AMANECIENDO EN SÁBADO 11

Hoy, sábado 20 de junio, escribo sobre LA ÉTICA PRÁCTICA

Cine, cine, cine…

Sin querer hacer spoiler… Desde hace ya unos cuantos meses, utilizo un emotivo y precioso cortometraje de Isabel Coixet en mis conferencias sobre ética práctica (repito: práctica). En la pantalla vemos como un varón que ha decidido hacer “algo”, recibe una noticia inesperada y, a raíz de ello, toma dos decisiones éticas (repito: éticas) que le cambian la vida (porque las pone en práctica, porque las ejerce). Y hasta aquí quiero escribir. En los regalos de esta semana, tenéis el enlace para poder gozar del cortometraje una y otra vez. Carlos Boyero recordaba recientemente la opinión de Humphrey Bogart sobre la condición humana: “Para mí solo existen los profesionales y los vagos”. Pues eso; gracias a la profesionalidad de las sanitarias y de los sanitarios de este país (que pasaron a la acción), el sistema sanitario no se ha hundido con la pandemia. Genial.

¡Acción!

El psicólogo y pedagogo canadiense Albert Bandura (hoy un tanto olvidado) hizo mucho hincapié en la relevancia de pasar a la acción para lograr cambios duraderos en las actitudes, los valores y las creencias. Propias y del entorno. Reflexión para la acción. Diagnósticos para la acción. Análisis para la acción (evitando el demasiado frecuente “análisis, análisis y análisis hasta la parálisis”). En 2020 la ética necesita pasar a la acción para ser digna de ese nombre. No puede ser solamente ni un interminable listado de prohibiciones (no hagas esto, no hagas lo otro, no hagas lo de más allá) ni un bonito póster colgado en el despacho o en la sala de reuniones (como ese que teníamos, hace años, en nuestra habitación con la Declaración de los Derechos Humanos). Los derechos si no se ejercen son papel mojado. La ética si no se ejerce (empezando por uno/a mismo/a) es puro artificio, fuegos artificiales, parloteo inútil. Banal.

¿Derechos? ¿Obligaciones?

Enviar un wasap (o un tuit) es un derecho. Opinar (sobre esto o aquello) es un derecho. Un derecho sí; una obligación, no. Me explico un poco más. Yo decido libremente los derechos que quiero ejercer y los que no ¡sólo faltaría! Concretando aún más, yo tengo el derecho a pasarme los sábados y los domingos viendo series de esa o de aquella plataforma. Efectivamente. Y yo puedo decidir que ese derecho no lo voy a ejercer, y que (por poner un ejemplo real como la vida misma) voy a revisar las tareas que los/as alumnos/as me envían en el curso virtual que estoy tutorizando. Y, en tiempos de pandemia y confinamiento, algunas personas hemos decidido, libre y solidariamente, no ejercer algunos de nuestros derechos en atención a la salud de nuestros prójimos (y en atención, finalmente, a nuestra propia salud). Sin dramas y sin aspavientos. Humilde y tranquilamente. Silenciosamente. Cabal.

¿Pedir la luna? ¿Estar en la luna?

En plena crisis del coronavirus, surgen ideas innovadoras en medios de comunicación y en redes sociales: construcción de un sistema económico ético; priorización de la asistencia social y sanitaria; educación excelente y solidaria; sumar y cooperar (en vez de competir y enfrentar); sonreír (con el cuerpo y con el alma); evitar que los “fondos buitre” entren en ámbitos tan esenciales como la vivienda, las residencias de mayores, y los hospitales; abolir tanto la especulación, económica y financiera, como los paraísos fiscales (Países Bajos incluidos); y acabar con el “sobre abuso” de la naturaleza, aplicando recomendaciones tan sugerentes y estimulantes como el “urbanismo táctico” de Miquel Martí, y el modelo de los “15 minutos” (gracias Pontevedra, gracias París, gracias Carlos Moreno). Esencial.

Sintetizando…

  • ¿Te has leído el último libro sobre ética? ¿Y uno muy interesante que ha salido sobre la ética en Sudán del Sur? ¿Y el que acaba de publicar “Perico de los Palotes”?
  • Precisamente por lo que te aprecio (y por lo que aprecio la ética), te voy a hacer una propuesta: ¿Qué te parece si durante una temporada no lees ningún libro más (sobre ética) y haces algo (ético)? Gracias, de corazón.

5 párrafos, 5 regalos

  1. El cortometraje citado de Isabel CoixetBastille

https://www.youtube.com/watch?v=OFmw91X2QhA

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada (Sugiero ver primero el cortometraje de Coixet, ANTES de leer este artículo. Gracias)

MIS ENCUENTROS CON ADELA CORTINA

  1. Una editorial, en Archivos de la Memoria, para intentar que los cambios (individuales, grupales y comunitarios) sean sostenibles: Nosotros y nosotras decidimoshttp://www.index-f.com/memoria/15/15001.php
  1. Una pregunta: Alemania, Islandia, Finlandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Noruega, Taiwán. Buena gestión práctica de la pandemia del coronavirus en 7 países dirigidos por mujeres ¿Casualidad?
  1. Una frase de Abraham Lincoln: “La forma más segura de predecir el futuro es crearlo”.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Diego Gracia, por recordarnos que la ética trata de lo “lo óptimo”

Para El Roto, por su celebración ética diaria

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 10

Hoy, sábado 13 de junio, escribo sobre LA BONDAD

Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, lo comentó con humildad en 2017, en una entrevista ya mítica en La Vanguardia: “La bondad está en el cerebro y se puede entrenar”. Algunos ya intuíamos algo de eso después de haber revisado la obra (y la vida) del filósofo Alexandre Jollien, que afirma: “la suprema inteligencia se llama bondad”. Dar y darse. Entregar dones y talentos. Entregarse en cuerpo y alma. Como propone Viktor Frankl en su maravilloso “El hombre en busca de sentido”. El verano pasado en Barcelona, la psicooncóloga Ainhoa Videgain me contaba: “Cuando, en los últimos instantes de vida, pregunto a los pacientes ¿cómo te gustaría ser recordado? Todos hablan de aspectos positivos (buena persona, generoso, amable)”. Sonreí aliviado. Hay esperanza, pensé. Nadie quiere ser recordado como un malvado, como un desalmado. Como un… (añada la lectora el calificativo que prefiera).

Releo el primer párrafo y me percato de algo: me ha salido pelín etnocéntrico. Menos mal que, rápidamente, mi cerebro (a veces tan útil) me ha recordado que un día, paseando por Google Maps, localicé mi primer apellido Bimbéla (con tilde, eso sí) en… ¡¡Burkina Faso!! (a 3.531 Km de Granada). Y, entonces, puedo resituarme. Y buscar y evocar. Y volver a encontrar UBUNTU, esa filosofía sudafricana vinculada a la lealtad y a la solidaridad, que se concreta en ese término que proviene de las lenguas zulú y xhosa, y que puede traducirse como “soy porque nosotros somos”. Me gusta. Me gusta mucho. Y ya me quedo un poco más tranquilo. Un poco. Y entonces investigo sobre mi segundo apellido (¡Mamá, te quiero!) y la investigación me lleva más cerca, hasta Aragón. Concretamente hasta el municipio de Pedrola, en la provincia de Zaragoza. Que conste en acta.

Y en los nuevos tiempos post pandemia, sumar. Cooperar en lugar de competir. En mi caso el gran descubrimiento, práctico y vital, se produjo de forma fortuita jugando con mi hijo Marcel a las típicas paletas de playa. Nos encantaba enfrentarnos y luchar por la victoria. Ocurrió que, agotados ya, física y emocionalmente, por esa rivalidad tan evidente en algunas fases de la relación, decidimos probar un plan b: en lugar de ver quién ganaba a quién, íbamos a intentar sumar conjuntamente el máximo de golpes sin que la pelota cayese en la arena ¡Bendita decisión! Sencillo y revolucionario cambio. Nada fue igual en el juego (ni en la relación, ni en su vida, ni en mi vida) después de ese sorprendente e inesperado hallazgo. Y creo, sinceramente, que no exagero. Como dice Elvira Lindo: “Es una enseñanza de la madurez: lo sublime siempre es sencillo”.

 3 párrafos, 3 regalos:

  1. Un anuncio esperanzador: La próxima celebración en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) de la Jornada Prevención Suicidio. Esa Jornada tan esperada y que tuvimos que posponer por la pandemia. Y vamos a celebrarla precisamente en el Día Mundial de la Bondad, viernes 13 de noviembre; para enfatizar que la bondad bien entendida (como la calidad y el cambio) empieza por uno/a mismo/a. En las próximas semanas, información más detallada en la página web de la EASP: www.easp.es

2. Un vídeo delicioso sobre la palabra (y la filosofía) UBUNTU:

https://www.youtube.com/watch?v=Rn1pW0Kc9Tg

  1. Un libro vivificante: “Elogio de la debilidad” de Alexandre Jollien

Un libro que habla de la parálisis cerebral y del entusiasmo por vivir. Con humor y con amor. Y que nos descubre a un filósofo y escritor lúcido y luchador. Y lleno de bondad.

Hasta el próximo sábado (en el que vamos a pasar a la práctica¡¡¡¡).

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para la buena gente…

Para la gente buena…

Para Pau Donés, in memoriam

https://www.youtube.com/watch?v=xxhET61yB1A

AMANECIENDO EN SÁBADO 9

Hoy, sábado 6 de junio, escribo sobre EL HEROÍSMO

 

Ayer, 2016.

Cuando en 2016 celebramos los 25 años de la “nueva” sede de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) tuve el honor de pronunciar una breve conferencia en su precioso y ahora añorado Salón de Actos. “25 palabras EASP” se titulaba. Y allí reivindiqué la valentía de Dylan, cuando con 27 años, cambió la historia del rock y del folk, realizando la versión eléctrica de su maravillosa “Like a Rolling Stone«. Carlos Marcos nos lo recuerda en EL PAÍS: “Este fue el concierto donde pasó todo, en 1966 en Manchester. Los puristas del folk no querían ver a su ídolo rodeado de instrumentos eléctricos. “Judas”, le llama alguien del público. “No te creo. Eres un mentiroso”, responde Dylan. El músico se vuelve a la banda y les dice: “Tocad jodidamente alto”. Y lo hacen…”. Olé. También reivindiqué la valentía de Camarón, que cambió la historia del flamenco con su obra “La leyenda del tiempo”. Hoy legendaria, ayer vilipendiada. Hoy mítica, ayer destrozada (simbólica e incluso físicamente). Olé. Y, claro, reivindiqué la valentía (el heroísmo, a veces) de la EASP. Valentía en contenidos y en formas. En qués y en cómos. En docencia y en investigación. En consultoría y en cooperación internacional. Escuela de Pacientes, Gestión Emocional, Salud Mental, Liderazgo con H-alma, Salud Espiritual, Prevención del suicidio. Olé.

 

Hoy, 2020 (Declarado por la OMS, “Año de la enfermería”).

En estos días de pandemia estamos reivindicando a héroes y heroínas cotidianos/as. Y les aplaudimos a las 20 horas; y escribimos sobre ellos y ellas. La mayoría han estado demasiado tiempo en el olvido: investigadores/as, directivos/as sanitarios/as, médicos/as, enfermería, residentes, personal de ambulancias, auxiliares, técnicos/as de laboratorio, técnicos/as de radiología, celadores/as, farmacéuticos/as, psicólogos/as, docentes, técnicos/as en cuidados auxiliares de enfermería, gerocultores/as, asistentes/as de mayores, cuidadores/as familiares, trabajadoras del hogar internas, limpiadoras, cocineros/as, pinches de cocina, policías, guardias civiles, bomberos/as, militares, voluntarios/as, cajeros/as de supermercado, tenderos/as, carniceros/as, estanqueros/as, transportistas, conductores/as de medios de transporte, panaderos/as, reponedores/as, barrenderos/as, carteros/as, veterinarios/as, reparadores/as de averías, ganaderos/as, agricultores/as, temporeros/as recogedores/as de fruta, y más… Muchos y muchas más. Además, quiero recordar (y homenajear apasionadamente) a esa generación de abuelos y abuelas que nos salvaron en la crisis del 2008 (con sus pensiones, con sus comidas, y con sus abrazos) y que ahora se han ido por la puerta de atrás (y sin abrazos). Y es que esos “tesoros” (que diría mi admirado amigo Félix Martín) se lo merecen.

 

Mañana, 2021.

España era, hasta el momento de la pandemia, un país mediocre y gregario. Comodón. En el que el talento se combatía (por activa y por pasiva) y la innovación y el cambio se criticaban “de entrada” (uno/a era culpable hasta que se demostraba lo contrario). Y donde el clásico “qué inventen ellos” seguía pudriendo el imaginario colectivo. Un país, “turismo dependiente” y “de servicios”, en el que los agoreros ganaban por goleada a los optimistas y el NO demoledor y corrosivo se imponía al constructor y proactivo. Con las conocidas excepciones deportivas por todos y todas /as “(sobre) celebradas”. En esas circunstancias… ¿Era imaginable que la ciudadanía española utilizase, sabia y valientemente, la pandemia del coronavirus para cambiarse (a mejor) y para cambiar el mundo (a óptimo)? En el ámbito personal, íntimo, familiar. Y en el ámbito público, social y comunitario.

  • No me deje con la duda, por favor. Finalmente ¿Qué cambiaron los españoles? ¿Y las españolas?
  • ¿De verdad quiere saberlo, amigo?

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo recién publicado (¡hoy mismo!) en IDEAL de Granada. Mis encuentros con un héroe al que admiro mucho. Maestro y amigo. Sabio y valiente. Lúcido y creativo.

MIS ENCUENTROS CON SALVADOR CASADO

 

  1. Una Canción: “Héroes” en dos versiones.

No escojo. Me quedo con las 2. Son distintas. Y las dos me gustan mucho.

Y así voy entrenando ese verbo “sumar” (puntos de vista, opciones, propuestas, recursos, acciones) que tan necesario nos va a resultar en esta fase de reconstrucción que se avecina.

Versión Bowie https://www.youtube.com/watch?v=lXgkuM2NhYI

Y

Versión Parálisis Permanente https://www.youtube.com/watch?v=_DXCPSE0g_Q

 

  1. Una novela: Nosotros en la noche de Kent Haruf

Soledad, vejez, amor. Héroes cotidianos, humildes. Héroes ancianos. Héroes honestos. Y amorosos. Una lectura que sana y vigoriza. Una gozada.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para las heroínas cotidianas y los héroes cotidianos…

Para Irene, enfermera lúcida y valiente, in memoriam

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 8

Hoy, sábado 30 de mayo, escribo sobre LA SENSIBILIDAD

Confirmado: “soy” una PAS (Persona Altamente Sensible). Todos los libros leídos, todos los cuestionarios realizados, todas las conferencias escuchadas, me lo confirman. Y, quizás por primera vez en mi vida, una etiqueta asociada al verbo “ser” me tranquiliza. Desde muy joven me he sentido “raro”, ¿demasiado sensible? ¿demasiado sentimental? Lloro en las películas cuando, por fin, los que se aman se encuentran (sean padres y madres con sus hijos/as; o parejas de amantes). Y aplaudo cuando, al final, se besan. También lloro emocionado cuando se repara una injusticia y ganan “los buenos”. Y cuando eso no ocurre y “los malos” siguen ganando apago la tele (estoy harto de que ganen “los malos”). Me emociono casi hasta el llanto cuando suenan ciertas bandas sonoras: “Memorias de África”, “El Paciente Inglés”. Por eso, cuando encontré la etiqueta PAS me sentí un poco más entendido (por el mundo). Menos solo. Suspiré aliviado. Me relajé y sonreí. Y me sentí un poco más feliz. Más acompañado.

Sensibilidad física y emocional. Sensibilidad social y ética. Sensibilidad espiritual y estética. Ternura, suavidad, dulzura. Y más len-ti-tud. Deleitarse, recrearse, dejarse fluir. Y en tiempos de “distancia física obligada” saborear los mensajes en el WhatsApp y los emails. Saborear, también, los silencios. Paladear las comas. Y los puntos suspensivos… Y los emoticones, claro. En estos días de enclaustramiento, he descubierto que llevo mucho peor los días sin amor que los días sin sexo. Y lo que aún me resulta más sorprendente: pese a esa “alta sensibilidad generalizada”, sigo vivito y coleando; y bastante feliz, la verdad. Con una salud percibida (bio-psico-social-espiritual y ética) más que aceptable. Tengo que investigar qué ha pasado. Cómo lo he logrado. Creo que los resultados podrían ayudar a esas personas que convierten esos “altos niveles de sensibilidad” en sufrimiento puro y duro. En inacción, en retraimiento. En huida y/o muerte. O en corazones de acero.

Tres hallazgos recientes (en tiempos de coronavirus) me han impresionado en relación con este tema. José Carlos Ruiz, filósofo, habló en La Ventana (Cadena SER) del término griego “eulabella”, que significa “Atención cuidadosa” (frente a lo que podría ser una atención descuidada, negligente). Vinculándolo con la “excelencia en el trato”, a uno/a mismo/a y a los/as demás, me parece uno de los cambios urgentes a incorporar en la era post-pandemia. Otro hallazgo ha sido el “kintsukuroi”, el arte japonés para reparar lo roto. Cuando se rompe una pieza de cerámica la recomponen con ¡¡oro!! Y dejan la cicatriz de la reconstrucción a la vista, para simbolizar la suma de fortaleza, fragilidad y belleza ¡Qué maravillosa y sabia metáfora! El tercer hallazgo ha sido la palabra “háptica”: la ciencia del tacto. Sin palabras (nunca mejor dicho). Recordemos que la piel es el órgano más extenso que tenemos. Y que, con frecuencia, infrautilizamos. Otro reto, estimulante y sugerente, asoma en el horizonte…

Tres párrafos, tres (o cuatro) regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Qué importante es mimar las palabras en títulos, titulares, emails, wasaps, mensajes…

MIS ENCUENTROS CON MAGDALENA MERINO

2. Canción “Demasiado corazón” de Willie DeVille:

¿Demasiado?

https://www.youtube.com/watch?v=KT1m6kEsR1E

  1. Canción “Prefiero amar” de Luis Eduardo Aute.  “Me dice el corazón que no soy de este planeta…”: https://www.youtube.com/watch?v=t-6JAmn1PxY

4. Novela. “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite

Pasión por la vida (A ver si ese será el “truco” para vivir saludablemente pese al “exceso” de sensibilidad…). Y dijo la autora: «Escribí el libro en plan jazz. Tenía una partitura previa, pero el proyecto empezó a estallar y yo me dejé llevar” ¡Qué maravillosa recomendación para la vida!

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para corazones y pieles sensibles….

Para Chet Baker y Luis Eduardo Aute, in memoriam

 

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 7

Hoy, sábado 23 de mayo, escribo sobre EL ARTE

Que el arte está sobrevalorado económicamente lo tengo claro hace años (y he escrito sobre ello). Lo que he comprobado más recientemente (pandemia mediante) es que estaba infravalorado emocional y espiritualmente. Hasta que llegó el confinamiento y empezamos a escuchar a escritoras y poetas. A filósofas y psicólogos. Y en decenas de entrevistas se habla ya de ¡Recetar / prescribir libros! Por fin. Aleluya. Mi homenaje público a Ramón Bayés (¡viva el cine!) y a Salvador Casado (¡viva la poesía!), maestros y amigos, que llevan años clamando, sobre ello, en desiertos varios: académicos, profesionales, ciudadanos. Y a Pepe Olmedo, psicólogo y músico, que con su proyecto “Música para despertar” ha pasado ya a la acción con personas que sufren Alzheimer y otras demencias.

Si mal de muchos es consuelo de todos (lo de tontos se lo inventó el individuo tóxico y malvado que quería amargarnos la vida), bien de muchos… ¡Aún más consuelo y sanación de todos y todas! El arte sana a quien lo produce, a quien lo crea (Chantal Maillard nos lo declamaba, hace unos sábados, en su poema “Escribir”) y, a veces, sana también a quien lo disfruta, a quien lo recibe (Cuántas veces habré usado, digo bien: usado, la canción “Penso positivo” de Jovanotti para sanarme). Es más, creo firmemente que si no cumple alguna de estas dos sanaciones (una de las dos, al menos) no es arte. Será una ocurrencia, un divertimento, un negocio, una tomadura de pelo o una forma de blanquear dinero. Pero ¿arte? Arte, no.

Lo dicen las artistas más jóvenes (Elvira Sastre: “Escribo para curarme”) y los más vividos (Joan Margarit: “La poesía, con la música, es la única herramienta seria de consuelo de la que podemos disponer”). Y para ampliar la perspectiva “margariteña”, añadamos el estimulante “Todos somos artistas” de Pablo Picasso. Y recordemos, en estos momentos de subidón de las actitudes éticas por la pandemia, que esto implica un poco de inspiración y un mucho de transpiración (ese “sudar la camiseta” que tanto me gusta recordar cuando hablo de la ética práctica, de la felicidad práctica o de la gestión práctica de las emociones). José Antonio Marina lo tiene muy claro: “los buenos sentimientos dejan de ser buenos si no pasan a la acción”. Asumamos pues el gran reto que surge en estos momentos de crisis: Convertir la propia vida en la mejor obra de arte.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. De poetas y de acciones concretas. De talentos y de vidas con sentido.

MIS ENCUENTROS CON RAQUEL LANSEROS

2. Ensayo: El camino del artista. Un sendero espiritual hacia la creatividad”, de Julia Cameron. Magnífica obra que constituye un excelente método para desarrollar la creatividad. Esa creatividad que, como muchos artistas confiesan, da sentido a su vida (de ahí esa “espiritualidad” que aparece en el  subtítulo).

  1. Tres en el tres…

Uno de los pintores que más me ha impresionado. Que más me ha conmovido. En el 2000 lo descubrí en la Fundación Miró de Barcelona. Y hasta ahora. Con ustedes, Mark Rothkohttps://www.youtube.com/watch?v=UXSXlOlz9bE

Miquel Barceló siempre me gusta, siempre. Pinte lo que pinte, lo pinte donde lo pinte, y lo pinte con lo que lo pinte (pista: esas hormigas africanas. Ahí lo dejo). Y lo que está creando a raíz del coronavirus, me encanta: https://www.lavanguardia.com/cultura/20200508/481011115898/barcelo-coronavirus.html

Mi último gran descubrimiento “pictórico”: Lita Cabellut. Una artista fuerte, potente, intensa. Y con una vida que es una apasionante obra de arte: https://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-arte-lita-cabellut/4261483/

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Juan Carlos Ortega, artista y maestro, por sus noches en la SER.

Para Tortell Poltrona, payaso y fundador de Payasos sin Fronteras.

Para el/a artista anónimo/a que escribió en una calle de Granada: “Al mal tiempo, buenas cumbias”.

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 6

Hoy, sábado 16 de mayo, escribo sobre EL SILENCIO

En 2014 y en Barcelona, dije públicamente (alto y claro; y con toda sinceridad) que quería empezar a callar. Llevaba muchos años impartiendo cursos y dando conferencias. Y allí estaba, presentando mi último libro “yo decido. La tecnología con alma” en la sede de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, anunciando mi próxima retirada (de los foros públicos). No lo he cumplido ¡Disfruto tanto en mis clases presenciales y en mis ponencias! ¡Y hasta en las sesiones virtuales que estoy grabando estos días de pandemia! Eso sí, hablo menos. Y escribo más. Escritos cortos y sintéticos. Esfuerzos intensos, en pequeñas dosis. Momentos de inspiración (tras horas de transpiración, claro). Destellos. Y silencios.

Sí, he aprendido a disfrutar más de los silencios. Y noto que cada vez utilizo menos esos “ruidos domésticos” (radio, música, televisión) que me ayudaban (y, a veces, lo siguen haciendo) a huir de mis “borrascas internas” (esos pensamientos insistentes que aún me rondan, y que aún me inquietan). Me apunto pues a esa propuesta, un tanto radical, que nos llega de Oriente: “El silencio es maravilloso. Si no lo vas a mejorar, cállate”. Y, desde luego, veo muy bien ese ayuno semanal de palabras que propuso en su momento Gandhi. En ello estoy. Y los tiempos de pandemia me lo están facilitando, la verdad. Hasta Alejandro Sanz lo ha dicho, clarito, estos días de encierro: ”Quien no aporte algo que calle”. Gracias, Alejandro. Políticos, periodistas y tertulianos varios dense por aludidos, por favor. Y adictos a las redes sociales, también.

Necesito el silencio para pensar y para reflexionar a fondo (repito: a fondo). Para concentrarme más y focalizar mejor mi atención. Lo necesito para escribir (estas entradas al blog, por ejemplo). Para descubrir y descubrirme. Para crear. Para descansar y relajarme. Para meditar. También para sosegar mi ego y mitigar mis dolores (de todo tipo). Para escuchar más y mejor, y para escucharme más y mejor. Para aprender. Silencio para sentir. Para acercarme un poco más, y más suavemente, a mi ser. Y “hablo” también del silencio “no verbal”; ese silencio que, lo confieso, aún me cuesta tanto gestionar, en algunas circunstancias y en algunos contextos. Hágase el silencio (verbal y no verbal). Y el silencio… se hizo.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Silencio y… espiritualidad.

MIS ENCUENTROS CON MARIOLA BERNAL

  1. Este sábado, en lugar de un poema, me gustaría regalar una reflexión del gran poeta granadino Luis García Montero, que utilizo con frecuencia en cursos y conferencias: “La vida te enseña que detrás de toda verborrea hay un cobarde”.
  1. Canción: “Silencio” de Jorge Drexler

Una canción lúcida, lúdica y hermosa de un autor asombroso, sutil y elegante. Y sabio.

https://www.youtube.com/watch?v=HyBu2KEe2pI

Y ahora, callo. Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para los libreros y las libreras de este país…

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 5

Hoy, sábado 9 de mayo, escribo sobre LA SOLEDAD

Me encanta que la obra que Catherine Camus escribió sobre su padre se titule “Solitario y solidario”. Me apunto con entusiasmo a esa suma. De hecho, es una de mis “copulativas” favoritas. Y con ella reflexiono, de la mano de José María Esquirol, sobre la intimidad, en estos tiempos de transparencia “despiadada”. Estoy muy de acuerdo con él cuando afirma: “una ventana permite cierta intimidad y protección; las paredes de vidrio conducen a una transparencia que nos acerca a la alienación”. No me gustan las peceras. Ni reales ni figuradas.

Mi amigo y maestro Josep Torres, me lo explicaba muy bien con su “metáfora de las habitaciones”. Algunas las compartimos con extraños; otras las compartimos con personas conocidas. Hay algunas habitaciones que compartimos con los amigos y las amigas; y otras con la familia. Además, están aquellas que compartimos con las parejas; y las que compartimos con los hijos y las hijas. Y, finalmente, existen unas habitaciones que no compartimos con nadie. Absolutamente con nadie. Habitaciones necesarias, imprescindibles, vitales. Íntimas, privadas.

¿El reto? Hacer compatible ese “yo conmigo” tan relevante para conocerse y crecer (como profesional, como ciudadano, como persona) con el “yo contigo” indispensable para construir relaciones empáticas y fraternales, basadas en la confianza y el respeto mutuos. Y entonces sí, entonces el “nosotros” podrá ser solidario, maduro y evolucionado; y no gregario, inmaduro y retrógrado (como tantas veces). La ocasión que nos ofrece la pandemia es única y decisiva: ¿Progreso o retroceso? ¿Evolución o involución? Permitidme, por una vez, la disyuntiva.

Podemos aprender a vivir más saludablemente la soledad. Sin demasiado dramatismo. Recordando a : “Drama más tiempo igual a comedia”. Soledad para establecer relaciones más sanas y creadoras. Más limpias y respetuosas. Menos mediocres y dependientes. Menos superficiales y tópicas. Soledad saludable para amarse y perdonarse. Para amar y perdonar. Y, desde luego, para prevenir maltratos (físicos y emocionales) y sufrimientos extras. Soledad reflexiva, meditada y bien dosificada para evitar consumos compulsivos (y paliativos) de casi todo. Fármacos incluidos, por supuesto.

4 párrafos, 4 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Yo puedo decidir cómo interpreto la soledad. Si la disfruto o… la sufro.

MIS ENCUENTROS CON JAVIER RUIBAL

 

  1. Canción: “Sin ataduras” Grupo LADAMA. Cuatro mujeres potentes y comprometidas. Sumando ética y estética. Multiplicando amor y libertad. Y con alegría, con mucha alegría. Y que sintonizan, magníficamente, con Emma Goldman cuando afirmaba: “Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa

El estribillo es preciso (y precioso): ”Sin mucha pretensión / con bastante inspiración / sin tantas amarguras / y con menos ataduras”: https://www.youtube.com/watch?v=T4j-QNfZ5mE

  1. Cierto; el gran Sabina también ha hablado sobre la soledad: Que se llama soledad”: https://www.youtube.com/watch?v=c5KCnKX_O1Q
  1. Película: “Tren nocturno a Lisboa” de Bille August. Interesante película, en la que podemos escuchar esta perla: “La intimidad es nuestro último santuario”.

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para Josep, mi amigo del alma…

 

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 4

Hoy, sábado 2 de mayo, escribo sobre LA VULNERABILIDAD

Hace 12 años pensé seriamente en suicidarme. Estaba agotado. Me sentía vacío. Pese a los éxitos (o quizás por ellos). Los dolores se acumulaban. Físicos (esa espalda), emocionales (ese abandono), sociales (esa soledad) y espirituales (ese sinsentido vital). Sensación de indefensión general, global, completa. Tocado y hundido. Finalmente (lecturas, escrituras y personas sanadoras mediante) decidí no hacerlo. Y, sorprendentemente, verme y reconocerme tan vulnerable me liberó, me dio poderes nuevos y me quitó miedos antiguos. Me ayudó a viajar más ligero de equipaje. Y a comunicarme de una forma más honesta y genuina. Más sencilla y esencial. Más limpia. Con mis alumnos/as y con mis colegas. Con mis jefes y con mis jefas. Con mis familiares y amigos/as. Con mis conciudadanos/as. Y, desde luego, y principalmente, conmigo mismo.

En mis doce últimos años como paciente de (con) dolor crónico he probado un buen número de técnicas, terapias y tratamientos: traumatología, reumatología, fisioterapia, infiltraciones varias, neurocirugía, radiofrecuencia pulsada, transmisión dieléctrica, masaje ayurvédico, digitopuntura, acupuntura, shiatsu, restauración bioenergética, reiki, naturopatía, homeopatía, reflexología, relajación muscular progresiva, meditación, visualización, jin shin jyutsu, rolfing, natación terapéutica, osteopatía, quiropráctica, pilates, chi kung, kundalini yoga, biodanza, tai-chi, anti gimnasia, noesiterapia, fitoterapia, ozonoterapia, higiene postural, hidroterapia, aromaterapia, musicoterapia, cuencos tibetanos, feng shui, dieta anti inflamatoria… Y es que cuando te duele siempre (repito: siempre) vas (casi) donde sea y haces (casi) lo que sea.

Todos/as los/as profesionales que me han atendido en estos doce años tenían inmejorables referencias. Eran realmente muy buenos/as en su especialidad. Y todos/as me atendieron con su mejor intención ¡¡Querían ayudarme!! Y, sin embargo, solamente diez de ellos/as me llegaron al “alma”. Solamente diez consiguieron que me entregase sin condiciones, libre y relajado, al tratamiento ¿Cuál era la variable? ¿Qué había pasado ahí? Analizando a fondo el tema con algunos/as de ellos/as (ahora ya amigos/as) llegamos a una conclusión fascinante: Se habían relacionado conmigo desde su propia vulnerabilidad. Sin egos ni miedos. Sin torres de marfil ni cátedras académicas. Sin corazas. De vulnerable a vulnerable. De humano a humano. Para poder trabajar juntos, para poder construir juntos, para poder sanar juntos. Y así ocurrió. Y se lo agradeceré eternamente.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Con un ruego: validemos y cuidemos; validémonos y cuidémonos. Con dignidad, por favor.

MIS ENCUENTROS CON AINHOA VIDEGAIN

  1. Poema “Escribir” de Chantal Maillard

Para que el agua envenenada pueda beberse”.

¡¡Y en la voz de la propia autora!!!

https://www.youtube.com/watch?v=Q7CsKn48L4Y

 

  1. Canción: “Vulnerables”, de PEDRO PASTOR Y LOS LOCOS DESCALZOS (Recomiendo, entusiasmado, todo el CD “Vulnerables”. Es magnífico, en letras y en músicas. En portada y en diseño).

https://www.youtube.com/watch?v=Y9OS6dKxNPM

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para mis diez magníficos/as: Ángela, Daniel, Simón, Leo, Eduardo, Rafa, Juana, Yolanda, Alicia, Ignacio.

Y para los/as que lo intentaron. Porque el intento es bello.

 

 

AMANECIENDO EN SÁBADO 3

Hoy, sábado 25 de abril, escribo sobre LA LIBERTAD

Recuerdo perfectamente la dedicatoria que escribí en el primer libro que publiqué. El libro se titulaba ”Cuidando al cuidador. Counseling para sanitarios” y la dedicatoria decía: “Para mi padre y mi madre por hacerme libre”. En las siguiente ediciones, añadí una para mi hijo: ”Para Marcel, mi amor más incondicional”. Y ahora, décadas después, releo el WhatsApp que me envió Marcel hace ya unos cuantos días del padre (traduzco del catalán original, y respeto los signos de puntuación, las mayúsculas y las minúsculas): “Papi ¡¡¡¡felicidades!!!! Gracias por hacerme libre, independiente y autosuficiente. Hay muchos modelos de familia, pero personalmente prefiero el nuestro ¡Te quiero!”  Lloré de alegría. Bailé y canté (Creo que la canción era “Muchísimo amor” de Led Zeppelin, una de nuestras canciones fetiche). Y luego, ya más tranquilo, le llamé (móvil mediante) y se lo agradecí mucho. Muchísimo.

En 1993 volé de mi Barcelona natal a Granada. Iba a trabajar en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). Para “cambiar el mundo” (esa fue textualmente su irresistible propuesta) y para ser más libre. Y así ha sido. Amo a esa empresa porque me siento libre. En mis clases y en mis conferencias. En mis cursos y en mis talleres. En mis investigaciones y en mis consultorías. Y en mis cooperaciones internacionales. Y me siento libre con los/as colegas y con los/as jefes/as. Con los alumnos y las alumnas. Y, como me siento libre (y cuidado, y valorado, y respetado) confío. Y me entrego en cuerpo y alma. Intentando, en cada momento y en cada lugar, dar lo mejor de mí; y ayudar a seguir cambiando el mundo… a mejor.

Ningún dolor es una bendición. Ni el dolor físico ni el emocional. Ni el social ni el espiritual (“¿Qué hago yo aquí? ¿Qué sentido tiene mi vida?”) La verdadera bendición es que yo decido qué hacer con ese dolor, qué protagonismo le doy y para qué lo voy a utilizar. Ese es un poder que todos y todas tenemos, y que hay que ejercer, hay que poner en práctica, para que se convierta en un hábito saludable y liberador. Y ahora, en tiempos de reclusión por la pandemia, recuerdo con frecuencia esos inmensos territorios abiertos que aparecían en las películas del Oeste que tanto me gustaban (y me gustan). Y también recuerdo que en esos westerns siempre prefería que ganasen los “indios”, los pieles rojas (sioux, apaches, cheyennes, comanches, navajos, cherokees, pies negros, arapahoes). En sus praderas sin fin, con sus caballos sin sillas de montar, y ¡¡sin uniformes!! Me parecían tan libres…

  • Por cierto ¿Tanta libertad es… gratis?
  • En absoluto.
  • ¿Cuánto vale?
  • Muchas soledades.

3 párrafos, varios regalos:

  1. Un artículo publicado en IDEAL de Granada. La inesperada y sorprendente libertad que produce la propia vulnerabilidad.

MIS ENCUENTROS CON CHANTAL MAILLARD

 

  1. Un poema: “Deseo de ser piel roja”, de Leopoldo María Panero

(Sitting Bull ha muerto, los tambores lo gritan sin esperar respuesta)

La llanura infinita y el cielo su reflejo.

Deseo de ser piel roja.

A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido

el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.

Deseo de ser piel roja.

Sitting Bull ha muerto: no hay tambores

que anuncien su llegada a las Grandes Praderas.

Deseo de ser piel roja.

El caballo de hierro cruza ahora sin miedo

desiertos abrasados de silencio. Deseo

de ser piel roja.

Sitting Bull ha muerto y no hay tambores

para hacerlo volver desde el reino de las sombras.

Deseo de ser piel roja.

Cruzó un último jinete la infinita

llanura, dejó tras de sí vana

polvareda, que luego se deshizo en el viento.

Deseo de ser piel roja.

En la Reserva no anida

serpiente cascabel, sino abandono.

3: Una frase: “Yo enfermo cuando no doy libertad al otro” (Horts Müller)

4: Una sorpresa, recién descubierta, en la voz del propio autor: Joan Margarit.

http://www.joanmargarit.com/es/la-libertad/

 

  1. Y, para poner la guinda a todos estos regalos que nos ofrecen los y las artistas, una canción: “Give Me Back My Freedom” de Peter Green. Irresistible. Déjate llevar, por favor.

https://www.youtube.com/watch?v=Ld5IMIFQPqk

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para mi hijo…

AMANECIENDO EN SÁBADO 2

Hoy, sábado 18 de abril, escribo sobre EL AMOR.

El pasado 8 de abril murió mi padre. Hoy ya puedo escribirlo. Y me ayuda a soportarlo. Su muerte ha sido precisamente el detonante para crear estas entradas a mi Blog “Amaneciendo en Sábado”. ”Gracias, papá. Has sido motor y estímulo. Impulso vivificante en estos momentos tan duros y tan extraños. Tan tristes. Y esto, como comentamos tú y yo en esos tiempos donde aún compartíamos momentos de intimidad, da sentido a una vida. A tu vida. Y a la mía. Además, lo confieso, con estos párrafos, con estos sábados, te siento más cerca. Te siento, aún, conmigo. Y siento también más cerca a toda la familia. Unirnos para celebrarte, para despedirte, para recordarte, ha sido otro regalo que nos has entregado”. Ritos que unen, ritos que sanan, ritos que acompañan. Ritos personales y grupales. Ritos. Y músicas, claro. Mis padres se conocieron bailando y han seguido bailando hasta… los últimos años.

No hablaré sobre el duelo. Hay grandes expertas/os a las/os que podemos acudir para aprender y para hacer (Alba Payás, por ejemplo). Quiero hablar sobre el amor. Pude amar a mi padre porque le perdoné. En su tiempo y en su país (España) no existía la “gestión de emociones”, ni la “empatía”, ni todas esas maravillas “psicosociales y educativas” que explicamos en cursos y conferencias; y que luego intentamos aplicar en nuestro día a día. Él hizo lo que pudo. Lo que supo. A veces, lo que le dejaron. Trabajó, trabajó y trabajó (pluriempleo era la palabra del momento) y sé que se esforzó. Nunca olvidaré sus correcciones a las sumas y restas que yo le dejaba por las noches para que (me) las repasara. Cuando yo amanecía él ya no estaba; sus comentarios, sí. Y su letra, perfecta, también ¡Cómo me fortalecía ver esa esmerada caligrafía! Tan segura, tan cierta, tan infalible.

“Pese a las fuertes presiones del entorno (familiares y amigos, lo sé) me dejaste ser libre. Y me acogiste tras algunos contratiempos amorosos. Nunca te lo agradecí suficiente. Y por fin, cuando fuiste abuelo, sacaste tu mejor versión. Un ser humano nuevo y deslumbrante. Feliz y cariñoso. Alegre y sonriente. Tierno y amoroso. Te liberaste. Fueron tus mejores años. Y nos contaste, por fin, tu verdadera historia. Y comprendimos. Y perdonamos. Y valoramos. Y nos amamos… aún más. Y mejoramos, de forma asombrosa, la cantidad y la calidad de la relación. Y finalmente, después de algunos baches, conseguiste disfrutar, en los últimos años, de nuestros cuidados y de nuestros mimos (caricias y besos incluidos). Y te has ido en paz. Calmado y sereno. Y amado”.

3 párrafos, 3 regalos:

  1. Artículo publicado en IDEAL de Granada. Adolescentes. Reducción de daños (diversos). Amor paterno/materno filial.

MIS ENCUENTROS CON JAIME FUNES

  1. Película: Los años más bellos de una vida”, de CLAUDE LELOUCH. Supera la película origen de la historia (tan moderna entonces, tan antigua ahora); y muestra que, a veces, las segundas partes sí son buenas (y mejores). Una película que es un canto a la vida y al amor. Al Amor de pareja: “Ya que no vivimos juntos, muramos juntos”.

3. Y para el amor a la vida y al empoderamiento ciudadano una magnífica canción: Aún no ha salido el sol”, del grupo LEÓN BENAVENTE:

https://www.youtube.com/watch?v=rDnJ1ufwOOU

(Recomiendo, con pasión, toda la discografía de este fantástico grupo musical.  Y, por favor, no os perdáis sus energéticos directos en YouTube).

Hasta el próximo sábado.

Muy feliz semana ¡¡¡¡

José Luis Bimbela Pedrola

Para mi padre…