AMANECIENDO EN SÁBADO 14

Hoy, sábado 11 de julio, escribo sobre la SALUD 2020

 Después de escribir 13 amaneceres en sábado (y en Granada) me siento agotado. Física y emocionalmente. También contento y feliz, la verdad. Y sereno. He vivido los duelos de mi padre (miércoles 8 de abril) y de mi madre (miércoles 1 de julio;) y me siento lleno de ellos (y de nosotros). Y, hoy sábado 11 de julio, cierro esta serie con un amanecer en plan “síntesis final integrativa para pasar a la acción”. Espero, de todo corazón, que os guste y os sea útil.

La tetradimensionalidad de la salud (bio-psico-social-espiritual) ha quedado, en 2020, ampliamente superada. Incluso con la quinta dimensión, que incorporé hace unos meses en este mismo Blog, la dimensión ética, la definición se queda corta tras la crisis del coronavirus. Llega una nueva era, una nueva época. O, por decirlo de forma menos grandilocuente, un nuevo escenario. Que tendrá mucha lírica (lo íntimo, lo emocional, lo sentimental) y mucha épica (lo colectivo, lo social, lo comunitario). Lo digo (y lo escribo) claro. Con contundencia y con convencimiento. Orgullosamente humilde, como diría el gran Ángel Pavlovsky. Cuando en 2017 publiqué una editorial sobre la Salud Pública del 2020, dije que se escribiría con S. De Sí y de Sentido; de Serenidad y de Sosiego; de Síntesis; de Sobriedad y de Sencillez; de Silencio y de Soledad; y de Solidaridad. Me quedé corto. El nuevo Escenario post-pandemia se escribirá con E, concretamente con 8 Es: La E de Ética y de Espiritualidad; la E de Estética y de Emociones; la E de Ecpatía y de Estrategia; la E de Ejercicio y la E de (permitidme la licencia) Eat. Y, en este caso también, el orden de los factores sí altera el producto final. En este sentido, es especialmente relevante “superar” la criba ética inicial, puesto que esa decisión va a marcar, de forma significativa, el resto de acciones (el resto de Es). Ahí van algunos ¿fogonazos? ¿fulgores? ¿destellos? al respecto (no tengo fuerzas para más):

1. Con E de ÉTICA

. La pandemia lo ha confirmado, y la gran investigadora Helena Legido nos lo recuerda: “La austeridad mata”. Y me pregunto: ¿Y el “afán de lucro”?

. El optimismo es, en estos momentos, una decisión ética. Sentirlo sólidamente (yo conmigo) y contagiarlo honestamente (yo contigo, nosotros y nosotras).

. La pregunta ética primordial es de Adela Cortina: “¿Cuál es el “para qué?”; y la traduzco en: ¿Cuál es, honestamente, mi objetivo? En salud pública respondemos, y proponemos: Nuestro objetivo como salubristas es doble: Mi bienestar y el bienestar del otro (sea quien sea el otro: paciente, ciudadano, compañero, jefe, subordinado, pareja, hijo/a, amigo/a…). Si nuestra intervención no supera esta criba ética, necesariamente hay que repensarla.

. Egos fuera (por favor, por favor, por favor) ¿Autocrítica amorosa? Sí, gracias.

Sugerencia para redondear la primera E (Ética): Entrevista grupal sobre “Ética y el coronavirus”. Joan Carles March. Gaceta Sanitaria. Canal YouTube, 2020. Ejemplo de reflexión para la acción.  https://www.youtube.com/watch?v=3TPQjFDIEGM&t=1730s

 

2. Con E de ESPIRITUALIDAD

 . ¿Qué da sentido a mi vida? ¿Qué pinto yo aquí? ¿Cuáles son mis dones y mis talentos? ¿Qué puedo dar? ¿Qué puedo aportar?

. Sumando la dimensión intrapersonal (yo conmigo) con la dimensión interpersonal (yo contigo, nosotros) y con la transpersonal (autotrascendencia).

. Aprender de la mano (y el corazón, y el cerebro) de Viktor Frankl y de Francesc Torralba. Y de Cesáreo Amezcua, por supuesto.

. Crecer espiritualmente con Mariola Bernal, que nos propone esa maravillosa suma de hedonismo (sentirse bien) y de eudemonía (sentir propósito), que es esa vida plena (que sí puede dar sentido a una vida).

Sugerencias para redondear la segunda E (Espiritualidad):

Inteligencia Espiritual”. Francesc Torralba. Plataforma, 2010.

Coaching espiritual”. Cesáreo Amezcua. San Pablo, 2016.

 

 3. Con E de ESTÉTICA

. Ya lo que dice ese cuento árabe que nos recuerda Fernando Savater con frecuencia: “El pan para poder vivir y la rosa para querer vivir”.

. El arte que sana, que salva, que nutre, que vivifica y que da sentido (al que lo hace/crea/idea y/o al que lo percibe/recibe/siente).

. Régine Detambel, escritora y biblioterapeuta, nos regala dos perlas: “La literatura es un arte de vivir para tiempos de catástrofe” (Albert Camus);  “No he tenido una pena que una hora de lectura no disipara” (Montesquieu).

. Barrios bellos, calles cuidadas, fachadas bonitas… mejoran la salud emocional, social, ética y espiritual (no solo en Medellín, por cierto). Y el autocuidado estético (individual, grupal y comunitario).

Sugerencias para redondear la tercera E (Estética):

La rehumanización del arte. Ética y estética en la literatura y las artes”. Salvador Oliva. Zarcillo, 2015

La hora extra”. Marta García. Cadena Ser. Los domingos (07,30-08,00)

 

 4. Con E de EMOCIONES

. Esa inteligencia emocional que, siguiendo a Epicteto, nos recuerda que lo más relevante no es lo que pasa, sino cómo interpreto lo que pasa. Y yo decido cómo interpretarlo.

. Esa salud emocional que tanto nos empodera: Ante lo que hay, yo decido qué pensar, y qué sentir. Me emociona leer Ara Malikian: “Me pregunto si todos aquellos artistas que se fueron tan pronto tenían el mismo miedo que yo, que dejaran de quererlos”.

. “No es coincidencia que sean diez países gobernados por mujeres los que mejor y más rápido han actuado y han sabido comunicar a su población confianza y seguridad” dice Juan Verde. Sí, las emociones se contagian.

. Nuestro cerebro sobreactúa. Y con frecuencia reacciona de manera desaforada (“hipocondriaca”) ante estímulos que realmente no nos ponen en peligro vital. Aprendamos a hablarle, a negociar con él, a colaborar, a jugar…

Sugerencias para redondear la cuarta E (Emociones):

Es emocionante saber emocionarse”. Roberto Aguado, EOS, 2014.

Optimismo inteligente”. M. Dolores Avia y Carmelo Vázquez, Alianza, 2018.

 

5. Con E de ECPATÍA

. Esto es; esa empatía concreta y argumentada:María, entiendo que esto te cueste. Es la primera vez que lo intentas y aún no tienes el hábito”, que empatiza manteniendo la indispensable distancia terapéutica; y que evita tanto la típica frase hecha (que no impacta) “María, te entiendo” como la sobre implicación (puro ego) que suplanta al otro: “María, a mí también…”.

. Palabras y acciones que sanan. Sí, las conductas también se contagian. Comunidades compasivas que aman (y lo dicen; y lo hacen).

. La pregunta, la escucha, la empatía, la síntesis, el refuerzo, la retroalimentación son arte: 1% de inspiración y 99% de transpiración (“que las musas me pillen trabajando” que diría Picasso) y son gimnasia: entrenar, entrenar, entrenar. Y en unas 3 semanas… ¡¡Conseguido!!

. Esa salud social que suma interdependencias solidarias; y evita las dependencias tóxicas y las independencias egocéntricas.

Sugerencias para redondear la quinta E (Ecpatía):

 Empatía y ecpatíaJosé Carlos Bermejo. Revista Humanizar, 2011. Centro Humanización Salud. . https://ache-counselling.org/empatia-y-ecpatia/

Gimnasia Social. La prácticaJosé Luis Bimbela. Escuela Andaluza de Salud Pública, 2009. (Descarga legal y gratuita desde este mismo Blog. Epígrafe: PUBLICACIONES).

 

 6. Con E de ESTRATEGIA

. De la Biblia (“Amarás al prójimo como a ti mismo”) a José Antonio Marina (“La felicidad tiene que ver con mi bienestar y el bienestar” del otro”), pasando por Carlo Cipolla y Josep Torres (“la estrategia inteligente – ganar / ganar – es la que permite cambios duraderos”)

. Sumar y compartir. Negociar y consensuar. Acordar. Y celebrarlo.

. Ante lo que hay yo decido qué hacer, atendiendo a los criterios de coherencia (con mis valores éticos) y de inteligencia (ganar/ganar)

. Hacer fácil y sostenible lo saludable. En mi entorno personal y en mi entorno social. Empezando, claro, por mí mismo/a.

Sugerencias para redondear la sexta E (Estrategia):

 Allegro ma non troppo Carlo Cipolla. Planeta, 2012

yo decido. La tecnología con alma José Luis Bimbela. Desclée de Brouwer, 2014 (Cedidos los beneficios económicos por la venta a la ONG SICOM). La minúscula del yo decido no es un error.

 

7. Con E de EJERCICIO

 . Respirar. Inspiración y espiración. Inhalación y exhalación. Respiraciones conscientes.

. Andar, caminar, deambular. Paseos conscientes. Y si son “forestales” (entre árboles, en el bosque…) aún mejor.

. De la anti gimnasia al Yoga. Del Chi kung al Tai-chi. Y el Pilates, claro. Y, a veces, la técnica Alexander. Estirar, estirar, estirar… Gracias, Yolanda Castellote.

. Y la danza, y la biodanza. Y el baile siempre. Y los abdominales hipopresivos, por supuesto.

Sugerencias para redondear la séptima E (Ejercicio):

 El cuerpo tiene sus razones. Autocura y antigimnasia”. Thérèse Bertherat y Carol Bernstein. Paidós, 2012

 Ejercicios hipopresivos. Mucho más que abdominales”. Piti Pinsach y Tamara Rial. La esfera de los libros, 2015

 

8. Con E de… ¡EAT!

. Parece que sí, que “Somos lo que comemos” como ya afirmaba, en 1850, Ludwig Feuerbach, filósofo y antropólogo alemán.

. Y sí, volvemos a reivindicar los huevos (con Salvador Mora y Raimon Samsó, mis admirados modelos). Y con un agradecimiento eterno al Dr. David Servan-Schreiber con su dieta anti cáncer.

. Dieta antiinflamatoria y antioxidante. Me gusta la colorida propuesta de Elisa Blázquez: frutos (rojos) + Verduras (verdes) + Aceite oliva virgen extra (amarillo) + Frutos secos y semillas (marrón) + Cúrcuma y jengibre (naranja).

. Y cada vez más, el pan de trigo sarraceno. Y mucha fruta y verdura, claro.

Dieta alcalina, mejor. Y ¿azúcar refinado? No, gracias. ¿Harinas refinadas? Tampoco.

Sugerencias para redondear la octava E (Eat):

El intestino feliz”. Justin y Erica Sonnenburg. Aguilar, 2016.

 Cumplir 40 a los 60. Sano, joven y libre de dolor de cabeza”. Raimon Samsó. Obelisco, 2019.

 

Con una pirámide (como la del edificio EASP) para organizarlo y verlo mejor:

Bimbela-Nueva Pirámide SALUD 2020

Y con una foto para inmortalizarlo (es de las pocas imágenes que se conservan del famoso confinamiento de 2020):

Abrazo enorme y largo.

Intenso y cálido.

Profundo.

Corazón con corazón.

 

Hasta aquí he llegado. Ha sido un reto muy motivador y estimulante.

Y un viaje apasionante. Como lo es la música del gran Miles Davis. Aquí os dejo una canción que me encanta y con la que he bailado mucho durante este confinamiento (en el balcón de casa y tomando el sol): High Speed Chase

https://www.youtube.com/watch?v=CAfYQV7wbfo

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 13

Hoy, sábado 4 de julio, escribo sobre el

El Amor

Hay que reconocer, con todo el cariño, que los diez mandamientos empiezan de forma mejorable. Con prohibiciones poco facilitadoras, ahora lo sabemos, de cambios duraderos y sostenibles. No hagas esto, no hagas lo otro. No hagas lo de más allá. No, no, no. Sin embargo, rectifican (esa cualidad atribuida a los sabios y a las sabias) y sintetizan (otra cualidad muy sabia, por cierto) para acabar muy bien: “todos estos mandamientos se sintetizan en dos, amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Sí, sí, sí. A lo que me permito añadir “Y lo amarás (al prójimo) y te amarás (a ti mismo) mucho”; para que no haya dudas sobre la dosis adecuada. Teresa de Calcuta lo tenía claro cuando afirmaba: “No estoy en contra de la guerra; estoy a favor de la paz”. Por eso me parece mejor el “solo sí es sí” que el “no es no”. Al menos, hasta que las mujeres tengan el suficiente poder social, económico y político para que su “no” detenga inmediatamente lo indeseable y al indeseable.

La Ciencia

La «teoría de los procesos irónicos» (Daniel Wegner, 1994) ayuda a entender muy bien el lío monumental que se hace nuestro cerebro cuando le llega algún “no” (La típica propuesta hecha por el ponente de turno a un auditorio: “Por favor, les ruego que no piensen en un elefante blanco” ya es más que un clásico). Y me gusta especialmente la forma en la que la filósofa y poeta Chantal Maillard lo sintetiza: ”Todo acto de pensamiento es una imagen” ¿Cómo visualizar pues un “no elefante blanco”? En Salud Pública ya hace bastantes años que tuvimos claro que el enfoque “promover salud” (los famosos hábitos saludables) provocaba mejores resultados (y más duraderos) que el enfoque “prevenir enfermedad”. Y confieso que me sigue encantando recordar, en conferencias y actividades varias, que yo trabajo (muy feliz y motivado, por cierto) en una empresa que se llama “Escuela Andaluza de Salud Pública”, no de enfermedad pública.

La Vida

Con Joan Carles March, amigo y colega en las lides congresuales y docentes, nos gusta recordar, a los/as directivos/as a los/as que formamos, que necesitamos unos cuantos síes para compensar cada uno de los noes pronunciados (verbales y no verbales) y/o escritos. Y en el ámbito doméstico (con hijos/as, padres/madres, parejas) todo parece indicar que la cantidad de afirmaciones “compensatorias” necesarias se dispara. Y digo más (por mi experiencia como paciente con dolor crónico): cuando nos centramos solamente en lo que ya no podemos hacer, en lo que ya no tenemos, en lo que no podremos conseguir, en lo que no…no… no… la “depre” está asegurada (me pilló). Y un ruego final: cuando, después de un entusiasta entrenamiento, por fin seamos capaces de ejercer el sí, evitemos (por favor, por favor, por favor) añadirle una coma y ese tóxico “pero” que se lo carga entero (el sí). Y disculpen el pareado.

3 párrafos, 3 regalos

  1. Una frase: “Una sonrisa, o una risa, es un acto de afirmación en la vida” (Carlos Boyero conversando con Andreu Buenafuente).
  2. Un libro: “El hombre rebelde” de Albert Camus; en cuyas primeras páginas podemos leer: “¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento”
  3. Una canción que es un sí (dulce y precioso; melódico y cadencioso) a la vida:Buenos momentos” de Julio Bustamante: https://www.youtube.com/watch?v=68eFjgk4Xeg

Hasta el próximo sábado (que será, probablemente, el último).

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Luis Piedrahita, genio de las palabras, luz en las tinieblas.

 Para Sergio Makaroff, por el optimismo; y las ganas de vivir (y de bailar): https://www.youtube.com/watch?v=KTiP-AVTFxI

AMANECIENDO EN SÁBADO 12

Hoy, sábado 27 de junio, escribo sobre EL DESEO

Estos días de pandemia y confinamiento, ojeo libros y estudios varios. Releo ensayos y poemas. Aún no puedo (desconozco las razones) con las novelas y los relatos. Y me detengo, algo nostálgico, en el libro “Sida y jóvenes. La prevención por vía sexual” que publicamos en la Escuela Andaluza de Salud Pública en 1996. Y reviso el listado orientativo de prácticas sexuales que construimos para ayudar a concretar las intervenciones en la prevención de la transmisión sexual del VIH y a mejorar la eficacia de las mismas. Las agrupábamos (las prácticas) en cuatro categorías (y cito textualmente): Con “riesgo alto” (coito anal sin condón, coito vaginal sin condón); con “riesgo bajo” (felación sin condón y con eyaculación en la boca, cunnilingus sin barrera); con “riesgo muy bajo” (compartir juguetes sexuales sin barrera, coito anal con condón, coito vaginal con condón, beso negro sin barrera, felación sin condón y sin eyaculación en la boca); y “sin riesgo” (besos húmedos, masturbación mutua, caricias, masajes, besar la piel, lamer la piel, pronunciar frases calientes, mirar con deseo). Me enternezco al leer esta última categoría. Y confieso que, desde hace ya bastantes años, la frase que más despierta mi deseo es “te amo” (incluso, últimamente, también “te quiero”). Dijo el gran Punset: “La felicidad está en la sala de espera de la felicidad” ¿Y el deseo?

Y, ahora en 2020, llega el coronavirus. Y leo noticias “sexualmente” inquietantes: “Hallan coronavirus en el semen de pacientes”, El coronavirus puede permanecer en el semen incluso después de comenzar la fase de recuperación”, Y en la saliva, claro (¡esos besos húmedos ahora, de repente, tan peligrosos!). Y las manos, con sus creativos y juguetones dedos ¿bien lejos de las bocas? Animo a los/as lectores/as a que construyan su propio listado orientativo. Intentando, por favor, concretar cada práctica al máximo. Y surgen dudas: ¿Qué pasa con las personas que se infectaron, que ahora han “dado negativo”, y cuyo semen parece que mantiene el virus? ¿Y con las que no se han hecho las pruebas? ¿Qué ocurre con el flujo vaginal? ¿Lamer la piel es seguro? ¿Y besar suavemente un brazo, una pierna, la corva de la rodilla? Y pensando en la promoción de salud y la salud pública: ¿Se logrará erotizar las mascarillas como sí se logró con el sostén/sujetador (y no se consiguió con el condón)? Tengo mis dudas. Consultemos a los/as expertos/as en “coronavirus y prácticas sexuales”. Leo que nos recomiendan la “erótica del distanciamiento” ¿Recuperaremos colores y olores? ¿texturas? ¿sedas y satenes? ¿miradas? ¿abanicos y pañuelos? ¿señales? ¿sugeriremos más y mostraremos menos? ¿Imaginaremos?

Quizás también valga la pena aprovechar la famosa pandemia para reinventarnos sexualmente. Si, como muy bien dicen en la película “El amor perjudica seriamente la salud” de Manuel Gómez Pereira, “El deseo es inteligencia, el sexo es gimnasia”, tengo la impresión de que nuestra (España) sexualidad es claramente mejorable (por decirlo suave). Cantidad, rendimiento y rapidez no parecen una tríada ni saludable ni placentera. Estudios relativamente recientes (The Journal Sexual of Medicine, 2014) afirman que las mujeres lesbianas tienen más y mejores orgasmos que las heterosexuales; y concretan las variables que ayudan a explicar este hecho: la calidad y cantidad de comunicación entre las personas implicadas (antes y durante la relación); el ritmo lento y sosegado; la empatía práctica (ponerse en el lugar de la otra persona para entender sus emociones, sus dudas, sus miedos; y decírselo). Tomemos, todos y todas, buena nota. Heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, asexuales, pansexuales, antrosexuales, demisexuales, etc. incluidos/as. Y decidamos también (ahora, que ya han llegado los calores) qué riesgos estamos dispuestos/as a asumir para satisfacer / colmar / alimentar / saciar nuestro deseo.

Afirma Cristóbal Icaza, el empresario que donó 1000 succionadores de clítoris a las trabajadoras sanitarias en los momentos más duros de la pandemia, que “el sexo aún es materia sensible”. Declaración que me ha recordado la lúcida frase de José Luis Sampedro con la que acabé la presentación pública de mi tesis doctoral (“Sociología del sida. Jóvenes y Sexualidad en Andalucía, CIS-Siglo XXI, 2002). Dijo Sampedro: “El poder le tiene miedo al placer porque el placer nos hace libres”. A lo que añado, humildemente, tendrá miedo al placer de los/as demás, no al suyo propio; pues, es bien sabido, que el poder (del tipo que sea) no suele poner límites a su propio placer. Aprovecho para recordar, aquí y ahora, que en Salud Pública nos dedicamos a prevenir ciertas consecuencias no deseadas (VIH/sida, infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados) de algunas prácticas sexuales; no a prevenir las prácticas sexuales. El paralelismo con la conducción de automóviles (o el alpinismo) es tan obvio que, en atención al enorme respeto que me merecen los lectores y las lectoras de este blog, voy a omitir los detalles.

4 párrafos y 7 regalos

Una película… inolvidable: Los Puentes de Madison de Clint Eastwood

 Cuatro artistas… especiales:

Afro Blue. Melanie de Biasio https://www.youtube.com/watch?v=xHldixoPKDg

Esa noche. La Dame Blanche https://www.youtube.com/watch?v=pGw-SCb_7HY

Derroche. Ana Belén https://www.youtube.com/watch?v=MmQ0l2vvWYU

Smooth Operator. Sade https://www.youtube.com/watch?v=4TYv2PhG89A

Un grupo… dionisiaco: Light my fire. The Doors https://www.youtube.com/watch?v=mbj1RFaoyLk

Y algunas cuestiones pendientes: Ana de Miguel. Neoliberalismo sexual: el mito de la libre elección. https://www.youtube.com/watch?v=Q0EPniiq-EQ

Hasta el próximo sábado.

Os deseo una feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 11

Hoy, sábado 20 de junio, escribo sobre LA ÉTICA PRÁCTICA

Cine, cine, cine…

Sin querer hacer spoiler… Desde hace ya unos cuantos meses, utilizo un emotivo y precioso cortometraje de Isabel Coixet en mis conferencias sobre ética práctica (repito: práctica). En la pantalla vemos como un varón que ha decidido hacer “algo”, recibe una noticia inesperada y, a raíz de ello, toma dos decisiones éticas (repito: éticas) que le cambian la vida (porque las pone en práctica, porque las ejerce). Y hasta aquí quiero escribir. En los regalos de esta semana, tenéis el enlace para poder gozar del cortometraje una y otra vez. Carlos Boyero recordaba recientemente la opinión de Humphrey Bogart sobre la condición humana: “Para mí solo existen los profesionales y los vagos”. Pues eso; gracias a la profesionalidad de las sanitarias y de los sanitarios de este país (que pasaron a la acción), el sistema sanitario no se ha hundido con la pandemia. Genial.

¡Acción!

El psicólogo y pedagogo canadiense Albert Bandura (hoy un tanto olvidado) hizo mucho hincapié en la relevancia de pasar a la acción para lograr cambios duraderos en las actitudes, los valores y las creencias. Propias y del entorno. Reflexión para la acción. Diagnósticos para la acción. Análisis para la acción (evitando el demasiado frecuente “análisis, análisis y análisis hasta la parálisis”). En 2020 la ética necesita pasar a la acción para ser digna de ese nombre. No puede ser solamente ni un interminable listado de prohibiciones (no hagas esto, no hagas lo otro, no hagas lo de más allá) ni un bonito póster colgado en el despacho o en la sala de reuniones (como ese que teníamos, hace años, en nuestra habitación con la Declaración de los Derechos Humanos). Los derechos si no se ejercen son papel mojado. La ética si no se ejerce (empezando por uno/a mismo/a) es puro artificio, fuegos artificiales, parloteo inútil. Banal.

¿Derechos? ¿Obligaciones?

Enviar un wasap (o un tuit) es un derecho. Opinar (sobre esto o aquello) es un derecho. Un derecho sí; una obligación, no. Me explico un poco más. Yo decido libremente los derechos que quiero ejercer y los que no ¡sólo faltaría! Concretando aún más, yo tengo el derecho a pasarme los sábados y los domingos viendo series de esa o de aquella plataforma. Efectivamente. Y yo puedo decidir que ese derecho no lo voy a ejercer, y que (por poner un ejemplo real como la vida misma) voy a revisar las tareas que los/as alumnos/as me envían en el curso virtual que estoy tutorizando. Y, en tiempos de pandemia y confinamiento, algunas personas hemos decidido, libre y solidariamente, no ejercer algunos de nuestros derechos en atención a la salud de nuestros prójimos (y en atención, finalmente, a nuestra propia salud). Sin dramas y sin aspavientos. Humilde y tranquilamente. Silenciosamente. Cabal.

¿Pedir la luna? ¿Estar en la luna?

En plena crisis del coronavirus, surgen ideas innovadoras en medios de comunicación y en redes sociales: construcción de un sistema económico ético; priorización de la asistencia social y sanitaria; educación excelente y solidaria; sumar y cooperar (en vez de competir y enfrentar); sonreír (con el cuerpo y con el alma); evitar que los “fondos buitre” entren en ámbitos tan esenciales como la vivienda, las residencias de mayores, y los hospitales; abolir tanto la especulación, económica y financiera, como los paraísos fiscales (Países Bajos incluidos); y acabar con el “sobre abuso” de la naturaleza, aplicando recomendaciones tan sugerentes y estimulantes como el “urbanismo táctico” de Miquel Martí, y el modelo de los “15 minutos” (gracias Pontevedra, gracias París, gracias Carlos Moreno). Esencial.

Sintetizando…

  • ¿Te has leído el último libro sobre ética? ¿Y uno muy interesante que ha salido sobre la ética en Sudán del Sur? ¿Y el que acaba de publicar “Perico de los Palotes”?
  • Precisamente por lo que te aprecio (y por lo que aprecio la ética), te voy a hacer una propuesta: ¿Qué te parece si durante una temporada no lees ningún libro más (sobre ética) y haces algo (ético)? Gracias, de corazón.

5 párrafos, 5 regalos

  1. El cortometraje citado de Isabel CoixetBastille

https://www.youtube.com/watch?v=OFmw91X2QhA

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada (Sugiero ver primero el cortometraje de Coixet, ANTES de leer este artículo. Gracias)

MIS ENCUENTROS CON ADELA CORTINA

  1. Una editorial, en Archivos de la Memoria, para intentar que los cambios (individuales, grupales y comunitarios) sean sostenibles: Nosotros y nosotras decidimoshttp://www.index-f.com/memoria/15/15001.php
  1. Una pregunta: Alemania, Islandia, Finlandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Noruega, Taiwán. Buena gestión práctica de la pandemia del coronavirus en 7 países dirigidos por mujeres ¿Casualidad?
  1. Una frase de Abraham Lincoln: “La forma más segura de predecir el futuro es crearlo”.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Diego Gracia, por recordarnos que la ética trata de lo “lo óptimo”

Para El Roto, por su celebración ética diaria

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 10

Hoy, sábado 13 de junio, escribo sobre LA BONDAD

Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, lo comentó con humildad en 2017, en una entrevista ya mítica en La Vanguardia: “La bondad está en el cerebro y se puede entrenar”. Algunos ya intuíamos algo de eso después de haber revisado la obra (y la vida) del filósofo Alexandre Jollien, que afirma: “la suprema inteligencia se llama bondad”. Dar y darse. Entregar dones y talentos. Entregarse en cuerpo y alma. Como propone Viktor Frankl en su maravilloso “El hombre en busca de sentido”. El verano pasado en Barcelona, la psicooncóloga Ainhoa Videgain me contaba: “Cuando, en los últimos instantes de vida, pregunto a los pacientes ¿cómo te gustaría ser recordado? Todos hablan de aspectos positivos (buena persona, generoso, amable)”. Sonreí aliviado. Hay esperanza, pensé. Nadie quiere ser recordado como un malvado, como un desalmado. Como un… (añada la lectora el calificativo que prefiera).

Releo el primer párrafo y me percato de algo: me ha salido pelín etnocéntrico. Menos mal que, rápidamente, mi cerebro (a veces tan útil) me ha recordado que un día, paseando por Google Maps, localicé mi primer apellido Bimbéla (con tilde, eso sí) en… ¡¡Burkina Faso!! (a 3.531 Km de Granada). Y, entonces, puedo resituarme. Y buscar y evocar. Y volver a encontrar UBUNTU, esa filosofía sudafricana vinculada a la lealtad y a la solidaridad, que se concreta en ese término que proviene de las lenguas zulú y xhosa, y que puede traducirse como “soy porque nosotros somos”. Me gusta. Me gusta mucho. Y ya me quedo un poco más tranquilo. Un poco. Y entonces investigo sobre mi segundo apellido (¡Mamá, te quiero!) y la investigación me lleva más cerca, hasta Aragón. Concretamente hasta el municipio de Pedrola, en la provincia de Zaragoza. Que conste en acta.

Y en los nuevos tiempos post pandemia, sumar. Cooperar en lugar de competir. En mi caso el gran descubrimiento, práctico y vital, se produjo de forma fortuita jugando con mi hijo Marcel a las típicas paletas de playa. Nos encantaba enfrentarnos y luchar por la victoria. Ocurrió que, agotados ya, física y emocionalmente, por esa rivalidad tan evidente en algunas fases de la relación, decidimos probar un plan b: en lugar de ver quién ganaba a quién, íbamos a intentar sumar conjuntamente el máximo de golpes sin que la pelota cayese en la arena ¡Bendita decisión! Sencillo y revolucionario cambio. Nada fue igual en el juego (ni en la relación, ni en su vida, ni en mi vida) después de ese sorprendente e inesperado hallazgo. Y creo, sinceramente, que no exagero. Como dice Elvira Lindo: “Es una enseñanza de la madurez: lo sublime siempre es sencillo”.

 3 párrafos, 3 regalos:

  1. Un anuncio esperanzador: La próxima celebración en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) de la Jornada Prevención Suicidio. Esa Jornada tan esperada y que tuvimos que posponer por la pandemia. Y vamos a celebrarla precisamente en el Día Mundial de la Bondad, viernes 13 de noviembre; para enfatizar que la bondad bien entendida (como la calidad y el cambio) empieza por uno/a mismo/a. En las próximas semanas, información más detallada en la página web de la EASP: www.easp.es

2. Un vídeo delicioso sobre la palabra (y la filosofía) UBUNTU:

https://www.youtube.com/watch?v=Rn1pW0Kc9Tg

  1. Un libro vivificante: “Elogio de la debilidad” de Alexandre Jollien

Un libro que habla de la parálisis cerebral y del entusiasmo por vivir. Con humor y con amor. Y que nos descubre a un filósofo y escritor lúcido y luchador. Y lleno de bondad.

Hasta el próximo sábado (en el que vamos a pasar a la práctica¡¡¡¡).

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para la buena gente…

Para la gente buena…

Para Pau Donés, in memoriam

https://www.youtube.com/watch?v=xxhET61yB1A

AMANECIENDO EN SÁBADO 9

Hoy, sábado 6 de junio, escribo sobre EL HEROÍSMO

 

Ayer, 2016.

Cuando en 2016 celebramos los 25 años de la “nueva” sede de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) tuve el honor de pronunciar una breve conferencia en su precioso y ahora añorado Salón de Actos. “25 palabras EASP” se titulaba. Y allí reivindiqué la valentía de Dylan, cuando con 27 años, cambió la historia del rock y del folk, realizando la versión eléctrica de su maravillosa “Like a Rolling Stone«. Carlos Marcos nos lo recuerda en EL PAÍS: “Este fue el concierto donde pasó todo, en 1966 en Manchester. Los puristas del folk no querían ver a su ídolo rodeado de instrumentos eléctricos. “Judas”, le llama alguien del público. “No te creo. Eres un mentiroso”, responde Dylan. El músico se vuelve a la banda y les dice: “Tocad jodidamente alto”. Y lo hacen…”. Olé. También reivindiqué la valentía de Camarón, que cambió la historia del flamenco con su obra “La leyenda del tiempo”. Hoy legendaria, ayer vilipendiada. Hoy mítica, ayer destrozada (simbólica e incluso físicamente). Olé. Y, claro, reivindiqué la valentía (el heroísmo, a veces) de la EASP. Valentía en contenidos y en formas. En qués y en cómos. En docencia y en investigación. En consultoría y en cooperación internacional. Escuela de Pacientes, Gestión Emocional, Salud Mental, Liderazgo con H-alma, Salud Espiritual, Prevención del suicidio. Olé.

 

Hoy, 2020 (Declarado por la OMS, “Año de la enfermería”).

En estos días de pandemia estamos reivindicando a héroes y heroínas cotidianos/as. Y les aplaudimos a las 20 horas; y escribimos sobre ellos y ellas. La mayoría han estado demasiado tiempo en el olvido: investigadores/as, directivos/as sanitarios/as, médicos/as, enfermería, residentes, personal de ambulancias, auxiliares, técnicos/as de laboratorio, técnicos/as de radiología, celadores/as, farmacéuticos/as, psicólogos/as, docentes, técnicos/as en cuidados auxiliares de enfermería, gerocultores/as, asistentes/as de mayores, cuidadores/as familiares, trabajadoras del hogar internas, limpiadoras, cocineros/as, pinches de cocina, policías, guardias civiles, bomberos/as, militares, voluntarios/as, cajeros/as de supermercado, tenderos/as, carniceros/as, estanqueros/as, transportistas, conductores/as de medios de transporte, panaderos/as, reponedores/as, barrenderos/as, carteros/as, veterinarios/as, reparadores/as de averías, ganaderos/as, agricultores/as, temporeros/as recogedores/as de fruta, y más… Muchos y muchas más. Además, quiero recordar (y homenajear apasionadamente) a esa generación de abuelos y abuelas que nos salvaron en la crisis del 2008 (con sus pensiones, con sus comidas, y con sus abrazos) y que ahora se han ido por la puerta de atrás (y sin abrazos). Y es que esos “tesoros” (que diría mi admirado amigo Félix Martín) se lo merecen.

 

Mañana, 2021.

España era, hasta el momento de la pandemia, un país mediocre y gregario. Comodón. En el que el talento se combatía (por activa y por pasiva) y la innovación y el cambio se criticaban “de entrada” (uno/a era culpable hasta que se demostraba lo contrario). Y donde el clásico “qué inventen ellos” seguía pudriendo el imaginario colectivo. Un país, “turismo dependiente” y “de servicios”, en el que los agoreros ganaban por goleada a los optimistas y el NO demoledor y corrosivo se imponía al constructor y proactivo. Con las conocidas excepciones deportivas por todos y todas /as “(sobre) celebradas”. En esas circunstancias… ¿Era imaginable que la ciudadanía española utilizase, sabia y valientemente, la pandemia del coronavirus para cambiarse (a mejor) y para cambiar el mundo (a óptimo)? En el ámbito personal, íntimo, familiar. Y en el ámbito público, social y comunitario.

  • No me deje con la duda, por favor. Finalmente ¿Qué cambiaron los españoles? ¿Y las españolas?
  • ¿De verdad quiere saberlo, amigo?

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo recién publicado (¡hoy mismo!) en IDEAL de Granada. Mis encuentros con un héroe al que admiro mucho. Maestro y amigo. Sabio y valiente. Lúcido y creativo.

MIS ENCUENTROS CON SALVADOR CASADO

 

  1. Una Canción: “Héroes” en dos versiones.

No escojo. Me quedo con las 2. Son distintas. Y las dos me gustan mucho.

Y así voy entrenando ese verbo “sumar” (puntos de vista, opciones, propuestas, recursos, acciones) que tan necesario nos va a resultar en esta fase de reconstrucción que se avecina.

Versión Bowie https://www.youtube.com/watch?v=lXgkuM2NhYI

Y

Versión Parálisis Permanente https://www.youtube.com/watch?v=_DXCPSE0g_Q

 

  1. Una novela: Nosotros en la noche de Kent Haruf

Soledad, vejez, amor. Héroes cotidianos, humildes. Héroes ancianos. Héroes honestos. Y amorosos. Una lectura que sana y vigoriza. Una gozada.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para las heroínas cotidianas y los héroes cotidianos…

Para Irene, enfermera lúcida y valiente, in memoriam

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 8

Hoy, sábado 30 de mayo, escribo sobre LA SENSIBILIDAD

Confirmado: “soy” una PAS (Persona Altamente Sensible). Todos los libros leídos, todos los cuestionarios realizados, todas las conferencias escuchadas, me lo confirman. Y, quizás por primera vez en mi vida, una etiqueta asociada al verbo “ser” me tranquiliza. Desde muy joven me he sentido “raro”, ¿demasiado sensible? ¿demasiado sentimental? Lloro en las películas cuando, por fin, los que se aman se encuentran (sean padres y madres con sus hijos/as; o parejas de amantes). Y aplaudo cuando, al final, se besan. También lloro emocionado cuando se repara una injusticia y ganan “los buenos”. Y cuando eso no ocurre y “los malos” siguen ganando apago la tele (estoy harto de que ganen “los malos”). Me emociono casi hasta el llanto cuando suenan ciertas bandas sonoras: “Memorias de África”, “El Paciente Inglés”. Por eso, cuando encontré la etiqueta PAS me sentí un poco más entendido (por el mundo). Menos solo. Suspiré aliviado. Me relajé y sonreí. Y me sentí un poco más feliz. Más acompañado.

Sensibilidad física y emocional. Sensibilidad social y ética. Sensibilidad espiritual y estética. Ternura, suavidad, dulzura. Y más len-ti-tud. Deleitarse, recrearse, dejarse fluir. Y en tiempos de “distancia física obligada” saborear los mensajes en el WhatsApp y los emails. Saborear, también, los silencios. Paladear las comas. Y los puntos suspensivos… Y los emoticones, claro. En estos días de enclaustramiento, he descubierto que llevo mucho peor los días sin amor que los días sin sexo. Y lo que aún me resulta más sorprendente: pese a esa “alta sensibilidad generalizada”, sigo vivito y coleando; y bastante feliz, la verdad. Con una salud percibida (bio-psico-social-espiritual y ética) más que aceptable. Tengo que investigar qué ha pasado. Cómo lo he logrado. Creo que los resultados podrían ayudar a esas personas que convierten esos “altos niveles de sensibilidad” en sufrimiento puro y duro. En inacción, en retraimiento. En huida y/o muerte. O en corazones de acero.

Tres hallazgos recientes (en tiempos de coronavirus) me han impresionado en relación con este tema. José Carlos Ruiz, filósofo, habló en La Ventana (Cadena SER) del término griego “eulabella”, que significa “Atención cuidadosa” (frente a lo que podría ser una atención descuidada, negligente). Vinculándolo con la “excelencia en el trato”, a uno/a mismo/a y a los/as demás, me parece uno de los cambios urgentes a incorporar en la era post-pandemia. Otro hallazgo ha sido el “kintsukuroi”, el arte japonés para reparar lo roto. Cuando se rompe una pieza de cerámica la recomponen con ¡¡oro!! Y dejan la cicatriz de la reconstrucción a la vista, para simbolizar la suma de fortaleza, fragilidad y belleza ¡Qué maravillosa y sabia metáfora! El tercer hallazgo ha sido la palabra “háptica”: la ciencia del tacto. Sin palabras (nunca mejor dicho). Recordemos que la piel es el órgano más extenso que tenemos. Y que, con frecuencia, infrautilizamos. Otro reto, estimulante y sugerente, asoma en el horizonte…

Tres párrafos, tres (o cuatro) regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Qué importante es mimar las palabras en títulos, titulares, emails, wasaps, mensajes…

MIS ENCUENTROS CON MAGDALENA MERINO

2. Canción “Demasiado corazón” de Willie DeVille:

¿Demasiado?

https://www.youtube.com/watch?v=KT1m6kEsR1E

  1. Canción “Prefiero amar” de Luis Eduardo Aute.  “Me dice el corazón que no soy de este planeta…”: https://www.youtube.com/watch?v=t-6JAmn1PxY

4. Novela. “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite

Pasión por la vida (A ver si ese será el “truco” para vivir saludablemente pese al “exceso” de sensibilidad…). Y dijo la autora: «Escribí el libro en plan jazz. Tenía una partitura previa, pero el proyecto empezó a estallar y yo me dejé llevar” ¡Qué maravillosa recomendación para la vida!

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para corazones y pieles sensibles….

Para Chet Baker y Luis Eduardo Aute, in memoriam

 

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 7

Hoy, sábado 23 de mayo, escribo sobre EL ARTE

Que el arte está sobrevalorado económicamente lo tengo claro hace años (y he escrito sobre ello). Lo que he comprobado más recientemente (pandemia mediante) es que estaba infravalorado emocional y espiritualmente. Hasta que llegó el confinamiento y empezamos a escuchar a escritoras y poetas. A filósofas y psicólogos. Y en decenas de entrevistas se habla ya de ¡Recetar / prescribir libros! Por fin. Aleluya. Mi homenaje público a Ramón Bayés (¡viva el cine!) y a Salvador Casado (¡viva la poesía!), maestros y amigos, que llevan años clamando, sobre ello, en desiertos varios: académicos, profesionales, ciudadanos. Y a Pepe Olmedo, psicólogo y músico, que con su proyecto “Música para despertar” ha pasado ya a la acción con personas que sufren Alzheimer y otras demencias.

Si mal de muchos es consuelo de todos (lo de tontos se lo inventó el individuo tóxico y malvado que quería amargarnos la vida), bien de muchos… ¡Aún más consuelo y sanación de todos y todas! El arte sana a quien lo produce, a quien lo crea (Chantal Maillard nos lo declamaba, hace unos sábados, en su poema “Escribir”) y, a veces, sana también a quien lo disfruta, a quien lo recibe (Cuántas veces habré usado, digo bien: usado, la canción “Penso positivo” de Jovanotti para sanarme). Es más, creo firmemente que si no cumple alguna de estas dos sanaciones (una de las dos, al menos) no es arte. Será una ocurrencia, un divertimento, un negocio, una tomadura de pelo o una forma de blanquear dinero. Pero ¿arte? Arte, no.

Lo dicen las artistas más jóvenes (Elvira Sastre: “Escribo para curarme”) y los más vividos (Joan Margarit: “La poesía, con la música, es la única herramienta seria de consuelo de la que podemos disponer”). Y para ampliar la perspectiva “margariteña”, añadamos el estimulante “Todos somos artistas” de Pablo Picasso. Y recordemos, en estos momentos de subidón de las actitudes éticas por la pandemia, que esto implica un poco de inspiración y un mucho de transpiración (ese “sudar la camiseta” que tanto me gusta recordar cuando hablo de la ética práctica, de la felicidad práctica o de la gestión práctica de las emociones). José Antonio Marina lo tiene muy claro: “los buenos sentimientos dejan de ser buenos si no pasan a la acción”. Asumamos pues el gran reto que surge en estos momentos de crisis: Convertir la propia vida en la mejor obra de arte.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. De poetas y de acciones concretas. De talentos y de vidas con sentido.

MIS ENCUENTROS CON RAQUEL LANSEROS

2. Ensayo: El camino del artista. Un sendero espiritual hacia la creatividad”, de Julia Cameron. Magnífica obra que constituye un excelente método para desarrollar la creatividad. Esa creatividad que, como muchos artistas confiesan, da sentido a su vida (de ahí esa “espiritualidad” que aparece en el  subtítulo).

  1. Tres en el tres…

Uno de los pintores que más me ha impresionado. Que más me ha conmovido. En el 2000 lo descubrí en la Fundación Miró de Barcelona. Y hasta ahora. Con ustedes, Mark Rothkohttps://www.youtube.com/watch?v=UXSXlOlz9bE

Miquel Barceló siempre me gusta, siempre. Pinte lo que pinte, lo pinte donde lo pinte, y lo pinte con lo que lo pinte (pista: esas hormigas africanas. Ahí lo dejo). Y lo que está creando a raíz del coronavirus, me encanta: https://www.lavanguardia.com/cultura/20200508/481011115898/barcelo-coronavirus.html

Mi último gran descubrimiento “pictórico”: Lita Cabellut. Una artista fuerte, potente, intensa. Y con una vida que es una apasionante obra de arte: https://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-arte-lita-cabellut/4261483/

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Juan Carlos Ortega, artista y maestro, por sus noches en la SER.

Para Tortell Poltrona, payaso y fundador de Payasos sin Fronteras.

Para el/a artista anónimo/a que escribió en una calle de Granada: “Al mal tiempo, buenas cumbias”.

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 6

Hoy, sábado 16 de mayo, escribo sobre EL SILENCIO

En 2014 y en Barcelona, dije públicamente (alto y claro; y con toda sinceridad) que quería empezar a callar. Llevaba muchos años impartiendo cursos y dando conferencias. Y allí estaba, presentando mi último libro “yo decido. La tecnología con alma” en la sede de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, anunciando mi próxima retirada (de los foros públicos). No lo he cumplido ¡Disfruto tanto en mis clases presenciales y en mis ponencias! ¡Y hasta en las sesiones virtuales que estoy grabando estos días de pandemia! Eso sí, hablo menos. Y escribo más. Escritos cortos y sintéticos. Esfuerzos intensos, en pequeñas dosis. Momentos de inspiración (tras horas de transpiración, claro). Destellos. Y silencios.

Sí, he aprendido a disfrutar más de los silencios. Y noto que cada vez utilizo menos esos “ruidos domésticos” (radio, música, televisión) que me ayudaban (y, a veces, lo siguen haciendo) a huir de mis “borrascas internas” (esos pensamientos insistentes que aún me rondan, y que aún me inquietan). Me apunto pues a esa propuesta, un tanto radical, que nos llega de Oriente: “El silencio es maravilloso. Si no lo vas a mejorar, cállate”. Y, desde luego, veo muy bien ese ayuno semanal de palabras que propuso en su momento Gandhi. En ello estoy. Y los tiempos de pandemia me lo están facilitando, la verdad. Hasta Alejandro Sanz lo ha dicho, clarito, estos días de encierro: ”Quien no aporte algo que calle”. Gracias, Alejandro. Políticos, periodistas y tertulianos varios dense por aludidos, por favor. Y adictos a las redes sociales, también.

Necesito el silencio para pensar y para reflexionar a fondo (repito: a fondo). Para concentrarme más y focalizar mejor mi atención. Lo necesito para escribir (estas entradas al blog, por ejemplo). Para descubrir y descubrirme. Para crear. Para descansar y relajarme. Para meditar. También para sosegar mi ego y mitigar mis dolores (de todo tipo). Para escuchar más y mejor, y para escucharme más y mejor. Para aprender. Silencio para sentir. Para acercarme un poco más, y más suavemente, a mi ser. Y “hablo” también del silencio “no verbal”; ese silencio que, lo confieso, aún me cuesta tanto gestionar, en algunas circunstancias y en algunos contextos. Hágase el silencio (verbal y no verbal). Y el silencio… se hizo.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Silencio y… espiritualidad.

MIS ENCUENTROS CON MARIOLA BERNAL

  1. Este sábado, en lugar de un poema, me gustaría regalar una reflexión del gran poeta granadino Luis García Montero, que utilizo con frecuencia en cursos y conferencias: “La vida te enseña que detrás de toda verborrea hay un cobarde”.
  1. Canción: “Silencio” de Jorge Drexler

Una canción lúcida, lúdica y hermosa de un autor asombroso, sutil y elegante. Y sabio.

https://www.youtube.com/watch?v=HyBu2KEe2pI

Y ahora, callo. Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para los libreros y las libreras de este país…

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 5

Hoy, sábado 9 de mayo, escribo sobre LA SOLEDAD

Me encanta que la obra que Catherine Camus escribió sobre su padre se titule “Solitario y solidario”. Me apunto con entusiasmo a esa suma. De hecho, es una de mis “copulativas” favoritas. Y con ella reflexiono, de la mano de José María Esquirol, sobre la intimidad, en estos tiempos de transparencia “despiadada”. Estoy muy de acuerdo con él cuando afirma: “una ventana permite cierta intimidad y protección; las paredes de vidrio conducen a una transparencia que nos acerca a la alienación”. No me gustan las peceras. Ni reales ni figuradas.

Mi amigo y maestro Josep Torres, me lo explicaba muy bien con su “metáfora de las habitaciones”. Algunas las compartimos con extraños; otras las compartimos con personas conocidas. Hay algunas habitaciones que compartimos con los amigos y las amigas; y otras con la familia. Además, están aquellas que compartimos con las parejas; y las que compartimos con los hijos y las hijas. Y, finalmente, existen unas habitaciones que no compartimos con nadie. Absolutamente con nadie. Habitaciones necesarias, imprescindibles, vitales. Íntimas, privadas.

¿El reto? Hacer compatible ese “yo conmigo” tan relevante para conocerse y crecer (como profesional, como ciudadano, como persona) con el “yo contigo” indispensable para construir relaciones empáticas y fraternales, basadas en la confianza y el respeto mutuos. Y entonces sí, entonces el “nosotros” podrá ser solidario, maduro y evolucionado; y no gregario, inmaduro y retrógrado (como tantas veces). La ocasión que nos ofrece la pandemia es única y decisiva: ¿Progreso o retroceso? ¿Evolución o involución? Permitidme, por una vez, la disyuntiva.

Podemos aprender a vivir más saludablemente la soledad. Sin demasiado dramatismo. Recordando a : “Drama más tiempo igual a comedia”. Soledad para establecer relaciones más sanas y creadoras. Más limpias y respetuosas. Menos mediocres y dependientes. Menos superficiales y tópicas. Soledad saludable para amarse y perdonarse. Para amar y perdonar. Y, desde luego, para prevenir maltratos (físicos y emocionales) y sufrimientos extras. Soledad reflexiva, meditada y bien dosificada para evitar consumos compulsivos (y paliativos) de casi todo. Fármacos incluidos, por supuesto.

4 párrafos, 4 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Yo puedo decidir cómo interpreto la soledad. Si la disfruto o… la sufro.

MIS ENCUENTROS CON JAVIER RUIBAL

 

  1. Canción: “Sin ataduras” Grupo LADAMA. Cuatro mujeres potentes y comprometidas. Sumando ética y estética. Multiplicando amor y libertad. Y con alegría, con mucha alegría. Y que sintonizan, magníficamente, con Emma Goldman cuando afirmaba: “Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa

El estribillo es preciso (y precioso): ”Sin mucha pretensión / con bastante inspiración / sin tantas amarguras / y con menos ataduras”: https://www.youtube.com/watch?v=T4j-QNfZ5mE

  1. Cierto; el gran Sabina también ha hablado sobre la soledad: Que se llama soledad”: https://www.youtube.com/watch?v=c5KCnKX_O1Q
  1. Película: “Tren nocturno a Lisboa” de Bille August. Interesante película, en la que podemos escuchar esta perla: “La intimidad es nuestro último santuario”.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Josep, mi amigo del alma…