¿Regreso a las cavernas de la ciencia pre-científica?

RESEÑA

Por: Clara Bermúdez Tamayo, Antonio Olry de Labry

 

Lo cierto será siempre penúltimo y lo último siempre será incierto

Pedro Laín Entralgo

 

En un reciente post de nuestro blog, el Dr. Rodríguez-Baño, Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena y uno de los investigadores con más prestigio de Andalucía en este campo, planteaba su inquietud sobre el “regreso a las cavernas de la medicina pre-científica” frente a la COVID-19.  Bien desde la trinchera o desde las diferentes líneas de esta batalla, muchos de quienes analizamos la situación de la pandemia en las publicaciones científicas, los medios de comunicación o las redes sociales, observamos con estupor la situación.

Centrándonos en las publicaciones científicas, una reciente revisión ponía en evidencia la gran cantidad de trabajos en relación al COVID-19; en los primeros 2 meses del año se publicaron 183 artículos, cuando el virus SARS COV2 apenas había incurrido en nuestras vidas, y entre marzo y abril, este número aumentó a 8.532. Esta enorme cantidad de trabajo publicado, pareciera ir en detrimento de la calidad metodológica de lo que se publica. Una revisión sobre la calidad de las revisiones sistemáticas del COVID19 y otros coronavirus, ha encontrado que la calidad de las publicaciones es insatisfactoria, y las de COVID-19 tenían mayores riesgos de presentar “mala calidad”; y alertaba que las personas lectoras deben tener precaución al aceptar y utilizar los resultados.

Ante la situación de pandemia sin precedentes, la ciencia ha tenido que movilizar todos sus recursos para dar respuesta a la urgente necesidad de evidencias científicas. Las revistas científicas han activado procesos editoriales fast-track, y las agencias financiadoras han lanzado convocatorias en tiempo récord. Los portales de pre-print (repositorios de versiones en bruto de artículos científicos que aún no han sido revisados por pares), que habían sido poco explotados, están a la orden del día.

Todos estos mecanismos rápidos, no están exentos de riesgos de enmarcarse a los lineamientos de Singapore Statement on Research Integrity y a los requisitos de la COPE que nos garantizan la integridad y credibilidad requerida de los avances científicos. Si bien puede haber y hay diferencias nacionales y de disciplinas en la forma en que se organizan y realizan las investigaciones, también hay principios y responsabilidades profesionales que son fundamentales para la integridad de las investigaciones dondequiera que se realicen.

Analicemos ahora ejemplos concretos, de “problemas” en las publicaciones científicas sobre tratamientos claves para salir de esta crisis sanitaria y económica.

 

  1. Remdesivir. Medicamento diseñado para el ébola

El 10 de abril de 2020 el NEJM publicó «Uso compasivo de remdesivir para pacientes con COVID-19 severo» que se puede denominar un hot paper. Un hot paper es un artículo que no aporta nada pero que puede ser citado y también comentado por los medios de comunicación. El objetivo no es la buena ciencia, es la búsqueda de la notoriedad. El trabajo incluyó 53 pacientes analizados (61 incluidos), sin grupo control. Es un artículo bien escrito y bien documentado para decir en conclusión que no hay diferencias en los resultados de la intervención: «se observó una mejoría clínica en 36 de 53 pacientes”.

Por otra parte, hay 55 autores, incluyendo 18 del laboratorio Gilead (EE UU). Es decir, más autores que pacientes analizados. Esto nos hace pensar que se trata de un » seeding trial”, es decir, publicaciones para dar a conocer el fármaco, lo cual explicaría la presencia de tantos firmantes, provenientes de tantos países.

El miércoles 29 de abril hemos tenido otro capítulo de esta historia, ya que Gilead ha sacado una nota de prensa, presentando los primeros datos de uno de sus ensayos clínicos con 400 pacientes hospitalizados por COVID grave en EE UU, Italia, Corea del Sur y España. Datos que no han sido publicados en una revista científica, ni siquiera en pre-print para poder ser revisado por pares. Este nuevo estudio sí incluiría grupo control y dos grupos de enfermos, uno de 200 que tomó Remdesivir durante cinco días y otros 197 que lo hicieron durante 10. Con los datos que se aportan en la nota de prensa es imposible saber qué papel ha jugado el fármaco.

 

  1. Hydroxycloroquina. Un medicamento utilizado para tratar el lupus y la artritis reumatoide

El 20 de marzo fue publicado el artículo sobre hidroxicloriquina (Gautret et al.) en International Journal of Antimicrobial Agents (revista oficial de la International Society of Antimicrobial Chemotherapy-ISAC-), revista de la cual el primer autor se desempeña como Editor Jefe. Previamente había sido publicado en pre-print en medRxiv. La revisión por pares generalmente lleva semanas o meses, por lo que puede ser interesante que la compartieran tan pronto como aparecieron los primeros resultados. El mismo día en que apareció la pre-impresión, el 16 de marzo, el manuscrito se envió al International Journal of Antimicrobial Agents, donde fue aceptado en un día, el 17 de marzo. Esto sugiere que la revisión por pares se realizó en 24 horas, un tiempo increíblemente rápido.

El articulo recibió múltiples críticas con respecto a cuestiones éticas no cumplidas tales como diferencias sustanciales entre los grupos de intervención y control; y sesgos de selección, entre otros, obligando a la ISAC a emitir un comunicado en el cual manifestaba compartir las preocupaciones con respecto al artículo. La Junta de ISAC consideró que el artículo no cumplía con el estándar esperado de la Sociedad, especialmente en relación con la falta criterios de inclusión y los criterios de retirada para garantizar la seguridad del paciente. ISAC reconocía que es importante ayudar a la comunidad científica mediante la publicación rápida de nuevos datos, pero que esto no puede ser a costa de reducir el escrutinio científico y las mejores prácticas.

A pesar de todo esto, el artículo no ha sido retractado y sigue siendo citado por múltiples fuentes, incluida la prensa o los políticos.

 

¿Cómo avanzar?

Hay muchas incógnitas, y la demanda masiva y desesperada de evidencias sobre el tratamiento de la COVID-19 está afectando la calidad de los estudios. Además, afecta inadvertidamente al proceso de revisión y publicación por pares, lo que lleva a importantes lagunas metodológicas. Estas lagunas conducen a pérdida de tiempo precioso y de recursos importantes. Por lo tanto, la investigación actual debe equilibrar la viabilidad y la eficiencia con el rigor metodológico. Alexander y cols., proponen que, con el fin de apoyar la toma de decisiones clínicas y minimizar el daño, la comunidad científica debería centrarse en la realización de pruebas. Los estudios generadores de hipótesis son bienvenidos e importantes, pero deben enmarcarse explícitamente como tales, reconociendo su limitación, y no ser utilizados para decisiones críticas, a nivel nacional o mundial.

Por otra parte, ahora y más que nunca el movimiento sobre datos abiertos y la garantía de reproducibilidad de los trabajos tiene que activarse. Esta política está bien descrita en las recomendaciones de ICMJE y cobran importancia iniciativas como la REWARD (REduce research Waste And Reward Diligence), que va en esta línea de eficiencia de la investigación. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la buena ciencia requiere su tiempo y necesita sus plazos, y el nivel de exigencia en la calidad metodológica no puede ser negociable ni siquiera en una pandemia como la que vivimos.

 

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