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EPILEPSIA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO.

 
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EPILEPSIA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO.
by IVAN MAÑA GARCIA - Monday, 24 July 2017, 12:09 PM
 

RENDIMIENTO ESCOLAR DE LOS NIÑOS CON EPILEPSIA.

Para hablar del rendimiento en el/la alumno/a con epilepsia podemos basarnos según estudios en que el 75 % de los niños con epilepsia va a alcanzar un nivel de logro normal y el resto va a tener dificultades de adaptación y un bajo rendimiento.

El rendimiento escolar de la personas con epilepsia va a depender, de manera fundamental, de variados factores, entre los cuales se encuentran:

  • La capacidad intelectual (mejores resultados cuanto mejor es la capacidad intelectual)
  • Las crisis muy frecuentes también puede influir negativamente (aunque no hay estudios concluyentes)
  • Factores psicológicos inherentes a su personalidad (al igual que cualquier discente)
  • La medicación, ya que algunos fármacos antiepilépticos ocasionan falta de concentración, menor fluidez de pensamiento, fatiga, menor atención y memoria.
  • Factores sociales con relación a cómo se vive la enfermedad en el medio familiar y escolar.
  • La actitud de los padres es otro factor influyente. La excesiva ansiedad hace que los niños sean especialmente vulnerables, bajen su autoestima, disminuyan la confianza en sí mismos y generen una excesiva dependencia familiar. Lo que va a originar rendimientos escolares inferiores a las posibilidades reales.

Estos problemas dan lugar a que la población con epilepsia tenga una significativa mayor repetición de cursos, peor rendimiento escolar y mayor necesidad de apoyo educativo.

Por otro lado, estudios en pacientes con epilepsia han demostrado que tienen la mitad de la actividad física que las personas sanas. El porcentaje de actividad física es bajísimo, muchas veces avalado por temores injustificados de las familias respecto a la actividad física en niños con epilepsia y su asociación con la precipitación de las crisis.

Este aspecto también influye en la calidad de vida de estos niños y jóvenes, ya que esto les lleva también a tener pocas actividades sociales, escasa ocupación del tiempo libre y pobre participación en grupos organizados por la comunidad.

Para mejorar la calidad de vida de estos niños, algunos puntos claves que pueden ayudar son:

  • Fomento de la actividad física.
  • Integración a grupos organizados y a actividades extracurriculares que la comunidad (a través de asociaciones como ÁPICE) y la escuela le ofrecen.
  • Intervención psicológica que apoye a los padres en una mejor relación con sus hijos.

ESCOLARIZACIÓN.

El/la niño/a con epilepsia que tenga una inteligencia normal debe asistir a la escuela como cualquiera de su edad. Pero dado el desconocimiento general sobre lo que es la epilepsia, el/la niño/a puede ser discriminado/a por los docentes y sus compañeros/as que reaccionan con terror ante las crisis apartando al niño/a de la actividad normal.

La desinformación trae el rechazo a que estos/as niños/as entren en guarderías infantiles o escuelas, o bien, en caso de ser aceptados/as, a la ignorancia se le une la expresión de que “… no se hacen responsables de lo que le suceda …”

El personal de la escuela debe conocer que padece epilepsia, los efectos de los medicamentos, cómo actuar en caso de crisis y avisar a la familia en caso de que note un cambio en las destrezas físicas o intelectuales.

Se aconseja a los padres mantener una charla con los directivos de la escuela y profesores a principio del curso. Puede ocurrir que de acuerdo al tipo de crisis epiléptica y a la frecuencia con que éstas se presenten, puede necesitar ayuda para mantenerse al mismo nivel de los demás estudiantes.

Los docentes deben explicar a los/as compañeros/as lo que significa la epilepsia para que comprendan que se puede convivir fácilmente con alguien que padece la enfermedad. Esta información debe transmitirse de manera positiva y lo menos dramática posible.

 

Modelos de escolarización


Para alcanzar la integración social y contribuir al desarrollo armónico de la personalidad del niño, un factor decisivo es la escolarización regular en las condiciones de mayor normalización posible.

La posibilidad de lograrlo depende del grado de control de las crisis.

Otros factores como enfermedades asociadas o desajustes de la personalidad pueden condicionar también la escolaridad.

Las dos terceras partes de los/las niños/as con epilepsia pueden seguir una escolarización normal. De ellos, un 85 % no requieren intervenciones específicas y el resto necesitaría algún refuerzo pedagógico o psicoterapia.

El otro tercio de los escolares con epilepsia, necesitan atención por parte de los profesionales de los Equipos de Orientación Educativa (EOE) e incluso escolarización en un aula o centro específico de educación especial.

En definitiva, con respecto a la escolarización, la orientación del niño con epilepsia está determinada por la ausencia o presencia de otros trastornos neuropsicológicos. Las crisis, por sí mismas, no deben condicionar el modelo de escolarización.

Los modelos de escolarización posibles en el niño con epilepsia se establecen en el siguiente cuadro:

Ninguna intervención específica

Niños con inteligencia normal, ninguna o muy pocas crisis, sin deterioro cognitivo, sin trastornos de adaptación y dificultades de conducta.

Refuerzo pedagógico, rehabilitación de dificultades de aprendizaje o psicoterapia

Niños con inteligencia normal-baja, pocas crisis, algún déficit neurocognitivo, trastornos de aprendizaje y ligeras dificultades afectivo-comportamentales.

Modelos pedagógicos multidisciplinarios en aulas de integración

Crisis muy frecuentes, alteraciones de conducta, deficiencia mental, trastornos motores, defectos perceptivo-sensoriales, trastornos afectivo-comportamentales

Centros específicos

Todo lo anterior pero de forma más pronunciada y agravada.

 

FOMENTAR LA AUTOESTIMA DE LOS ESCOLARES CON EPILEPSIA.

La autoestima constituye una de las cualidades más preciadas a desarrollar, si la posee, hace la transición hacia la edad adulta con la habilidad de enfrentar los altibajos de la vida, la capacidad de forjar relaciones sanas y responsables con otros y la confianza para esforzarse en lograr sus metas personales y profesionales.

Sugerencias para los padres/madres para ayudar en el desarrollo de la autoestima de sus hijos/as:

  • Conversar sobre su diagnóstico de una manera positiva. Evitar términos como “discapacidad” y “minusvalía”.
  • Procure involucrar a su hijo/a en las conversaciones con sus amigos y familiares, especialmente cuando se toque el tema de las crisis o de la epilepsia en general.
  • Reconozca sus intereses y talentos especiales. Evite las comparaciones desfavorables o ambiguas en relación a otros niños/as o a los hermanos/as. Cada niño/a es único/a.
  • Respete la necesidad de tener privacidad y tiempo para estar solo/a.
  • Construya sobre las fortalezas del niño/a. Reconozca sus intereses y valore sus esfuerzos por alcanzar sus metas.
  • Anímele a explorar y a enfrentar nuevas experiencias. Esto le ayudará a sentir confianza en sus habilidades.
  • Inclúyale en la toma de decisiones. Procure ofrecerle oportunidades de negociar con usted sobre su participación en diversas actividades, especialmente cuando existe cierto factor de riesgo.
  • En lugar de declarar: “No puedes hacer eso, puede que tengas una crisis”, diga más bien: “Vamos a conversar sobre eso y a ver qué podemos hacer”. De esta forma desarrollará la capacidad de tomar buenas decisiones y establecer expectativas razonables.
  • Estimúlele a conversar directamente con sus médicos, que formule sus propias preguntas y exprese sus sentimientos. Esto le ayudará a sentirse como un miembro del equipo y a actuar con mayor asertividad y confianza ante otras personas a medida que vaya creciendo.
  • Esté pendiente de su vida social. Anímelo a conversar sobre sus amigos, maestros y sus actividades sociales.

ENTRENAMIENTO COGNITIVO.

Debido a todos estos aspectos comentados, en ÁPICE se ha implantado un programa de entrenamiento cognitivo para niños y niñas con epilepsia mediante el cual pueda tratarse todas estas áreas.

El entrenamiento cognitivo busca que con el desarrollo de diferentes tareas mentales se incremente el rendimiento en el desarrollo de muchas actividades.

Estimulando el incremento de la eficacia y eficiencia para el desarrollo de tareas donde se necesite utilizar la inteligencia, poco a poco el cerebro se hará más hábil.

El objetivo que se pretende cubrir con este programa es realizar una compensación en los problemas y capacidades cognitivas que presentan déficits en los procesos básicos, tales como son la atención, memoria, razonamiento y solución de problemas.

De esta manera incidiendo en todas estas áreas se llega a:

  • Adquirir mayor autonomía personal y social en el contexto escolar y familiar.
  • Adquirir competencia social, saber escuchar, respetar normas, responder demandas, interactuar…
  • Desarrollar las capacidades mentales básicas: memoria, atención y razonamiento.
  • Mejorar su nivel de autoestima.
  • Utilizar materiales y recursos de apoyo que favorezcan a motivación y comprensión.
  • Facilitar la comprensión de conceptos abstractos a través de la manipulación.
  • Adquirir contenidos a áreas pre-instrumentales o instrumentales.
  • Acceder a los aprendizajes mediante la manipulación de la información.
  • Acceder a los aprendizajes partiendo de los contenidos procedimentales.
  • Aumentar la capacidad de comunicación: expresión, y comprensión oral y escrita.
  • Generalizar los aprendizajes a otros contextos y situaciones.
  • Percibir la funcionalidad y utilidad de los aprendizajes.
  • Recibir apoyos de tipo visual y verbal para la comprensión de instrucciones.
  • Acceder a la simbolización y abstracción de los conceptos.
  • Potenciar el desarrollo de destrezas ocupacionales y prelaborales.

Pero para llegar a conseguir todos estos propósitos se hace necesario el desempeñar una labor bastante ardua en aspectos tales como:

  • Atención: Atender es tener la mente abierta a una nueva información. Si estamos atentos a un suceso o mensaje éste entra en nuestra memoria y posteriormente lo podremos recordar.
  • Percepción: Percibir es ver, oler, oír, tocar, sentir...
  • Lenguaje: Expresar con claridad y comunicar lo que sabemos y queremos decir.
  • Agrupación y repetición: Agrupar la información que queremos recordar y repetir el material que queremos recordar de forma literal.
  • Asociación: Relacionar la información que queremos recordar con algo que ya conocemos.
  • Visualización: Ver mentalmente, formar una imagen de un objeto, persona o escena.
  • Organización y categorización: Establecer un orden en las cosas según un criterio lógico.
  • Orientación temporal y espacial: Recordar algo que está grabado en nuestra memoria, debemos buscar y localizar esa información y traerla a nuestra mente.

 

NORMALIDAD EN LA VIDA DEL NIÑO CON EPILEPSIA.

Pretendemos llevar a un momento de reflexión para tomar conciencia de la necesidad de retomar la normalidad en la vida del niño con epilepsia y su familia.

Recuperar la normalidad en las vidas de familiares y enfermos se convierte en tarea prioritaria para todos.

Si profundizamos en la palabra y su significado, normalizar se define como “hacer que una cosa sea normal”. Esta definición nos lleva a tener que aclarar qué significa normal y su definición es “lo que sirve de norma o regla, aquello que se encuentra en su estado natural”.

Si analizamos la primera acepción, normalizar nuestras vidas llevaría a hacerlas según está establecido. Si hemos llegado a descubrir que nuestra vida no se puede adaptar a lo establecido ¿qué ocurre?, ¿no podemos ser “normales”?. ¿Por qué debemos vivir respecto a los patrones ya definidos?, ¿quiénes lo establecieron y en función a qué?. ¿Qué criterios tuvieron presentes? No el de la diversidad, no el de la humanidad. Probablemente responden a variables externas al hombre.

Por eso nos quedamos con la segunda acepción recogida. La necesidad de encontrar la norma nos llevaría a la naturaleza, a nuestra naturaleza humana, descubriendo por tanto cómo somos cada uno de nosotros, descubriendo que nuestra naturaleza es tan diversa como nosotros mismos.

Nuestro compromiso con las familias es el ayudarles a mejorar su calidad de vida. Pensamos que este cambio de perspectiva en la normalización puede llevar a ayudar a alcanzar esa calidad. Un paso hacia ella sería ayudarles a cambiar de perspectiva, a romper las normas y los moldes que tanto duelen y cuestan. Es un compromiso que nos obliga a todos a que nos conozcamos y nos aceptemos tal como somos. La aceptación sin exigencias ni expectativas, sino con comprensión y superación.

 

Orientaciones pedagógicas


A continuación, a modo de conclusión de estos epígrafes que hacen referencia a aspectos pedagógicos de la persona que padece epilepsia, se exponen una serie de orientaciones o recomendaciones a seguir para mejorar en todo lo posible la relación con la epilepsia.

  • Saber en qué consiste la epilepsia y conocer perfectamente el tipo de epilepsia que padece la persona en cuestión: tipos de crisis, cómo actuar, medidas de la vida diaria, posibles limitaciones…
  • Fomentar una progresiva autonomía e independencia personal. Hay que ayudarlas a decidir y no decidir por ellas, ni exigirlas que decidan. Cuando se sientan con capacidad de decisión ganan confianza en sí mismas, comprendiendo que son los responsable de sus actos. De esta manera adquirirán confianza en sus posibilidades y capacidades.
  • La epilepsia no tiene que impedir el desarrollo físico, intelectual y emocional del que la padece, pensar siempre en positivo.
  • Se debe hablar abiertamente de la epilepsia, informando con claridad de la situación tanto al que la padece como a sus familiares y allegados. Poder hablar con franqueza de la enfermedad es ya una muestra de normalidad. De esta manera la persona con epilepsia sabe que puede contar con los que le rodean para comentar sus dudas y preocupaciones, viéndose aceptada tal cual es.
  • Se debe evitar el trato diferente hacia el niño con epilepsia respecto a sus hermanos, así como entre el grupo de amigos y en familia.
  • Establecer unas expectativas de vida realistas, fomentando sus capacidades y habilidades, apoyándola para que las desarrolle. Proponer pequeñas metas que puedan ser alcanzadas antes de proponer otras más elevadas.
  • Fomentar los hábitos de medicación, comida, sueño y actividad. La regularidad es importantísima para la mejoría de las crisis epilépticas.
  • No ocultar que padece epilepsia. Las personas que ocultan su enfermedad suelen tener problemas de inseguridad, gran dependencia de otros, tendencia a la introversión, pocas relaciones sociales y gran estrés en el trabajo o en el colegio, todo ello ocasionado por el temor a tener una crisis y “ser descubiertas”.
  • Por el contrario, el comentar su enfermedad hace que la persona no necesite comportarse como si no lo fuese, desaparecen complejos de inferioridad y disminuye la tendencia al aislamiento social y la inseguridad.
  • La persona con epilepsia tiene derecho y la necesidad de ir descubriendo por sí misma muchos aspectos del mundo, a pesar de los riesgos que pueda correr. Es mejor correr el riesgo a que tenga una crisis fuera de casa jugando, que mantenerla siempre a la vista, entre algodones, por si acaso tuviera una crisis. Estar abierto a permitir y alentar las actividades físicas y sociales le hará sentirse igual a las demás.

IMPLICACIONES EDUCATIVAS DE LA EPILEPSIA.

Dada la incidencia de niños con epilepsia en España, es muy probable que a lo largo de nuestra vida profesional como educadores más de una vez tengamos un niño con epilepsia en el aula. Los educadores deberíamos tener un conocimiento básico sobre la epilepsia y de cómo afecta al proceso de aprendizaje de ese alumno. Ser conscientes de cómo le afecta no sólo en su a nivel académico sino también en su desarrollo personal y social nos ayuda a hacer de la escuela una experiencia positiva para estos niños y sus padres.

La epilepsia y los tipos de epilepsia ya han sido tratados en la sección ¿Que es la epilepsia?. Este capítulo pretende centrarse en las implicaciones educativas de la epilepsia aportando algunas estrategias que sirvan de guía a los profesores a la hora de adaptar el currículum y en su día a día en el aula.

 

Implicaciones educativas de la epilepsia


Aunque el logro académico de algunas personas no se ve afectado, la realidad es que los niños con epilepsia suelen tener peor evolución académica debido a factores asociados a la propia epilepsia, a los efectos de los fármacos y a los factores psicosociales que le rodean.

Los efectos de la epilepsia en el proceso educativo y el potencial de aprendizaje varía de una persona a otra y por lo tanto, cualquier problema específico de los que vamos a tratar ahora deben ser valorados por el equipo psicopedagógico. Así mismo, las decisiones psicopedagógicas que se tomen también deben ser individualizadas teniendo en cuenta que el proceso de aprendizaje puede ser errático. Las dificultades más probables que pueden tener los niños con epilepsia se dan en las siguientes áreas de aprendizaje:

  • Problemas específicos en la lectoescritura
  • Problemas de lenguaje y comunicación
  • Problemas de memoria
  • Problemas socioemocionales
  • Problemas de comportamiento

 

Problemas específicos de lecto-escritura


Al igual que con otros alumnos con estos problemas, se ha de elaborar un plan de trabajo sistemático, adaptado y realista al potencial del niño que asegure su éxito. Esto es importante porque según vaya logrando los objetivos propuestos se sentirá más motivado y tendrá más confianza en sí mismo.

Las dificultades más probables se dan en la percepción (visual y auditiva) y en la grafo-motricidad. En estos casos, hay que hacer especial hincapié en la correcta asimilación de los pre- rrequisitos de la lecto-escritura, desde un desarrollo psicomo- tor adecuado (coordinación y control del movimiento general y específico, proceso de lateralización, esquema e imagen corporal y estructuración perceptiva), hasta un nivel de atención y desarrollo de la discriminación visual y auditiva mínima. Por lo tanto, debemos diseñar actividades centradas en reconocer, identificar, nombrar, agrupar y clasificar objetos, imágenes, gra- fismos y sonidos, a través de ejercicios con nociones espaciales (posición en el espacio, relaciones espaciales), comparación de tamaños, colores, formas y posiciones, diferenciación de figura y fondo(figuras ocultas, completar dibujos), encontrar semejanzas y diferencias, memorizar figuras, etc.

En cuanto al tipo de letra, se recomienda la letra cursiva en vez de la script porque permite el aprendizaje de patrones de palabras y desarrolla un estilo más fluido.

Problemas de lenguaje y comunicación asociados a la epilepsia La actividad epiléptica puede afectar a las áreas cerebrales del lenguaje. Las repercusiones dependerán del nivel de afectación y las zonas implicadas, y varían desde un retraso generalizado del lenguaje hasta dificultades a la hora de encontrar una palabra o una pronunciación no clara. En algunos casos es necesaria la valoración e intervención logopédica. Algunas de las estrategias que podemos utilizar en el aula son:

Procurar que mantenga el contacto ocular cuando se comunique Asegurarse de que entiende las instrucciones Estructurar situaciones donde el alumno pueda aplicar habilidades específicas y usar el lenguaje de modo significativo.

 

Problemas de memoria


Los problemas de memoria pueden deberse tanto a la medicación como a la afectación de las áreas cerebrales responsables de la memoria a corto y/o a largo plazo. Los alumnos con problemas en la memoria a corto plazo pueden tener dificultad a la hora de recordar instrucciones o tareas. Algunos alumnos necesitan las instrucciones por escrito y una ayuda extra para permanecer en la tarea. El uso de una agenda para las tareas de casa es muy útil.

Con los alumnos con problemas de memoria a largo plazo, resulta muy efectivo revisar su trabajo de un modo regular y enseñarles a organizar sus apuntes y notas con el uso de índices, esquemas y el subrayado de palabras clave. En muchos casos necesitarán ayuda con técnicas de estudio y con las revisiones para los exámenes.

 

Problemas socioemocionales


Algunos niños con epilepsia no tienen ni las mismas habilidades sociales ni la madurez de otros niños, ya sea por cuestiones pscológicas, actitudes familiares o de otras personas o por la imagen que él mismo tenga de sí. Estos niños pueden ser blanco de acoso escolar o burlas que agraven aún más su condición.

Algunos de estos niños se frustran por las restricciones que su condición implica, o desarrollan ansiedad ante la posibilidad de que una crisis ocurra en público y miedos sobre lo que les puede pasar durante una crisis o lo que sus compañeros pueden pensar o sentir si presencian una. La tabla 1 recoge algunas pautas de apoyo emocional del alumno con epilepsia.

TABLA 1: ESTRATEGIAS DE APOYO EMOCIONAL AL ALUMNO CON EPILEPSIA

 

  • Asegurarse de que tanto los padres como el niño (según sus posibilidades) entienden los impactos de la epilepsia en su aprendizaje.
  • Aceptar posibles sentimientos de furia o resentimiento en el niño y ayudarle a expresarlos de una manera adecuada.
  • Mostrarse disponible para tratar tanto de temas académicos como afectivos y sociales.
  • Involucrar al alumno tan pronto como sea posible en la toma de decisiones que afectan a su proceso de aprendizaje.
  • Desarrollar programas de juegos tradicionales en el recreo que eviten que haya niños que se queden solos.
  • Permitir que el alumno sea lo mas independiente y autónomo posible.
  • Aportar opciones de ocio en su tiempo libre.
  • Asegurarse de que ni el abuso y las burlas son toleradas.
  • Permitir que el alumno participe de todas las actividades propuestas (con los ajustes necesarios).
  • Explicar al grupo de iguales en qué consiste la epilepsia preferiblemente con la participación de los padres y del alumno.

 

El desarrollo de una autoestima positiva es un objetivo educativo con todos los alumnos. Algunos niños con epilepsia tienen una autoestima baja debido a su nivel de logro en el colegio o factores relacionados con su condición. El profesor puede ayudar muy positivamente en el desarrollo de la autoestima de estos alumnos.

Algunas sugerencias vienen recogidas en la tabla 2:

TABLA 2: ESTRATEGIAS DEL PROFESOR PARA QUE EL ALUMNO DESARROLLE UNA AUTOESTIMA POSITIVA

  • Tener una actitud positiva frente a la epilepsia del alumno.
  • Tratar de que el alumno sea abierto y sincero sobre su condición con sus amigos y compañeros.
  • Asegurarse de que los objetivos marcados sean alcanzables.
  • Transmitir al grupo que cada alumno es un miembro valioso del grupo.
  • Construir sobre el potencial del alumno y no sobre sus limitaciones.
  • Recompensar los éxitos del alumno sinceramente.
  • Darle las mismas oportunidades curriculares teniendo en cuenta las adaptaciones necesarias.
  • Dar al trabajo del alumno el mismo valor que al trabajo de sus compañeros.
  • Transmitir a nuevos profesores que vayan a trabajar con él información relevante de su aprendizaje y funcionamiento en el aula.

 

Problemas de comportamiento: Algunos comportamientos extraños o repetitivos pueden ser síntomas de una crisis y es importante no confundirlos con mal comportamiento. Lo más efectivo es preguntar a los padres cuáles son estos comportamientos y hacer un registro que nos dé un patrón en el tiempo. Las crisis nocturnas pueden producir aletargamiento y afectar a su rendimiento en clase.

La medicación también puede provocar cambios en el estado de ánimo o hiperactividad y afectar su comportamiento.

Un tercer factor en las alteraciones de comportamiento es el relacionado con los aspectos psicológicos de asimilación y adaptación a su condición como el estrés ante la imprevisibilidad de las crisis, comentarios de los compañeros o baja autoestima.

En algunos casos puede aparecer un comportamiento violento. El niño tiene que entender que estos comportamientos no son tolerables y decidir con él las decisiones disciplinarias a tomar. Son de utilidad las siguientes estrategias: Dar instrucciones claras y sencillas, con ayudas visuales si es necesario Ser coherente (ser firme y claro con los límites y las consecuencias de sus acciones) y consistente (a lo largo del tiempo) en cuestiones disciplinarias.

EL ROL DEL PROFESOR.

Los profesores debemos ser un modelo positivo tanto para el alumno con epilepsia como para el resto de compañeros actuando con calma y positivamente ante este alumno, sin dejar que use la epilepsia como una excusa y ayudándole a desarrollar su confianza para tratar con situaciones difíciles.

Es necesario para ello conocer el tipo de epilepsia de nuestro alumno y saber reconocer los cambios de comportamiento y estados de ánimo asociados a su condición así como el grado de afectación de sus logros académicos e interacción social.

Algunas de las estrategias referentes al aprendizaje que pueden resultar de utilidad en el aula son las siguientes:

  • Sentar al alumno frente a la pizarra.
  • Colocar carteles con palabras clave o los puntos más importantes a tratar así como mapas conceptuales y asociación por campos semánticos para vocabulario nuevo.
  • Adaptar el lenguaje hablado y escrito a su nivel.
  • Ayudarle a organizar su material con códigos de colores o etiquetas. Es muy útil tener una revisión sistemática de su trabajo.
  • Asegurarse de que las tareas son claras y entendibles por el niño. En algunos casos es conveniente dar preguntas con respuestas múltiples en casos de problemas de memoria
  • Si son necesarias ayudas visuales y auditivas, se las pueden llevar a casa para reforzar el aprendizaje.
  • Si la epilepsia le afecta en el recuerdo de las instrucciones y de las normas a la hora de elaborar trabajos más extensos, se pueden dar las instrucciones por escrito o si son muy pequeños se pueden elaborar tarjetas clave para cada uno de los pasos de la tarea o bien presentar la secuencia entera.
  • Ser consciente de que puede haber cambios de un día para otro. Puede ser de ayuda que las habilidades requeridas para las diferentes actividades no sean las mismas y dar oportunidad para la transferencia de conocimiento.

Otro de los puntos que tenemos que tener en cuenta es que la comunicación directa y fluida entre la familia, el tutor y el equipo psicopedagógico es indispensable para el desarrollo del niño, que tiene que sentir que familia y escuela forman un equipo que le apoya y ayuda. De este modo también nos aseguramos que la información llega a todos. Los registros son muy útiles en este caso.

La seguridad de los alumnos siempre es una prioridad en los centros educativos y por supuesto lo es cuando tenemos un alumno con epilepsia en el aula. Algunas pautas son muy sencillas, como sentar al alumno con epilepsia en un sitio donde haya espacio y no haya objetos con los que se pueda dañar en caso de caída al suelo (radiadores). También tenemos que tener una especial atención en aquellas asignaturas como tecnología o prácticas de laboratorio que pueden implicar el uso de objetos punzantes, herramientas o maquinarias.

La asignatura de Educación física merece una mención aparte. Esta asignatura tiene gran importancia en el desarrollo del alumno a muchos niveles: desarrolla destrezas motoras, cognitivas, afectivas y sociales y por lo tanto el alumno con epilepsia no debe ser privado de esta asignatura. La actividad física mejora el estilo de vida de las personas con epilepsia, tiene un efecto preventivo ya que disminuye el nivel de ansiedad y las crisis epilépticas suelen producirse cuando el niño está inactivo. Los deportes más aconsejables son los colectivos, ya que facilitan la integración social.

El sentido común es el que debe dictar las restricciones y las medidas de seguridad para disminuir los riesgos, por ejemplo, hay que tener en cuenta que el grado de excitación y el de estrés en una competición pueden ser desencadenantes de crisis.

QUE HACER ANTE UNA CRISIS EN EL CENTRO EDUCATIVO.

El el apartado “Estilo de vida y epilepsia” recoge las líneas generales de actuación ante diferentes tipos de crisis. Sería importante que varias personas del centro estén familiarizadas con ellas ya que las crisis pueden darse en diferentes espacios del centro (comedor, recreo, autobús).

Es aconsejable que los compañeros del niño sepan lo que es la epilepsia y que pidan ayuda a un adulto si la crisis se produce sin uno cerca. Lo más acertado es hablar abiertamente con la colaboración del niño y sus padres. Algunos padres prefieren que no se sepa que es su hijo quien tiene epilepsia. En estos casos, se puede hablar de la epilepsia en diferentes asignaturas, como en Conocimiento del Medio explicando cómo funciona el cerebro, en Educación para la Ciudadanía, con cursos de primeros auxilios o través de cuentos con los más pequeños.

Al finalizar la crisis, se recomienda registrar información que pueda ser relevante para el neurólogo y que será entregada a los padres.

Otro de los aspectos que nos preocupan a los profesores es saber cuándo hay que llamar a una ambulancia. Sólo será necesario hacerlo si:

  • Creemos que es la primera crisis del niño.
  • Si la crisis tónico-clónica dura más de cinco minutos.
  • Si se produce una serie de crisis sin que el niño recupere la consciencia entre ellas.
  • Si el niño se hiere durante la crisis.
  • Si creemos que puede necesitar atención médica urgente (status epiléptico).

QUÉ HACER ANTE UNA CRISIS EPILÉPTICA EN EL AULA

Ausencias

  • Registrar la hora y frecuencia para comprobar si surge un patrón.
  • Pasar la información a los padres.
  • Tranquilizar al alumno.
  • Retomar la tarea recordando las instrucciones.

 

Crisis tónico clónica

  • Permanecer en calma.
  • Evitar que el alumno se dañe: retirar objetos.
  • Colocar algo blando bajo su cabeza.
  • No sujetar o mover al alumno si no hay peligro.
  • No poner nada en su boca.
  • Ayudarle a respirar colocándole en posición de recuperación al acabar la crisis.
  • Permanecer con él mientras dure la crisis.
  • Si es más de 5 minutos llamar a una ambulancia o administrar el tratamiento de emergencia.
  • Calmar y orientarle.
  • Decirle que ha tenido una crisis y que está seguro.
  • No darles nada de comer o beber hasta que no se haya recuperado.
  • El niño puede necesitar un periodo de descanso en el colegio o en casa e incorporarse a clase cuando esté preparado.
  • Registrar e informar a los padres sobre lo ocurrido.

 

Atónicas

  • Es recomendable el uso de cascos protectores

 

Mioclónicas

  • Hablar calmadamente y tranquilizar al alumno.
  • Registrar la hora y el número de crisis.
  • En caso de haberse hecho daño tratar adecuadamente.

 

Crisis parciales simples

  • Hablar calmadamente y tranquilizar al alumno.
  • Registrar la hora y el número de crisis.

 

Crisis parciales complejas

  • No inmovilizar al alumno.
  • Apartar objetos peligrosos y guiarlos a zonas seguras.
  • Hablar con calma y tranquilizarle.
  • Registrar la hora y el número de crisis.

 

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL AULA Y EPILEPSIA FOTOGÉNICAL.

En los últimos años las nuevas tecnologías se han ido abriendo paso en el trabajo de aula. De hecho, una de las competencias claves del curriculum que debe ser desarrollada es el tratamiento de la información y la competencia digital. Según el decreto de enseñanzas mínimas consiste en “disponer de habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información, y para transformarla en conocimiento. Ésta comporta hacer uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles para resolver problemas reales de modo eficiente”.

Una idea equivocada que tenemos sobre la epilepsia es que puede ser provocada por algunas herramientas tecnológicas. La verdad es que sólo entre el 2 y el 5 % de las personas con epilepsia tienen epilepsia fotogénica, es decir, que sus crisis pueden ser desencadenadas por luces centelleantes o parpadeantes de al menos 16-25 parpadeos por segundo, por lo que no hay nin- gún problema en el uso de ordenadores, proyectores o pizarras electrónicas en el aula. Aún así tendríamos que asegurarnos que el material proyectado no tenga patrones centelleantes, intermitentes o geométricos de alto contraste.

 PARTICIPAR EN ACTIVIDADES FUERA DEL CENTRO EDUCATIVO.

Los niños con epilepsia deben participar de todas las actividades organizadas para su grupo, sólo tendremos que tener en cuenta la accesibilidad del espacio, procurar una supervisión adecuada y preparar un kit con las medicinas necesarias, un teléfono móvil con los números de contacto, la dirección del hospital local y una manta que proteja la intimidad del niño si fuera necesario suministrar la medicina por vía rectal.

Si la excursión es de más de un día hay que ser consciente de que la excitación por la excursión, la fatiga, la irregularidad de horarios y de patrones de sueño pueden ser desencadenantes de crisis. También necesitaremos saber las medicinas que el niño debe tomar, cuándo y qué cantidad.

Las salidas al cine, al teatro o a discotecas sólo necesitarían una valoración particular en caso de que el niño tuviera epilepsia fotogénica. Las actividades al aire libre como las acampadas son muy recomendables, le ayudarán a mantenerse activo y le facilitarán la integración social con sus compañeros. Las actividades como piragüismo, escalada, etc no son aconsejables. Otras actividades como natación, ciclismo o natación han de realizarse bajo supervisión constante.

EDUCACIÓN CONCLUSIONES.

Aunque parezca una obviedad, un niño con epilepsia es un niño. Le gusta jugar, saltar en los charcos y comer helado. También le gusta aprender y siente curiosidad por todo lo que le rodea. El miedo que nos puede producir tener un alumno con epilepsia en la clase se resuelve comprendiendo esta enfermedad y sabiendo actuar ante las diferentes situaciones que se pueden dar. De este modo, podremos ser realistas con los objetivos que le marcamos sin sobre protegerlo y exigirle como al resto de sus compañeros, que crezca y desarrolle su potencial sea éste cual sea.

Tampoco podemos olvidar que este miedo también lo sienten el niño y sus padres. Miedo ante la reacción de sus compañeros, ante lo que puedan pensar. El mejor modo de vencer este miedo es hablar claramente y con sinceridad sobre la epilepsia. Los niños no tienen los mismos prejuicios que tenemos los adultos y convivir con otros niños con diferentes circunstancias les hace más tolerantes y abiertos. Su grupo de compañeros es el mejor entorno social para que el niño con epilepsia aprenda a rela- cionarse con sus iguales, comprenda qué comportamientos son tolerables y cuáles no, a expresar sus sentimientos y emociones, incluida la rabia y la frustración, de un modo adecuado y por supuesto, que aprenda a querer y a ser querido.

Por último, decir que las personas que estamos en contacto de algún modo con estos niños y sus familias también aprendemos a convivir y a tener una visión más positiva y una actitud más activa ante la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

Picture of María del Carmen Ramos Muñoz
Re: EPILEPSIA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO.
by María del Carmen Ramos Muñoz - Wednesday, 26 July 2017, 5:06 PM
 

Que interesante!