…Y si tuviéramos una vacuna para el coronavirus COVID-19, ¿cuánto estaríamos dispuestos a pagar por ella? Algunas ideas para el debate (II)

RESEÑA

Por: Jaime Espín Balbino, José Martínez Olmos

 

En el post anterior ya señalamos que antes de llegar al precio de una posible vacuna para el COVID-19 tenemos que haber definido el modelo de financiación de este modelo partiendo de la premisa que no nos encontramos ante una situación “clásica” de financiación. Rachel Silverman y sus colegas del Center for Global Development han descrito perfectamente las características del mercado que se encontraría la posible vacuna.

  1. La carga de la enfermedad está compartida en países de renta alta, media y baja. En los casos anteriores de retos similares de enfermedades infecciosas (Zica, Ébola, etc.) los principales afectados han sido países de renta baja. En este caso, si bien la enfermedad se originó en China, rápidamente pasó a Europa y actualmente se encuentra en su pico en países de América Latina y en EE UU.
  2. La estrategia tradicional de ventas consistente en la maximización de beneficios no es viable en esta ocasión. En estos días se ha hablado más que nunca de las flexibilidades de los acuerdos de propiedad intelectual y la necesidad de licencias obligatorias como instrumento de “expropiación” de patentes en casos de necesidades de salud pública. Es bastante probable que la situación de alarma mundial por la pandemia haga innecesario este tipo de alternativas dado el posicionamiento de muchas compañías de ofrecer precios asequibles. Como instrumento alternativo, las licencias voluntarias ya están en juego a través de Gilead y su medicamento Remdesivir.
  3. Necesidad de una producción masiva y rápida. Como se han comentado anteriormente, al encontrarnos ante una pandemia global, no es solamente necesario disponer de incentivos importantes en investigación y desarrollo, sino también un sistema preparado para producción “a riesgo” a larga escala una vez que la vacuna sea eficaz y esté disponible, siendo éste el planteamiento que diversas compañías han anunciado que van a desarrollar.
  4. Existencia de investigación pública a gran escala. De sobra es sabido la importante cantidad de recursos públicos que se han puesto encima de la mesa para afrontar las etapas tempranas de investigación en investigación y desarrollo; muchos de estos recursos han sido recibidos por entidades privadas. Estamos seguros de que se debe contabilizar esta inversión pública en la fijación de precio, a la vez que se mantiene el incentivo para las inversiones privadas.

 

© Gerd Altmann en Pixabay

 

Ante esta situación de partida, se espera que el modelo de financiación esté adaptado a la excepcionalidad de los tiempos que vivimos.

 

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