrán acogerse a las medidas previstas por el Gobierno dada su situación irregular. Las trabajadoras que han continuado haciéndolo, en muchos casos, no habrán tenido los equipos de protección necesarios y ni habrán podido guardar la distancia de seguridad recomendada.

 

Riesgo desigual, también en la desescalada

En relación al proceso de desescalada y sobre las medidas de protección para el des-confinamiento, señalar que nuevamente las mujeres estarán más expuestas a los riesgos del contagio. Además de los elementos ya mencionados: predominio de las mujeres en el sector de la salud y la atención social, presencia mayoritaria en el servicio doméstico, cuidadoras principales de personas dependientes y enfermas en el hogar, se añaden ahora nuevos contextos de contagio. En el día a día, la compra y las visitas a los centros sanitarios son actividades realizadas por las mujeres en la mayor parte de las ocasiones[12]. Con el des-confinamiento aumentarán las visitas médicas para recuperar todas las citas suspendidas y aplazadas. Por otra parte, y en relación al riesgo que supone en estos momentos la utilización del transporte público frente al vehículo propio, señalar que las mujeres utilizan más el primero en sus desplazamientos por la ciudad.[13] Añadir que, el proceso de realización de test masivos a la población para identificar casos positivos, hace necesario que los/as contagiados/as realicen aislamiento en sus casas y necesitaran cuidados domésticos, proporcionados en su mayoría por las mujeres.

 

No dejar a las mujeres atrás, como otras veces

Los resultados de la anterior crisis económica de 2008, nos enseñan que los desastres en la economía no afectan a todos por igual: castigan con dureza a los más débiles[14]. En los años que siguieron a 2008, aumentaron las personas en riesgo de pobreza y además, se hicieron más pobres. Las personas mayores de 65 años perdieron un 3% de su renta, las personas en hogares monoparentales un 5,5%, las mujeres un 9,7% y las personas en desempleo un 23,6%. Muchas mujeres quedaron atrás.

Y en 2018 seguían en posiciones desfavorables. Según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social14, antes de la pandemia, el 21,5% de la población española estaba en riesgo de pobreza, 5,3 millones de mujeres y 4,8 de hombres. En esa situación vivían la mitad de las personas en hogares monoparentales. El 82% de estos hogares están a cargo de una mujer. Además, la tasa de actividad de los hombres era superior a la de las mujeres (64,6 % y 53,1 % respectivamente); la tasa de paro femenina del 17,02% frente al 13,72 % en los hombres y la tasa de trabajo a tiempo parcial del 24 % en las mujeres y del 6,8 % en los hombres.  Además, estaban peor pagadas: para jornadas a tiempo completo, el salario de las mujeres era un 15% menos que el de los hombres[15].

Con estas cifras, nos adentramos en una crisis económica sin precedentes. En el mes de marzo, el paro ha aumentado un 9,3%. A finales de 2019, la tasa de paro era de 13,78[16]. En estos momentos 3.548.312 personas están en esta situación, 2.019.370 son mujeres[17]. Según datos del Fondo Monetario Internacional, la economía española se desplomará un 8% en 2020 y el paro se disparará.[18] Preocupa en nuestro país especialmente el sector de la hostelería y el turismo, gravemente afectado por la crisis, con daños que se prolongarán durante meses. En estos sectores la presencia de las mujeres es mayoritaria (60%).[19]

Si como muchos vaticinan, la pandemia nos ha hecho mejores, debemos ser capaces de poner en marcha estrategias eficaces, solidarias y equitativas, que al menos no profundicen en las desigualdades existentes. En este sentido, creo imprescindible avanzar en la reconstrucción social y económica a través de un abanico de miradas y perspectivas, entre ellas la de género, aunque no la única.

 


Referencias

[1] Wenham C, Smith J, Morgan R.  COVID-19: the gendered impacts of the outbreak. Lancet 2020; vol 395. Published Online March 6, 2020 https://doi.org/10.1016/ S0140-6736(20)30526-2

[2] Las pandemias sí saben de géneros. Publicado en el PAÍS 20 de marzo de 2020. consultado 18 abril 2020). Disponible en: https://elpais.com/elpais/2020/03/24/planeta_futuro/1585069752_318046.html

[3] Informe sobre la situación COVID-19 en España. Informe COVID-19 no 25. 23 de abril de 2020 . Equipo COVID-19. RENAVE. CNE. CNM (ISCIII) (Consultado 27 abril 2020. Disponible en: https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Paginas/InformesCOVID-19.aspx

[4] Boniol M, McIsaac M, Xu L, Wuliji T, Diallo K, Campbell J. Gender equity in the health workforce: analysis of 104 countries: Working Paper 1. Geneva: World Health Organization, 2019.

[5] Davies SE, Bennett B. A gendered human rights analysis of Ebola and Zika: locating gender in global health emergencies. Int Aff 2016;
92: 1041–60.

[6] Gender Equality Index – European Institute for Gender Equality (EIGE) (consultado 18 abril 2020). Disponible en: https://eige.europa.eu/covid-19-and-gender-equality/frontline-workers

[7]Estadísticas del Instituto de la Mujer. consultado 19 abril 2020). Disponible en: http://www.inmujer.gob.es/MujerCifras/Salud/ProfesionalesSanitarios.htm

[8] Informe 2016. Las personas mayores en España. Colección Personas mayores. Serie documentos técnicos y estadísticos. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. IMSERSO.

[9] Samantha K Brooks, Rebecca K Webster, Louise E Smith, Lisa Woodland, Simon Wessely, Neil Greenberg, Gideon James Rubin.  The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence
. Lancet 2020; 395: 912–20 . Published Online February 26, 2020. (consultado 14 abril 2020). Disponible en:  https://doi.org/10.1016/ S0140-6736(20)30460-8

[10] Mar García Calvente y María del Río. El hogar, foco de los cuidados en tiempos del coronavirus. IDEAL 26.04.2020. Disponible: https://www.ideal.es/opinion/hogar-foco-cuidados-20200426172850-nt.html

[11] La presencia de las mujeres en el empleo irregular . Instituto de la mujer y para la igualdad de oportunidades. 2005. Ministerio de Igualdad. Gobierno de España. (consultado 18 abril 2020). Disponible en:  http://www.inmujer.gob.es/observatorios/observIgualdad/estudiosInformes/docs/004-presencia.pdf

[12] Estadísticas del Instituto de la Mujer. (consultado 19 abril 2020). Disponible en: http://www.inmujer.gob.es/MujerCifras/Conciliacion/UsosdelTiempo.htm

[13] Inés Sánchez Madariaga “Urbanismo con perspectiva de género”, editado por el Instituto Andaluz de la Mujer en 2004. (consultado 17 abril 2020). Disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/iam/catalogo/doc/iam/2004/18542.pdf

[14] El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador e pobreza y exclusión social en España 2008-2018. European Anti Poverty Network. (consultado 17 abril 2020). Disponible en: https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Informe_AROPE_2019_MONOGRAFIAS.pdf

[15] Estadísticas del Instituto de la Mujer. (consultado 18 abril 2020). Disponible en:: http://www.inmujer.gob.es/MujerCifras/EmpleoPrestaciones/Salarios.htm

[16] Instituto nacional de Estadística. INE. (Consultado 18 abril de 20220) Disponible: https://www.ine.es

[17] Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Gobierno de España. (consultado 19 abril 2020). Disponible en: http://prensa.mitramiss.gob.es/WebPrensa/noticias/laboral/detalle/3768

[18] Anatomía de una (difícil) recuperación. Ignacio Fariza. EL PAíS. 19 abril de 2020. (consultado 19 abril 2020). Disponible en:  https://elpais.com/noticias/fmi-fondo-monetario-internacional/

[19] Estadísticas del Instituto de la Mujer. (Consultado 19 abril 2020). Disponible en:: http://www.inmujer.gob.es/MujerCifras/EmpleoPrestaciones/OcupacSectRamasActividads.htm.

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