
El objetivo de este trabajo es describir y analizar el proyecto de reforma sanitaria en Chile tras el estallido social de 2019. Se describen los avances, obstáculos y desafíos en el marco de su contexto histórico. Chile presenta indicadores de salud muy positivos, pero a la vez marcadas inequidades fruto de la desigualdad existente en el país. El sistema de salud chileno ha experimentado un movimiento pendular a lo largo de su historia, pasando de ser uno de los primeros servicios integrados de salud en Latinoamérica a convertirse en uno de los mejores ejemplos del modelo neoliberal, para intentar transitar de nuevo hacia un sistema de protección social con acceso y cobertura universal. La llegada al gobierno del presidente Boric en 2022 se acompañó de un programa que instaló la concepción de la salud como derecho social, generando una agenda de transformaciones en el sector en coherencia con los principios de salud universal. Aunque se han alcanzado avances relevantes (copago cero, atención primaria universal), la imposibilidad de aprobar la reforma tributaria que asegurara el financiamiento estructural de los cambios, junto con las dificultades para crear un Fondo Universal de Salud, y avanzar en la transformación de las Isapres en seguros complementarios, han limitado significativamente el alcance de estas transformaciones. Las dificultades observadas en Chile para avanzar hacia un modelo de seguro único pone de manifiesto que los procesos de desmantelamiento de estados del bienestar avanzan con mucha menos dificultad que los procesos de reforzamiento de la protección social

